Neuronas y neurosis
Sólo para llorar
Domingo a la noche. Pasa Subrayado Dominical e imprevistamente aparece una nueva producción de Canal 10 bajo el prometedor título de SOLO PARA REIR, así como al pasar, para que la sorpresa fuera mayor. La espera se convierte en una acumulación de situaciones grabadas por cámaras ocultas que no se sabe de donde son. No h ay indicios, eso puede ser premeditado, hasta hay autos sin matrícula para evitar la localización, apenas un par de veces hay pistas que podría ser de Canadá un ómnibus turístico-. Pero todo el contenido mezcla individuos que pueden ser de cualquier latitud o longitud pero que no son uruguayos, no son.
Risas mutiladas
El humor es una cosa seria. No una improvisación. Es error garrafal creer que mostrar tonterías y caras que se ríen alcanza. Decenas de escenas desgraciadas terminan transformándose en un calvario. Debe aceptarse que algunas de las situaciones parecían más estudiadas, mas aptas para una sonrisa, como el caso de la joven que desde la vereda de enfrente invita a muchachos a tomar algo y cuando el sorprendido invitado cruza la calle allí también se cruza una camioneta, momento en el que la linda se cambia por une veterana. O el estupor que puede generar un ciego que pide ayuda y sale manejando una motoneta. Pero poco más. Hay supuestos gags como el de la moza de un bar tirando la bebida a clientes insatisfechos; el del hombre de cajas; los policías que se van conversando olvidando a quienes retiraron sus documentos; otro ciego que golpea a los transeúntes con su bastón; la suma de cuentas de otros comensales que debe pagar otro consumidor; el asustador de quienes llenan un formulario para trabajar; el tirar las cenizas del cigarrillo a un desconocido, y más, muchos mas que suelen terminar con los actores indicando que se trata de bromas. O que corren en el borde y burdo camino de lo escatológico, con los trillados recursos de los sonidos o de bolsas llenas de agua para simular orinas interminables.
Tristes exportaciones
Para los uruguayos el humor es otra cosa. Siempre debe combinar la sutileza con el lugar justo de una palabra traviesa, con el doble sentido incorporado y aderezado al silencio. Las zafadurias, las entradas a la groseria, llegaban de Buenos Aires y lograron sus espacios y sus fieles por la suerte de autenticos capocomicos, memorables. Pero importar un humor soso, desganado, insulso , propio de paises aburridos no merece sufrirse por nuestros televidentes.
Por lo que uno debera cargar la culpa a Andres Sena, periodista que parece haber perdido la brujula, ya lo habia demostrado con su programa donde la humorada estaba en la violencia de choques, caidas y otras desgracias y su comentario acelerado, como para animar mas la ausencia de motivaciones risueñas, y que puede estar reuniendo una videoteca estrafalaria, para uso casero y n o mas. Pero, pero, quizas, lo mas grave este en Gustaf, ese Gustavo que desde «Las Grandes Ligas» viene castigandonos con un lenguaje que se apoya en remarcar, repetir, machacar todo lo que se esta viendo, como si fueramos tan imbeciles que necesitasemos apuntador, ayudante, maestrito para entender el absurdo o la bobada que se esta viendo. Vale precisar que no se trata de una persecución contra este trabajador pero hay que destacar que carece, televisivamente, aunque aqui no se le vea, de la buena sintonia, del «feeling» o «filin» -ya aceptado por la Real Academia Española- con quien esta sentado comodamente en un sillon esperando dejar escapar los malos humores de cada dia, mas aun de un domingo que nos esta metiendo a prepo en el lunes de vuelta al laburo. Y que seguramente no esta dispuesto a escuchar «lambeteada» como expresion adecuada para precisar que estamos ante un peinado lamido.
PD: En un Uruguay del que podemos estar orgullosos de un Julio Suarez y su «Peloduro», las inolvidables cronicas de «El Hachero»o las calmas miradas de Wimpi en sus charlas y en sus libretos para «El Peluquero » por Carve o en sus trabajos para «Pinocho» Mareco o «El Zorro», de un Julio Cesar Castro o «Juceca» y su boliche impagable o regodearnos con la lucidez critica de un Carlos Maria Gutierrez y su «Gut»; de Mario Benedetti y sus elucubraciones como Meneallo; del manejo intelectualizado de los hermanos Scheck con «Lunes» o con el nunca igualado «Telecataplum»; con Roberto Barry y su «Comisario d e Cerro Mocho»; pasando al graficismo delirante de «Blankito» y «Pancho», en las contratapas de «Marcha»; éste último también en las tiras del diario De Frente que dirigía Fasano en la década de los 60´ y tantos otros que siguieron atrapando risas y sonrisas desde «Misia Dura» o El Buscapie de Daniel Wacksman en el diario Extra del actual director de La República, o en «El Dedo» o «Guambia», o «Berp», esto no da, no es suficiente para reir, apenas da para llorar. *
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