Religaciones 2

En un mundo canibalizado por la frivolidad posmoderna y la parafernalia mediática, la espiritualidad no debe ser una mera anestesiadora de conciencias, sino un permanente ejercicio reflexivo que apunte a un conocimiento más pleno del individuo.

El desenfrenado consumismo, transformado a la sazón en una suerte de cultura, es un ortopédico modelo de convivencia implantado en el imaginario colectivo por el estridente discurso del sistema de acumulación capitalista.

No en vano los pomposos equilibrios macroeconómicos y fiscales suelen cobrar mayor relevancia informativa que las necesidades insatisfechas, en una prédica absurda y deshumanizante. Los propietarios del correlato de la historia contemporánea suelen ser los tecnócratas que acotan, desde sus despachos y escritorios, nuestros legítimo derecho a soñar o bien los falsarios mercaderes que nos subyugan con sus catecismos desmovilizadores.

Alimentándose de desencantos, temores y frustraciones colectivas, en los últimos años ha irrumpido una auténtica pléyade de «apóstoles» de la autoayuda.

Esa suerte de literatura basura que anega los anaqueles de las librerías y cosecha records de ventas, se ha transformado en el núcleo fuerte de venta y en un gran negocio para autores y editoriales.

Sería redundante repasar los nombres de esos cultores de la vacuidad, tanto autóctonos como extranjeros, que, mientras apuestan a la aniquilación de las conciencias libres, ganan millones de dólares con la comercialización de subproductos de bajísimo nivel e inexistente calidad literaria.

Bajo las plumas de estos falsos profetas, la espiritualidad se transforma en un mero material de desecho, que desestimula la reflexión y pregona la más exacerbada sumisión.

Hace un año, el escritor y dramaturgo uruguayo Milton Schinca  de larga y fecunda trayectoria al servicio de nuestra cultura- nos sorprendió con un ejercicio reflexivo removedor, en «Religaciones: una invención de vivir y después».

En esta segunda entrega, el autor compatriota afina aún más su discurso de trazo filosófico, que analiza minuciosamente los territorios de la espiritualidad, la religión, las creencias, la muerte, el amor y, muy particularmente, una nueva visión del erotismo.

«Religaciones 2: paraísos y celebraciones», que es naturalmente una secuela de la obra original, propone nuevas construcciones simbólicas en torno al ser, en tanto noción ontológica del existir en el universo, partiendo de la tesis de que la humanidad es parte de una compleja totalidad. En esta oportunidad, el ensayista interpela intensamente a la realidad, meditando en torno a las grandes interrogantes sin respuesta del ser humano.

El dramaturgo propone diversas líneas discursivas, que trabajan particularmente con la materia prima de la emoción, aunque desestima toda asociación con eventuales dogmatismos o catecismos religiosos institucionalizados.

La obra corrobora la intención de Milton Schinca de construir una nueva cosmovisión del hombre, el mundo y el universo, que se sustenta en la intuición, la radical ruptura con los corsés mentales, la libertad creativa y un aliento emancipador. *

(Edición del autor)

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