Denuncian a distribuidoras de EEUU por "abusos" en mercado español del cine
La Federación de Empresarios de Cine de España (FECE) denunció a las cinco principales distribuidoras estadounidenses por «abusos» en España, donde controlan hasta el 80%; del mercado, y acusaron al ministerio de Cultura de «pasividad».
«En la medida en que continúan produciéndose abusos en la distribución» de películas en España, la FECE hará una nueva denuncia ante el Servicio de Defensa de la Competencia, adelantó esa entidad, que concentra el 90%; de las salas de cine de este país europeo. El 79%; de los espectadores va a ver películas distribuidas en España por las «majors» estadounidenses: Fox, Buenavista, UIP, Sony y Warner, lo que supone 68 millones de espectadores, denunciaron los exhibidores españoles en un informe difundido el martes según datos recopilados hasta el 30 de septiembre.
Según el documento elaborado por la FECE, las grandes distribuidoras estadounidenses aumentaron en un 19%; su recaudación, hasta 359 millones de euros, mientras el resto de la distribución registró una caída del 40 %; hasta 94,8 millones de euros. «Este aumento de cuota de mercado acentúa el control por parte de las ‘majors’ en el sector», afirmó la FECE, que aseguró que cinco meses después de la histórica sentencia del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) sobre este asunto, la situación «no ha variado en nada». En su sentencia, ese Tribunal condenó a las cinco grandes distribuidoras norteamericanas y a Fedicine, la patronal de la distribución, a una multa de 2,4 millones de euros a cada empresa por prácticas restrictivas, imposición de precios, salas, porcentajes, descuentos y tiempos de exhibición en un contexto de «total asimetría en el poder de negociación entre distribuidoras y exhibidores». Esa sentencia fue recurrida ante la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, y habrá que esperar su resultado.
Los responsables agrupados en la FECE aprovecharon la difusión de este nuevo informe para denunciar la «pasividad» del ministerio de Cultura y del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), al que reclamaron que haga uso de sus competencias contenidas en la Ley del Cine. El ministerio de Cultura «continúa mostrándose pasivo ante las reclamaciones de la FECE para frenar el monopolio de las ‘majors’ al considerar que la defensa del libre mercado es un conflicto entre empresas, y no aplicar el artículo 8.2 de la actual Ley del Cine», afirman los denunciantes. Dicho artículo de la ley que data de 1983, pero que está siendo reformada, establece que ese organismo debe «velar por la libre competencia en el sector del cine». La nueva ley, que debería ser presentada al consejo de ministros del gobierno socialista hacia fines de año, según la titular de Cultura, Carmen Calvo, contemplará dos puntos principales en lo referido a comercialización y sanciones. La ley incluirá «ayudas e incentivos a la distribución y exhibición de obras europeas» y «combatirá legalmente cualquier abuso de posición dominante, especialmente en multicines».
Además establecerá «nuevas infracciones y sanciones para reforzar el cumplimiento de la ley audiovisual y evitar abusos que existen en el mercado». Algunos ejemplos de lo que ocurre en España a la hora de distribuir y exhibir películas demuestran, una vez más, el poder de las ‘majors’, que tienen una capacidad de negocio impresionante al lado de las pequeñas compañías. El código Da Vinci, de Ron Howard, se estrenó en España con más de ochocientas copias, mientras que una película española media puede estrenarse con sólo ciento veinte copias y una «grande» como Volver, del oscarizado Pedro Almodóvar, no supera las doscientas treinta copias. *
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