Se aproxima la 27ª Bienal de San Pablo
Se introdujeron algunos cambios. La curadora Lisette Lagnado, nacida en el Congo hace 45 años, residente en Brasil desde 1974, fue elegida por concurso (primera vez en la histórica bienal) entre muchos postulantes. Al principio, propuso como tema Bloques sin fronteras, un concepto utilizado por el brasileño Helio Oiticica como forma de clarificar sus invenciones. Lagnado utiliza el concepto bloque o ladrillo, a la manera de la construcción edilicia, algo que se hace colectivamente, eliminado, precisamente, la formalización de bloques conceptuales, geográficos o generacionales (el brasileño, siempre dominante, o regionales, así como la separación entre jóvenes y veteranos).
A la manera de la Documenta de Kassel, en Alemania, la 27ª Bienal, instauró, por adelantado, varios seminarios con la participación de especialistas, un foro de discusión previa y posterior al acto inaugural.
Por eso, el título finalmente adoptado por la curadora general fue Cómo vivir juntos, título de uno de los Seminarios de Roland Barthes (1976-77), en el que el conocido semiólogo francés enfocaba la vida en comunidad en la cual los miembros viven al mismo tiempo en compañía y en libertad. La idea también puede aludir a prácticas e itinerarios de artistas nómades y sus experiencias en territorios híbridos.
Cada vez más, la bienal paulista se desprende de la identidad nacional y latinoamericana para insertarse en los dominios de la impuesta glo(gle)balización. En esta oportunidad, la curadora general apeló a dos artistas del primer mundo, el belga Marcel Broothers (1924-76) y el estadounidense Gordon Matta Clark (1943-78), paradigmas para situar la producción contemporánea, que no estarán representados en salas históricas, como en anteriores ediciones, ya lo estuvo Broothers en ese sentido), sino que figurarán mezclados con los otros artistas. Que, esta vez, no son muchos. Apenas un poco más de un centenar.
A la manera de otras bienales similares (Venecia, Lyon, que marcó el rumbo, y las más recientes de Valencia y Sevilla), la selección apretó el número de invitados, eliminó los envíos nacionales (imposible en Venecia por la existencia de los pabellones propios) y quedaron solamente 119, distribuidos en tres sectores: Muestra general, 96, Muestra del libro 6, y 17 en Quincena del film.
Uruguay no está representado. Ni siquiera, los numerosos curadores o asesores se molestaron en visitar o consultar, por simple curiosidad, la posibilidad, como hicieron en otros países, de la existencia de creadores uruguayos afines a la propuesta de la bienal. El Mercosur es así, relega a los países chicos.
Entre el primer sector, se anotan nombres desconocidos (un factor estimulante, sin duda) procedentes de países árabes, africanos (Mustafá Maluka, la revelación sudafricana de 29 años), asiáticos, australianos (israelíes y libaneses, para ser culturalmente correctos), canadienses, un par de argentinos y brasileños (Cildo Meireles, Marcelo Cidade, Lúcia Koch, Marilá Dardot, Martinho Patrício, Claudia Andujar, Jarbas Lopes, Marcelivs L., Mabe Bethonico, Marcos Bonisson, Marepe, Paula Trope, renata Lucas, Virginia Medeiros, muy buen porcentaje nacionalista en un total de 21, contando las demás secciones), un venezolano ( Juan Araújo), dos bolivianas (María Galindo, Narda Alvarado), tres colombianos (Alberto Baraya, Raimond Chaves/Gilda Mantilla), los argentinos (Eloísa Cartonera, Taller Popular de Serigrafía, Tomas Saraceno, León Ferrari). Y se acabaron los sudamericanos.
De Portugal, Joao Maria Gusmao/ Pedro Paiva. Cildo Meireles rechazó la invitación por la permanencia en el Consejo Directivo de la Bienal del ex banquero Edemar Cid Ferreira, investigado por gestión fraudulenta en anteriores ediciones donde ocupó lugar destacado: marchó a la cárcel.
Con libros y diseño gráfico figuran el argentino Jorge Macchi, ganador del afiche de la bienal, la brasileña Rivane Neunschwander (conocida hace poco en Montevideo en un video) y en la Quincena de Filmes se anotan, entre otros, Gordon Matta Clark (de muerte joven, con notable retrospectiva en el Reina Sofía madrileño), Jean-Luc Godard, Lawrence Weiner, los ya fallecidos Len Lye y Reiner Maria Fassbinder, la inglesa Tacita Dean, un talento habitual en encuentros internacionales.
Se anticipan algunas curiosidades. Meschac Gaba, de Benin, con residencia temporaria en Recife, construye una ciudad de azúcar a escala para presentar en la bienal. El grupo dinamarqués Superflex, resolvió subvertir el capitalismo con el capitalismo: sus integrantes convencieron a los trabajadores mal remunerados de una gran empresa de guaraná a producir un refrigerante idéntico, con el mismo embalaje y rótulo pero con diferente nombre, el Guaraná Power, que fue un éxito económico. Habrá otras curiosidades, sin duda.
El 9 de octubre, dos días después de la apertura, en el Seminario Intercambio, participarán Rosa Martínez, Carlos Jiménez, Maria Rita Kehl, Nicolás Bourriaud, Paulo Herkenhoff, Renata Saleci y Santiago Sierra. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad