La casa del lago: una fábula romántica
happy end.
Es, en resumen, una forma amable de perder el tiempo aunque narrada con eficacia por el argentino Alejandro Agresti, el mismo de El acto en cuestión, Buenos Aires viceversa y El viento se llevó lo qué, que por ahora deja sus pretensiones de cine autoral para sumergirse de lleno en el formato industrial mass media. Y vaya si este título responde al típico esparcimiento que el imaginario colectivo supone como ideal: basado en el filme Il mare, que en su momento obtuviera el Premio del Público en el Festival de Cine Internacional de Corea del Sur, la anécdota mezcla romance y fantasía con la historia de una pareja (él: un apuesto arquitecto; ella: una médica vocacional; dos profesionales universitarios, faltaba más) que se comunica en forma epistolar a través de una brecha en el tiempo. Esta forma límite de amor imposible (conectada vía buzón de cabaña a orillas del lago, obviamente) no maneja mayores explicaciones racionales sino que se sumerge en el esquema clásico de una serie como «rumbo a lo desconocido» donde todo puede ocurrir. (Irrealidad que, sin embargo, mantiene una lógica interna propia que no debe ser transgredida).
Así planteada, esta edulcorada fábula contemporánea que cruza presente y futuro como la cinta de Moebius, no deja de ser un pasatiempo tan agradable como menor. A pesar de lo señalado, cabría adjuntar algunos méritos a tener en cuenta, por ejemplo: 1) la estupenda fotografía de un Chicago diferente y glamoroso que pone un sofisticado toque visual a dicho cuento de hadas; 2) una banda sonora adecuada que armoniza perfectamente con el conjunto; 3) la presencia de Christopher Plummer, un señor actor que se sobra dentro del breve papel que le toca en suerte y 4) una simpática perra lanuda que también parece cruzar las dimensiones temporales sin problema alguno.
El resto es pura receta, algo de oficio y cierta reconversión de otras ideas ya planteadas con anterioridad en la pantalla grande. Funciona a medias, de todos modos. Es probable que si no se hubiera forzado un desenlace «políticamente correcto» según los parámetros hollywoodenses, esta Casa del lago habría logrado un redondeo argumental mucho más sólido dentro de su absurdidad. Pero este tipo de transgresiones son aquellas que la Meca no parece permitirse a la hora de elaborar un producto que pretende viabilidad taquillera y devolución rentable. Guarda e passa. *
La casa del lago (Estados Unidos; 2006) Dirigida por Alejandro Agresti. Guión: David Auburn sobre el filme italiano «Il mare» Producción: Doug Davison y Roy Lee. Fotografía: Alar Kivilo. Edición: Lynzee Klingman y Alejandro Brodersohn. Música: Rachel Portman. Con Keanu Reeves, Sandra Bullock, Christopher Plummer, Dylan Walsh y Shohreh Aghdashloo.
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