La trilogía Dupin
Edgar Allan Poe (1809-1849), escritor, poeta y crítico estadounidense, fue el primer gran maestro del relato corto y algunos estudiosos afirman que fue incluso su creador, especializándose en los géneros de terror y misterio.
Huérfano desde muy pequeño, aficionado desde adolescente al juego, la bebida y las drogas duras, desarrolló una serie de trabajos mal pagos y nada acordes a sus habilidades para sobrevivir.
Entre la abundante producción de Poe sobresalen algunos poemas por su soberbia construcción literaria, su particular manejo del ritmo, y sus temáticas obsesivas.
En «El cuervo» (1845) una de las obras capitales de su fecunda creación- el autor expresa, con acento asfixiantemente angustioso, la melancolía y la sensación de la proximidad de la muerte.
Su dominio extraordinario del ritmo y el sonido es particularmente evidente en «Las campanas» (1849), un texto que evoca el repique de los instrumentos metálicos, y «El durmiente» (1831), composición que describe un estado de somnolencia. «Lenore» (1831) y «Annabel Lee» (1849) son, a su vez, desgarradas elegías a la muerte de una hermosa joven.
Su obra poética refleja claras influencias de escritores ingleses emblemáticos, como Milton, Keats, Shelley y Coleridge.
Cabe destacar especialmente su interés por el horror gótico ya que, si bien Poe fue un gótico tardío, se lo considera uno de los más destacados cultores del género.
Además de su soberbia construcción argumental, la mayoría de sus historias sobresalen por la truculencia y el sesgo escabroso de sus temáticas.
Entre su no menos prolífica producción narrativa, se destacan, junto a otras piezas no menos relevantes, «La caída de la casa User» (1839), un relato en la cual, tanto el argumento como los personajes, acentúan la penetrante melancolía de su atmósfera, «El pozo y el péndulo» (1842), una escalofriante historia de impiedad y sadismo, «El corazón delator» (1843) y «El barril del amontillado (1846)», que es la impactante crónica de una venganza.
Empero, quizá su influencia más decisiva fue en el campo de la literatura de misterio. En tal sentido, los tres cuentos protagonizados por el detective Auguste Dupin, dieron origen a la moderna novela policial.
«La trilogía Dupin», reedición de las tres emblemáticas historias del sagaz investigador, nos permite volver sobre aquel enigmático personaje que inspiró posteriormente a autores de la talla de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie.
Auguste Dupin es un personaje que, según contemporáneos del propio Poe que le conocieron bien, posee las capacidades deductivas de su creador.
En aquel entonces, los lectores no estaban familiarizados con personajes de estas características, por lo que se le definía como una especie de abogado forense, dado el abundante despliegue de conocimientos legales del que hace gala en el decurso de las historias que protagoniza.
Su brillante capacidad se basa más en la observación que en el cálculo. Por otra parte, Dupin se vale de la intuición, además de poseer la capacidad de explorar en la psicología del ser humano y de observar a través de esa «ventana hacia el alma», que, según afirma, poseen todos los hombres.
El meticuloso y brillante detective creado por Poe tuvo decisiva influencia en el posterior desarrollo de la novela policial, sentando bases fundamentales que aún hoy se mantienen, en muchos casos, prácticamente invariables.
Conan Doyle se inspiró en Dupin para crear a Sherlock Holmes, y aún el Hercules Poirot, de Agatha Christie, posee una notoria influencia del detective francés.
Uno de los casos de Dupin, «El misterio de Marie Rogêt», se basa en un asesinato real ocurrido en el entorno próximo a Edgar Allan Poe. El genial creador mixtura hábilmente la ficción con la realidad, al punto que el lector pierde, por momentos, la capacidad de reconocer donde acaba una y comienza la otra.
La subyugante recreación del ambiente del París de la época, una ciudad de refinamiento y regocijo artístico, pero también convulsionada por la violencia y el crimen, sumerge aún más al lector en las apasionantes instancias de la investigación de cada caso.
(Editorial Seix Barral)
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