Tiene la Palabra …
Es más fácil viajar al Interior que a la Ciudad Vieja
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Las reformas del sistema de transporte son realmente aberrantes y cada vez el usuario se ve más perjudicado.
Es muchísimo más fácil viajar al Interior de la República que llegar a la Ciudad Vieja. Como se ve que los que mandan disponen de auto con chofer y hasta admiran lo descongestionada que está 25 de Mayo sin tener en cuenta que allí está el Hospital Maciel donde van a atenderse los pobres y muchos enfermos tiene que caminar una cuadra y media para llegar hasta allí.
De la Zona 10 de Montevideo ninguna línea ingresa a la Ciudad Vieja, y estas son 106-169-505-456 total bájate y tomate otro, mientras tu cuerpo aguante.
De regreso hacete un tour por toda la Aduana y luego transborda para volver a tu casa, mientras los 116 y 121 a Pocitos pasan uno atrás del otro; menos mal que es una Intendencia de pueblo y para el pueblo. Estos desastres no son culpa de la herencia maldita.
Que sean honestos y le digan la verdad a la gente, si quieren europeizar la Ciudad Vieja transformándola en peatonal, trasladen las oficinas y el hospital al centro y asunto solucionado, pero no tengan a la gente de rehén, perdiendo tiempo bajando y subiendo de un ómnibus.
Ojalá que algún edil sensible de la oposición, si es que los hay, tenga un poco de consideración de la situación planteada y reviertan de alguna forma este mamarracho que sinceramente ya no da para más.
RODOLFO MAURICO AYALA GONZALEZ C.I. 1.495.354-6
Transparencia, corrupción y los blancos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Por estos días, estoy asistiendo con serena satisfacción y orgullo frenteamplista, al proceso de ingreso de funcionarios a los Bancos República y de Seguros.
En mi condición de jubilado bancario, me ha producido un vivo interés el hecho señalado, que forma parte de una política generalizada del gobierno en tal sentido, denotando una cristalinidad nunca antes ejercida por ningún gobierno.
Ojalá que esta política y otros manejos explicitados en estos 18 meses de gobierno, sean el mensaje ético que la ciudadanía estaba esperando, particularmente la juventud, para empezar a creer, que ética y política son posibles.
Me quiero referir a un acto no menos rechazable e inmoral que ocurrió en el gobierno blanco, con relación al ingreso de personal al Banco de Seguros. El ingreso se produjo sin ningún tipo de concurso, prueba, ni convocatoria pública, sino con el sencillo trámite de pase en comisión, naturalmente de otras oficinas públicas, «casualmente» de correligionarios políticos del directorio, y que gradualmente fueron siendo presupuestados con plenos derechos, en la dotación del Banco.
Este hecho, que no difiere demasiado de clientelismos y chanchullos, ocurridos durante largos años de gobiernos blancos y colorados, tiene sin embargo dos connotaciones relevantes a destacar.
Primero: Estamos hablando de más de 600 casos, leyó bien seiscientos; una verdadera glotonería de corrupción.
Segundo: La particularidad de ese descomunal número, que la mayoría estaba integrada por personas próximas a jubilarse, y que luego de trabajar el período mínimo de 5 años, efectivizaron su retiro a través de la Caja Bancaria, asestándole a ésta un golpe tremendo a sus finanzas, ya diezmadas prolijamente; primero por la dictadura que la saqueó impunemente, y luego por las patronales banqueras, que resolvieron brutales reestructuras, utilizándola como variable de ajuste, ante la pasividad de AEBU, que nunca tuvo en su agenda un proyecto serio y creativo, de defensa de la Caja.
Así pues al día de hoy, el Instituto de Previsión Bancario, está quebrado y próximo a declararse inviable.
Desde el año 2001, en el Poder Ejecutivo, hay un proyecto de reforma, elaborado por el Consejo Honorario de la Caja, archivado en un cajón, ante la despiadada indiferencia del sistema político, que ante usufructuó con fruición las posibilidades que les daba la Caja sin olvidar las numerosas obras públicas financiadas a lo largo de los años por la misma; en ese ínterin entre gallos y media noche, lo único que atinaron a hacer fue promulgar un impuesto confiscatorio, a un sector de jubilados, exonerando a los trabajadores activos e insólitamente a los propios funcionarios de la Caja, con el único objetivo de tirar la pelota hacia adelante, sin medir ninguna consecuencia.
Todo este episodio, entiende, es un buen ejemplo de lo que se debe y lo que no se debe hacer, cuando hay patrimonios que no le pertenecen sino a los directamente involucrados, en este caso, gremio y jubilados bancarios. Saluda a Ud.
R.G.FULCHI- C.I. 781.518-5
Sunca: ¿Y si en lugar de paro se hace donación?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El reciente accidente en que murieron dos obreros de la construcción (y otro en Melo), ha reavivado el tema de la seguridad laboral.
La prevención de accidentes, dentro y fuera del gremio de la construcción, adolece de muchos defectos. El Banco de Seguros ha dejado de lado la prevención que hasta hace algunos años era muy estricta. El Ministerio de Trabajo, no cuenta con un número adecuado de inspectores que puedan recorrer todo el país.
Hay accidentes en la construcción con muerte de obreros. Pero también los hay en el trabajo de campo (electrocutados a campo abierto en días de tormenta, tractores que vuelcan y aplastan al conductor, ahogados en ríos o arroyos, coces de animales), en fin, las causas provocantes del hecho abundan. Ni qué hablar de los accidentes in iteneris que se denomina en la jerga de la Medicina Laboral.
Otros muchos obreros, aún en industrias sin grandes riesgos, de todos modos padecen lesiones graves o la muerte por circunstancias diversas donde la falta de prevención se hace notar.
Pero volvamos al reciente hecho del ex Hotel Juncal. La airada protesta del Sunca se hace oír. pero la gente se pregunta: ¿si el gremio conocía la falta de seguridad en la obra, cómo no hizo una vehemente advertencia o llevó a los obreros al paro de actividades, lo que hace a veces por causas de mucho menor importancia? Nadie puede (ni quiere) responder a esta interrogante. Fundamentalmente porque después de conocido el hecho, es muy fácil criticar sin ton ni son. A lo que la prensa le hecha leña, porque de un tiempo a esta parte, lo relativo al morbo aumenta el raiting de la TV.
La muerte de todo obrero causa pesar. La ley 16.074 de accidentes de trabajo, en el art. 46 de su capítulo V, habla de una indemnización a causahabientes que, por supuesto, no soluciona el grave drama económico que aquellos deben afrontar ante la muerte del cabeza de familia. pero pensamos que los paros, como éste del Sunca, no solucionan el problema. Por un lado, deben extremarse las medidas de prevención de accidentes. Por el otro, el gremio bien podría trabajar un día a full, donando el salario del obrero fallecido a quienes quedaron ahora, además del dolor, con la miseria a la puerta de sus modestas casas. Es una opinión personal. Pero que creemos bien podrían hacer realidad los gremialistas del Sunca. Al igual que todos los obreros con un compañero muerto en circunstancias similares.
LORENZO PELFORT
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