Tiene la palabra

Libertad de prensa

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Debo calificar el pedido que realizara nuestro Presidente a los medios de comunicación de mantener presente la diferencia entre «hechos» y «opiniones» como muy oportuno porque algunos canales de televisión quieren cada vez con más urgencia hacernos pensar a través de sus opiniones de una forma específica y eso no solamente me disgusta sino que pienso que hace el intercambio mediático uno mucho más mediocre.

Lo que sí se debería poner sobre la mesa es que la misma forma en que este grupo de periodistas se quejan infundadamente que el presidente Vázquez les coarta su libertad, de una forma similar pero con una cantidad enorme de pruebas, muchas personas desde la audiencia pensamos que ustedes, con el beneplácito de sus directores, actúan en una forma muy poco profesional en un ámbito que no les corresponde.

Para muestra, solo un botón. Sin comenzar a enumerar la interminable lista de «joyitas» ofrecidas tenazmente a una audiencia constituida mayormente por nosotros, pobres, ingenios y analfabetos, debo mencionar mi azoro cuando hace unos días mirando el programa de ciencia ficción llamado Zona Urbana, en el que un señor, que según me dicen se llama o le dicen Cacho Alvarez, hizo más o menos esta apreciación: «A diferencia con Chile donde durante los primeros 120 días del gobierno de Bachelet se habían cambiado tres ministros, en Uruguay y el Presidente se dedicaba a darle palmaditas en las espaldas a aquellos que eran los más castigados y que por eso Chile es lo que está donde está y nosotros somos lo que somos». Esta fácil descalificación de nuestras autoridades me parece de una soberbia y una falta de profesionalismo que aturde porque el sonriente presentador bajo mi asombro, ahora con cara compungida se fue a un corte sin explicar al menos lo básico de la situación a la que él se refirió.

Yo diría que la gran diferencia entre Chile y Uruguay hoy, es que en Chile la derecha a pesar de tener posiciones muy críticas participa activamente tanto en el gobierno como en la administración, contribuyendo a la fijación de políticas de Estado, mientras que en Uruguay la derecha le rehuye a esta responsabilidad histórica.

Señor Alvarez, ¿no será esta última una condición de muchísimo más peso para explicar diferencias presentes entre los dos países que usted (a mi juicio) no supo exponer?

Por supuesto que creo que hay cosas a criticar y no creo que coartar las libertades sea el camino correcto de este gobierno, el más inclusivo de nuestra historia.

Al mismo tiempo es una lástima que en este país donde disfrutamos de una total libertad también existan ejecutivos en los medios de comunicación que tiendan a incurrir en actos ilegales o delitos como el robo de artículos del Palacio Legislativo para uso promocional de sus programas. Me gustaría saber, y en referencia a esto no hemos escuchado absolutamente nada aún, que es lo que tienen que decir Hugo Romay y Jorge De Feo, directores de Canal 4 y 10 respectivamente, sobre este punto.

Señores entendemos la importancia social de sus compañías, pero debemos recordarles que ustedes también están dentro de los límites de la Constitución.

Creo que es hora de comenzar a discutir políticas en referencia a los medios de comunicación y pensar en tomar iniciativas como:

– hacer directos responsables a los directores de los canales de TV, no a sus gerentes de Programación, tanto por el contenido que se vierte en sus programas como por sus consecuencias,

– crear grupos monitores (independientes) de contenido en relación con los antes mencionados para comunicar (en caso de ser necesario) sus resultados a Brand Managers y directores de campañas de anunciantes a nivel regional o en mercados originarios,

-manifestar pública y creativamente el disgusto de los consumidores y audiencias frente a estos atropellos,

-comenzar a explorar la posibilidad legal de desconcentración de los medios de comunicación para que haya más oferta y discusión a todo nivel,

Consideración importante: Los programas periodísticos de televisión en los que se discuten las grandes decisiones nacionales deberían corroborar mínimamente las opiniones allí vertidas con documentación fehaciente, como es costumbre en todos los programas de opinión serios alrededor del mundo. Este tipo de seriedad no es lo característico en programas como el mencionado más arriba porque constituyen la categoría de lo que se ha dado en llamar como «Magazine» o sea programas que están a mitad de camino entre noticieros y shows y que contienen abundante carga de opiniones.

En los países que se origina este formato, sus programas se ofrecen por TV abierta en Access Time (o sea lunes-viernes, de 17 a 19 horas) no en Prime, y nunca, nunca se toca el tema de la política nacional como desgraciadamente ocurre en nuestro país.

Otro dato importante es que absolutamente todos los programas «Magazine» que tratan de política carecen de publicidad corporativa por lo riesgoso de su contenido y se ofrecen exclusivamente por cable, lo cual es lógico: al que le guste la basura que pague para tragársela.

Señor Nacho Alvarez, no se me enoje, pero creo que su lugar está más bien del lado de las entrevistas al «Cosita» y de los relatos de muertos que caminan. Las grandes ediciones que el país necesita no pasan por el manoseo y el ensucie gratuito, pasan por la discusión y crítica seria, por el libre intercambio de ideas, por la tolerancia y por el respeto.

ANIBAL VENCINDAIS – [email protected]

 

Subsanando un error y una omisión

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* He leído en LA REPUBLICA la nota que le hicieran al compañero Victorio Casartelli respecto al acto protagonizado por el inmortal Ernesto «Che» Guevara el 17 de agosto de 1961 en nuestra Universidad. Contiene dos errores, o mejor dicho un error y una omisión que considero importantes. Tuve la feliz ocasión de participar junto a el mismo en aquellos hechos que menciona, cosa que seguramente reconocerá al recordárselo. Lamentablemente una situación personal muy especial me ha impedido concurrir –como era mi deseo– al acto de por lo cual recurro a ese medio para las correcciones del caso, que no dudo serán aceptadas por el compañero Victorio Casartelli.

El error es mencionar a la CNT como protagonista en 1961, cuando en esa fecha la CNT aún todavía no estaba constituida. (Recién en agosto de 1964 fue Coordinadora Sindical con dirección única, y en octubre de 1966 Central con Estatutos, Programa y Dirección electa por Congreso). La Central de 1961 era la CTU, forjada en abril del mismo año.

Tenía una Secretaría General colectiva de tres miembros, producto de recelos que subsistían pese al enorme avance unitario alcanzado.

Cuando la disertación del «Che» los tres integrantes de la Secretaría General de la CTU, copartícipe del evento –y esa es la omisión– también estuvieron en el estrado. Eran el compañero Enrique Pastorino, Luciano Da Silva y el suscrito. No soy afecto a este tipo de aclaraciones, pero la clase obrera uruguaya de hoy también tiene derecho a saber que allí estuvo representada. Un fraternal saludo,

IGNACIO RUBEN HUGUET

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje