Tiene la palabra
Un punto de vista
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Como algunos ya saben, soy nieto de palestinos, mis abuelos vinieron en el 30 para Sudamérica en esas odiseas que a veces en Uruguay no nos parecen tan extrañas y que son periplos increíbles.
Al crecer en mi familia el tema palestino siempre me resultó raro. Mis abuelos, por salvaguardar la inserción de sus hijos en la sociedad uruguaya o simplemente por no reparar en lo importante que son las raíces para los descendientes y la carga real y simbólica que esto tiene o vaya a saber por qué motivo o circunstancias, no transmitieron demasiadas costumbres a sus hijos.
Arabes cristianos, seguramente influenciados por tradiciones algo occidentales, igualmente sellaron a mi familia con la impronta palestina.
Generaciones después, el salir del barrio y conocer otros amigos geniales te abre la cabeza. Y si son judíos la abre aún más y conlleva discusiones profundas con unos y otros. Se crece, se valora y se aprende a diferenciar lo precioso de las tradiciones, aún apoyadas en religiones (aún con respeto las veo como los cuentos para niños más viejos de la historia), pero tradiciones al fin. Factores aglutinantes, afectivos, colectivos, nada desdeñables cuando no discriminan. A mí no me discriminaron, pude compartir instancias de la vida privada de estos amigos que me hicieron el corazón más grande que nunca.
Cualquiera puede estar seguro de que no apoyo la violencia en ninguna de sus manifestaciones, ni en la piedra del niño palestino ni en el chaleco bomba de su tío, ni en el tanque israelí, ni en el bombardeo norteamericano.
Hoy la angustia de la guerra me jode, palestino en mi sangre también. Un poco de la misma angustia que sentirán israelíes (hagamos el esfuerzo respetuoso de diferenciar nacionalidades y religiones) al perder a sus amigos o familiares. Un poco de la misma angustia que vivirán ambos al ir a la escuela, al no tener agua potable, al temer que explote algo en su cuadra o al no poder cruzar su propia tierra porque la divide un muro. Confirmado: podemos repetir errores.
Sin embargo, ahora el juego de la estrategia pareciera no tener límites y no se trata ya de tener o no tener un Estado, ni títere ni autónomo, sino de eliminar cualquier disturbio que amenace en el camino hacia la obtención de todo recurso.
Las fichitas de este war son de un solo color. Este juego se está tornando más macabro que nunca y un nuevo holocausto está dejando de ser una hipótesis.
Comparto esto con ustedes porque de algún modo soy palestino yo también, pero por sobre todas las cosas porque aún estoy convencido de que otro mundo es posible. Les propongo no cambiar de canal o simplemente hartarse porque la guerra tan lejos entretiene poco. Seamos lo más críticos posibles, de lo que nos dicen y de quién nos lo dice pero repudiemos la indiferencia.
Un abrazo a todos.
EDUARDO DEDE
Una guerra por la vida
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Nuestro agradecimiento al señor Federico Fasano Mertens.
Señores políticos no provoquen guerras para matar. Proyecten una guerra por la vida.
Hasta cuando las familias de seres humanos que vivimos sobre la tierra de este planeta tendremos que soportar a hombres que llevan en su mente los más negativos flagelos la ambición y el poder. Saben los políticos de todo el mundo que no son los pueblos que planean las malditas guerras criminales y asesinos que siembran en la tierra; dolor angustia e impotencia ante muertes de millones de seres humanos totalmente indefensos, frente a las magistrales, fenomenales y ultramodernas armas, que destruyen, pueblos y ciudades dejando bajo sus escombros a familias enteras que son personas de la misma especie de quienes inventan y fabrican esas mortíferas armas y de aquellos que inducen y adiestran a quienes las utilizan y manejan.
El interés y deseo de quien escribe esta carta; un humilde ciudadano que pasa los 70 años contento y feliz de poder seguir disfrutando de lo que nadie puede comprar: la vida. En primer lugar agradecer a este medio LA REPUBLICA que nos permite a todos exponer libremente con debido respeto, todo lo que creamos sea conveniente trasmitir a muchísimos ciudadanos, aprovechando tan democrática gentileza, pasaremos más adelante a detallar nuestras ideas, confesando un notado pesimismo de acuerdo a como vemos el mundo hoy; extremadamente conflictivo, con disparatadas guerras que sólo matan y destruyen efectuadas por ejércitos con autoridades legal… milenaria vergüenza humana. Puede ser que nuestra mente sea algo inocente creyendo que esta flagrante situación se pueda invertir y entonces algún año, algún día, se produzca el magnífico y brillante cambio, que no todos queremos… pero sí la mayoría de seres humanos en el mundo lo anhela.
Este cambio consiste en alentar, difundir y apoyar para por fin crear una guerra por la vida. Comencemos procurando convencer a todos los hombres influyentes dentro del contexto internacional que existe un conocido eterno enemigo al acecho de provocar destrucción y dolor indiscriminado a todos los terrestres, estamos hablando nada menos que de la fase oscura de la naturaleza, este enemigo se puede comparar por su despiadada crudeza a un ejército sin uniformes ni tanques pero ocasiona igual o peor terrorismo que los conocidos. Pasemos a recordar los daños irreparables que deja detrás de sus ataques este «ejército» invisible.
1º Devastadores maremotos, ejemplo en China, miles de muertos, más de cinco millones de familias sin hogar.
2º En India igualmente, miles de muertos y familias con sus casas destruidas por continuos maremotos.
3º Huracanes y tornados, vientos que superan los 200 Km por hora dejando a su paso brutal catástrofe en plantíos de frutales, cultivos y sembrados de toda especie, además provocan importantes destrozos en viviendas pobres y ricas con furia incontrolable, esto ocurre año tras año, son infaltables.
4º Temibles terremotos que generan, caos, destrucción y muertes, volcanes que con su lava de fuego convierte en estéril a las tierras por donde ella pasa; además en su erupción produce descomunal lluvia de cenizas provocando cuantiosos daños.
5º Tempestades de nieve que paralizan durante varios días numerosas ciudades, además se generan por su causa numerosos accidentes fatales y pérdidas laborales y materiales calculadas en muchos millones de dólares.
6º Prolongadas sequías que provocan la mortandad de ciento de animales bobinos, ovinos y otros, también dejan un año de cosechas perdidas con consecuencias nefastas para mucha gente.
7ª Torrenciales lluvias que dejan severas inundaciones y en muchas ocasiones gravísimos deslizamientos sepultando con toneladas de tierra a cientos de familias dentro de sus propias viviendas.
Después del repaso al detalle de este gigantesco y penoso panorama vemos un enemigo que ataca porque sí, que no tiene banderas, que es apolítico pero es un temido y despiadado terrorista. Nos parece que tiene que llegar en tiempo urgente el cambio de las guerras, dejando atrás la irracional, que todos despreciamos, las que le quitan a las naciones montañas de dinero para armamentos, que destruyen y matan.
Esperamos de pie todas las familias del mundo para agradecer a los hombres que demostraron su inteligencia al inventar estas armas; transformen las mismas en eficiente defensa contra el enemigo de todos. Con mucho optimismo descartando una quimera, esperamos que dentro de este siglo XXI renazca el inicio de un largo sueño: La guerra por la vida.
NELSON BATISTA SUAREZ
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