Finalizó el campeonato mundial de baile de tango

Dos jóvenes colombianos, pareja en la vida y en la danza, se convirtieron en los primeros extranjeros en ganar el Campeonato Mundial de baile de Tango en la especialidad ‘Escenario’, cuya cuarta edición finalizó en Buenos Aires. «Nosotros vinimos a disfrutar y desde ahí le dimos para adelante», dijo Carlos Paredes Angel, de 25 años, al ser consagrado junto a su novia desde hace seis, Diana Giraldo Rivera, de 24, en el escenario montado en La Rural, un enorme predio de exposiciones en el barrio porteño de Palermo. La pareja venida de Cali, una de las veinticinco parejas colombianas que participaron del Mundial, apasionó al jurado con su desparpajo, humor y creatividad, en la categoría ‘Escenario’, en el que se destaca la acrobacia y la dificultad coreográfica. «Es mi hijo, es mi hijo», se entusiasmaba orgullosa una mujer que junto a otros integrantes de su familia no dejaba de agitar una bandera colombiana, al presenciar las tres rondas de clasificación definitiva el domingo de las dieciséis parejas finalistas, entre 340 inscriptas llegadas de veintidós países. Pero ese no fue el único hecho inédito del Mundial, ya que fue una argentina embarazada quien dominó la final de la otra categoría, la variedad ‘Salón’, que se baila con los pies en el suelo y el que más gusta al público local. Natacha Poberaj (31 años), orgullosa de su panza de cinco meses de gestación, se entregó en los brazos del porteño Fabián Peralta (34), su compañero de baile, para conmover a unos cuatro presentes en la final. Unas cien mil personas presenciaron las diferentes instancias del IV Campeonato Mundial de Baile de Tango, un acontecimiento cada vez más popular en Buenos Aires, según cifras de la Secretaría de Cultura del gobierno capitalino, a cargo de la organización. La madre del colombiano Paredes Angel confesó a la AFP su temor de que su hijo fuera eliminado por haber presentado una coreografía sobre «Pájaro azul», de Francisco Canaro, que era «demasiado insolente, sin acrobacias pretenciosas, pero simplemente bailando con el corazón sobre lo que le decía la música». La mujer no disimuló su sufrimiento cuando problemas técnicos jugaron una mala pasada a la pareja colombiana, que se quedó sin música para bailar, debió abandonar el escenario y reanudar la performance tres veces hasta lograr su presentación. Finalmente, los colombianos ocuparon lo más alto del podio y se llevaron el premio de 5.000 pesos (1.618 dólares) y un contrato de dos meses para presentarse en escenarios de Japón, relegando a los porteños Florencia Roldán y Juan Malizia Gatti, y a los japoneses Makiko Hirai y Gonzalo Cuello, a un segundo y tercer puesto. «Los bailarines más apreciados por el público no son los más perfectos, pero sí los más originales», explicó Poberaj a la AFP. «Fuimos terceros el año pasado, y teníamos realmente ganas de ganar. Así que nos dejamos llevar para disfrutar del momento presente», agregó. Según esta mujer orgullosa de sus redondeces, «el tango es una danza alegre», lejos de la definición dada alguna vez por el legendario compositor Enrique Santos Discépolo, uno de los grandes de la historia, para quien el 2×4 (compás tanguero) es ante todo «un sentimiento triste que se baila». Durante los diez días de concurso, además de la competencia propiamente dicha, cada noche miles de amateurs bailaron ‘2×4′ y se deleitaron con músicos y orquestas de tango en el predio donde se ofrecieron clases temáticas y una feria con productos alegóricos. *

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