Giuseppe Verdi, símbolo de la resistencia al invasor

Giuseppe Verdi vivió entre 1813 y 1901. Sus primeros estudios los realizó con diversos maestros de su pueblo natal, Le Roncole, y de una localidad cercana, Busseto. Luego, se trasladó a Milán y postuló al Conservatorio. En 1836, contrajo matrimonio con Margarita Barezzi, de quien tuvo dos hijos. Por esa época compuso su primera ópera, Oberto, la que estrenó en 1839 en La Scala, logrando un suceso considerable. Este éxito motivó al empresario Bartolomeo Merelli a encargarle tres nuevas obras. Mientras componía la primera de ellas, titulada Un Giorno di Regno, Verdi sufrió la muerte de su esposa, tragedia que se sumó a las anteriores muertes de sus dos hijos, entre 1838 y 1840.

Estos hechos afectaron notoriamente la creación del trabajo. Sin embargo, luego compuso Nabucco, cuyo estreno en La Scala, en 1842, tuvo un suceso sin precedentes. Este éxito se repitió en La Scala en 1843 con su siguiente ópera, Los Lombardos. Verdi se convirtió en un símbolo de la resistencia italiana al dominio austríaco y, siendo un ferviente patriota, supo formular un estilo con el que su pueblo se identificó plena e inmediatamente. La siguiente creación Ernani, dio el primer paso hacia la obtención de una identidad creativa y un intento por renovar las estructuras operísticas convencionales. En los siguientes años compuso cuatro obras (Los dos Foscari, Juana de Arco, Alzira y Atila) que tuvieron un suceso relativo y no tan significativo como el de la ópera que se estrenó en 1847 en el teatro florentino La Pergola, Macbeth.

No obstante, de las cuatro obras que siguieron a Macbeth, sólo Luisa Miller logró continuar el estilo iniciado por esa obra. Luego escribió Stiffelio y posteriormente Rigoletto, estrenada en 1851. Más tarde, El Trovador y La Traviata, las que a pesar de estar aún basadas en las formas del antiguo drama italiano, su lenguaje y diversidad expresiva otorgan al canto un nuevo significado, dejando a los sentimientos el lugar que, hasta entonces, era ocupado por los efectos vocales artificiosos y vacíos. Durante los años en que nacieron Rigoletto, El Trovador y La Traviata, el músico estaba viviendo con una soprano llamada Giuseppina Strepponi, una de las cantantes más importantes. Ambos tenían una relación amorosa bastante liberal que originó polémicas y escándalos, sobre todo después de que en 1848 comenzaron a convivir; Verdi replicó con dureza a las críticas y, a la vez, sintió como un deber demostrar públicamente sus sentimientos a Giuseppina, encontrando en la ópera el medio perfecto para ello. La Dama de las Camelias le ofreció un asunto muy cercano a su propia situación y encargó a Francesco Maria Piave la confección del libreto basado en la novela de Dumas.

Bajo el título de La Traviata, compuso uno de los trabajos más ricos y perfectos, en todo el teatro romántico, respecto a la penetración psicológica de los personajes y a la naturalidad con la que se suceden sus escenas. La ópera recibió muchas críticas, ya que no estaba en la moralidad de la época que una prostituta se sacrificara por amor y, menos aún, que apareciera como víctima de la sociedad. Después compuso Las vísperas sicilianas, Simón Boccanegra y Un Baile de máscaras. Posteriormente vendría La Fuerza del Destino y Don Carlos, para luego sorprender con una grandiosa composición, Aída.

Los sentimientos patriotas de Verdi encontraron una nueva expresión en el Réquiem que compuso en 1874 para Alejandro Manzoni. Después realizó Otello, basada en la obra de Shakespeare. Aunque todavía le quedaban algunos años de vida, Verdi se despidió con esta gran obra de la creación lírica. Falleció el 27 de enero de 1901. *

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