La historia de una mujer que carga el peso de un sufrimiento insoportable
La vida secreta de las palabras, estrenada recientemente y ya reseñada en estas páginas, fue la gran vencedora de la última ceremonia de los Goya, con cuatro premios: mejor película, mejor director, mejor guión original y mejor dirección de producción.
En esta entrevista de Camillo de Marco cedida gentilmente por Cineuropa, la directora catalana explica : «En el fondo, esta historia es como un cuento de hadas. Hay una mujer que transporta el peso de un sufrimiento insoportable, pero que encuentra a su príncipe en esa plataforma»,
-¿Por qué ha decidido abordar un tema «olvidado», como la guerra en los Balcanes?
-Esa guerra me obsesionaba. Tuvo ganas de irme a Sarajevo y hacer algo, pero al final no tuve coraje. Pero desde entonces que reuní información sobre el tema. Así nació un documental, hace dos años, para el International Rehabilitation Council for Torture Victims (IRCT), que me enseñó los dramas familiares de esa realidad. Hay que hablar del tema. No quiero hablar del contexto bélico y social, sino de las atrocidades que abatieron súbitamente sobre dos mujeres.
–¿Cómo ha formado el reparto, en el cual Sarah Polley enfrenta un Tim Robbins extraordinariamente expresivo?
-De una manera muy natural. Pensaba en ellos mientras escribía el guión. Sarah Polley, con quien ya había trabajado en Mi vida sin mí, es la mejor actriz de su generación, capaz de interpretar a casi todos los tipos de personajes. Robbins era una especie de sueño, pensé que nunca iría aceptar el papel. Está perfecto, es un hombre con mucha experiencia de vida; conoce el mundo. Le envié el guión. Una semana después me llamó y me preguntó: «¿Cuándo empezamos el rodaje?».
El silencio y el asolamiento de los personajes son muy importantes en la película.
Son una forma de auto defensa. Casi como es el cinismo para él. Quería crear una intimidad especial, alienada, capaz de destruir esos muros. Quería que el silencio se transformara en un río de palabras. He conocido a muchas mujeres que han vivido experiencias más graves que las que contamos en la película y siempre me quedé sorprendida con su capacidad de sobrevivir, algunas de ellas manteniendo su alegría.
Los dos personajes femeninos, interpretados por Sarah Polley y Julie Christie, son muy fuertes.
Julie interpreta Inge Genefke, una psiquiatra danesa que fue una de las fundadoras del IRCT, y que lleva veinte años dedicada a rehabilitación de las víctimas de torturas. Es una mujer extraordinaria, que recientemente trabajó en Abu Grahib y en Guantánamo. He querido inserirla en la película porque este mundo se convierte en un sitio mejor gracias a mujeres como ella.
-Pedro Almodóvar produce una película suya por segunda vez, ¿qué tipo de relación tiene con él?
-Siempre lo he admirado como director, pero ahora que soy una «persona adulta» tenemos muchas discusiones profundas. Pedro y yo nunca estamos de acuerdo, pero él respeta mis opiniones y mis películas.*
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