Identidad nacional y fuerza creativa
Sin embargo, durante esos años los tres países mantuvieron una identidad cultural de resistencia, y desarrollaron un cine propio. Desde mañana en La Linterna Mágica Cinemateca presentará seis filmes lituanos, algunos del período soviético y otros muy recientes que muestran una vitalidad desconocida y hasta algún talento creativo joven, como Sharunas Bartas, reciente descubrimiento en el Bafici de Buenos Aires.
El Encuentro con el Cine Lituano abre una ventana sobre un cine desconocido injustamente. Aunque las dificultades económicas han reemplazado a la censura y el dirigismo de Moscú sobre los estudios de Vilna, la capital, y aunque el mercado propio para el cine lituano se reduce a tres millones 600 mil habitantes, poco más que Uruguay, las últimas películas del país parecen particularmente atractivas y muestran una forma de ser arraigada, un dato que puede rastrearse en los dos filmes del Encuentro que fueron realizados cuando el país formaba parte de la Unión Soviética: La novia del diablo (1973, de Arúnas Zebriúnas) es una comedia musical fantástica que empieza siendo una burla a los formalismos religiosos y termina con varios delirios muy lituanos.
También Nadie quería morir, un clásico de Vytautas Zalakevicius (1963) que simula ser un western bélico para mostrar a patriotas lituanos en la segunda guerra, sin particular elogio a tropas soviéticas que andaban cerca. Finalmente La mujer y sus cuatro hombres de Algimantas Puipa (1984) traza una peripecia sobre un cuento danés que inevitablemente se refiere a un panorama histórica y cultural más amplio y más lituano. Era un cine de resistencia cultural.
En cambio los filmes de producción reciente son no sólo más actuales sino más significativos y reveladores: Libertad, de Sharunas Bartas traza una fuga por espacios físicos y mentales, la melancolía por los sitios nunca tenidos o perdidos, la desolación interior convertida en espacios y lugares, en una sensación poética con bordes de misticismo. El contrato de Kristojonas Vildzlunas tiene la frescura, la gracia, el doble sentido para costumbres de convivencia actuales, con mujeres independizadas y solventes, como al parecer también ocurre en Lituania hoy. Completamente solos de Jonas Valtkus se lanza directamente a reconstruir una tragedia nacional, con la resistencia lituana a la ocupación soviética, parte de una historia reciente y polemiza por primera vez abiertamente contra la historia oficial de décadas anteriores, en un apasionado y dramático ajuste de cuentas.
La muestra se presenta con la colaboración del Ministerio Lituano de Cultura, Vilna. *
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