Abzurdah: la perturbadora historia de una adolescente

La globalización deshumanizadora que gobierna a la sociedad contemporánea, impera no sólo a nivel económico, sino que también nos impone conductas y modelos sociales, físicos y éticos de dudosa calidad moral.

Si bien el descenso del precio de los teléfonos celulares, el abaratamiento del acceso a Internet, los canales por cable y los satelitales y el constante avance tecnológico nos permiten trascender fronteras geográficas, asistimos a una era en la cual el ser humano tiene serias dificultades para establecer vínculos.

En el marco de esa suerte de colonialismo cultural se inscribe el culto a las apariencias, que, en muchos casos, procura imponernos modelos que están alejados de la realidad, para tornarse en visiones patológicas y deformadas de aquello que debemos ser.

Tanto la anorexia como la bulimia, fomentadas desde la publicidad, la moda, los programas de televisión y la estigmatización del diferente, suelen devenir en la locura, la muerte o el deterioro familiar y social de millones de personas, principalmente mujeres y adolescentes en todo el mundo.

«Abzurdah», de Cielo Latini, es un tortuoso descenso hacia los infiernos de la degradación física y mental a través de la anorexia, como respuesta a una sociedad que prefiere ignorar o minimizar la problemática de la depresión y la angustia existencial de los jóvenes.

La autora, procedente de una familia de alto nivel socioeconómico, narra -con desgarradora elocuencia y sinceridad- su vía crucis desde los catorce años, cuando comenzó su enfermedad, hasta su intento de suicidio, internación, tratamiento y posterior recuperación.

Su relato, además de ser la historia de la humillación de una adolescente en pos de lograr la aceptación social y la autoaprobación en un mundo frívolo y estereotipado, denuncia las traiciones, el individualismo, la crueldad y la discriminación que impera entre determinados grupos de jóvenes, problemáticas que los adultos no perciben o no quieren percibir.

Latini, una adolescente tan inteligente y analítica como autodestructiva, se transformó, en aquellos tiempos en los cuales la enfermedad ocupaba toda su vida, en una especie de paradigma a favor del derecho de las anoréxicas a dejarse aniquilar por esta patología social.

Manejando un estilo coloquial que logra atrapar al lector, Cielo Latini reconstruye su tortuoso periplo desde los primeros intentos por bajar de peso, los problemas de aceptación social, los conflictos con su familia, la relación con un hombre mayor manipulador e inmaduro, hasta su fallida autoeliminación y actual recuperación.

La autora, que se considera una mujer analítica y de buen nivel cultural, narra cómo justificaba su enfermedad, rindiéndole un culto casi religioso, a través de Ana, una especie de diosa de las anoréxicas que reivindican su derecho de vivir como tales.

Su particular estilo de manejar razonamientos absurdos y disfrazarlos de verdades reveladas, convirtió a la joven en una referente para miles de adolescentes a través de su página de Internet, sugestivamente bautizada «Me como a mí».

Con un estilo efectista, melodramático y por momentos cargado de ironía, Latini ensaya una suerte de catarsis literaria, al tiempo que no reniega completamente de su culto a la enfermedad, transformando su calvario en un gran comienzo para su tan anhelada carrera literaria.

Si bien la autora confiesa haberse recuperado y no tener intenciones de volver a recorrer aquel tortuoso camino, no renuncia totalmente a su acérrima y mística defensa de la enfermedad, porque, básicamente, los principales consumidores de su libro son los adolescentes que ella supo liderar en su viaje hacia la destrucción.

«Abzurdah» es un relato frontal y desgarrador, sobre la vida de una víctima de esta era deshumanizada e individualista. Sin embargo, también es en una narración efectista, cargada de golpes bajos y justificaciones sesgadas.

Más allá de eventuales cuestionamientos, Cielo Latini parece haber asumido que sigue siendo un modelo para muchas jóvenes, y que su calvario le está rindiendo cuantiosos dividendos económicos. *

(Editorial Planeta)

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