SE ESTRENA CLICK, PERDIENDO EL CONTROL: UNA COMEDIA FANTASTICA CON PRETENSIONES REFLEXIVAS

Teclear "replay" antes que sea tarde

Aquí, en este filme que se estrena hoy, el tema es similar y repasa la vida de un afiebrado arquitecto (Adam Sandler) que descuida a su familia al ser consumido por su trabajo y las ambiciones socio, económicas propias del sistema. En medio de esta vorágine laboral, el personaje se topa con un extravagante vendedor que le ofrece un control remoto, todo uso, fuera de serie, que debe manejar con propiedad para que le resulte verdaderamente útil. El aparato, un objeto mágico, por supuesto no solo enciende la televisión sino que funciona de la misma manera en la realidad cotidiana logrando bajar el volumen de los ladridos de un perro, retroceder al pasado, congelar un instante en la existencia de una persona o adelantar tramos de aquellos malos ratos que el personaje desea evitar. Lo problemático del asunto es que, a veces, evitar los sinsabores propios del diario existir también supone «que la vida pase mientras uno está en otro lado» como decía John Lennon.

De esta manera, el personaje asume el riesgo de omitir su propia peripecia vital acelerando espacios temporales que considera vacíos mientras va consumiendo su destino a zancadas. De esto se trata, en resumen- Click; una comedia fantástica con pretensiones reflexivas que, sin embargo, no pasa de ser un pasatiempo razonablemente aceptable con chispazos, muy aislados de genuina comicidad.

La producción, de todos modos, apuesta a lo grande y se juega a los efectos especiales digitalizados, especialmente aquellos que suponen pasajes al estilo del túnel del tiempo y cambios de contexto realizados en breves segundos, conectados con un arduo trabajo de maquillaje que logra transformar al propio Sandler en un desconocido obeso de ciento cuarenta kilos. No alcanza, por cierto. A pesar del despliegue y alguna ocurrencia esporádica, el largometraje se repite bastante, lo que podría estar delatando un estiramiento forzado como para completar cien minutos de proyección. Es que Click, perdiendo el control resultaría un excelente capítulo de «Historias asombrosas», un formato serial más adecuado para este tipo de fábulas contemporáneas aunque el mismo Sandler haya apostado parte de su capital como productor de la empresa. Si descontamos el plus que ofrece el carismático Christopher Walken como enigmático promotor del super aparatito, un grande que Hollywood ha desperdiciado muchas veces en papeles menores, la película, en realidad, solo ofrece un par de sonrisas que se desvanecen al apretar off. Peor es nada. *

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