El primer ciclo del gobierno de izquierda
En «El primer ciclo del gobierno de izquierda en Uruguay», el Instituto de Ciencia Política elabora su informe de coyuntura acerca del año inaugural gobierno frenteamplista.
En este documento, politólogos y cientistas sociales proponen abordajes multidisciplinarios caracterizados por la diversidad, que abarcan virtualmente todos los aspectos del tema.
El trabajo inaugural está a cargo del historiador y coordinador del Observatorio Político, Gerardo Caetano, quien valora los logros alcanzados en materia de estabilidad macroeconómica, derechos humanos y relaciones laborales.
Si bien admite que el éxito de los indicadores económicos se sustenta en parte en una coyuntura internacional favorable, no soslaya los aciertos de una línea política ponderada y responsable.
En una opinión que es realmente compartible, el politólogo considera que uno de los avances más significativos se registró en el terreno de los derechos humanos, con un cambio cualitativo de orientación, que permitió la reapertura de las investigaciones sobre desaparecidos durante la dictadura, lograr la comparecencia de represores en los estrados judiciales y hasta tramitar extradiciones de militares requeridos desde el exterior.
En lo relativo a la temática laboral, el mayor destaque lo merece la convocatoria a los consejos de salarios luego de tres lustros, la restauración de la negociación colectiva y la sanción de la ley de fuero sindical, que si bien restituye plenamente los derechos gremiales de los trabajadores, fue fustigada por las patronales.
Sin embargo, Caetano no soslaya las críticas generadas por temas tan trascendentes como la seguridad ciudadana y las deterioradas relaciones con la Argentina, lo que, según su particular óptica, ha afectado la imagen de los titulares de las carteras de Interior y Relaciones Exteriores.
En su trabajo analítico, la Directora del Instituto de Ciencia Política, Constanza Moreira, establece un parangón entre los primeros años de los gobiernos de Uruguay y Brasil, a los que considera experiencias de cambio muy similares entre sí.
Las mayores semejanzas están naturalmente asociadas a los programas macroeconómicos y la lucha contra la pobreza, materializada en sendos planes para enfrentar la emergencia social.
Otro factor ineludible en el abordaje de las diversas líneas comparativas, son las desavenencias en el seno de las fuerzas políticas gobernantes, que, en el caso de Brasil y a raíz de las denuncias de corrupción, derivó en traumáticas rupturas.
A diferencia de lo sucedido en el vecino país, los disensos en el oficialismo uruguayo se han ido dirimiendo, con la excepción de la renuncia a su banca del socialista Guillermo Chifflet.
Otro tema destacado por Moreira es el relativo a las relaciones exteriores a nivel regional, que tampoco guarda analogías, por la dimensión y el peso estratégico y político de Brasil en el concierto del Mercosur y el papel bastante menos relevante de nuestro país en el seno de esa alianza comercial.
Por su parte, Agustín Canzani se limita muy sucintamente- a repasar los logros más exitosos del gobierno (derechos humanos, política económica y derechos laborales), aunque también observa atentamente sus vulnerabilidades, centradas en el diferendo con Argentina por las plantas de celulosa y el siempre conflictivo tema de la seguridad ciudadana.
Más allá de eventuales consensos o disensos, en lo que sí debe coincidirse con el autor, es que la administración de Tabaré Vázquez debería mejorar las estrategias de comunicación, lo que le permitiría que sus aciertos tuvieran mayor visibilidad para el conjunto de la sociedad.
El sociólogo Rafael Bayce asume un enfoque bastante crítico, que reafirma algunos conceptos ya vertidos en su ensayo «5 tareas de Hércules», editado el año pasado y reseñado en esta sección literaria.
El docente centra su análisis en las inadecuadas estrategias de evaluación puramente académicas, que no se comparecen con los lenguajes cotidianos ni con las expectativas de la ciudadanía.
También advierte sobre una probable rápida erosión de la popularidad de un gobierno que comenzó su gestión con históricos niveles de adhesión y aún mantiene una alta tasa de aprobación.
Niki Johnson modifica radicalmente el ángulo de observación, al poner bajo la lupa el siempre espinoso tema de la equidad de género. Si bien valora la designación de mujeres al frente de tres relevantes carteras ministeriales, no oculta su preocupación por la oposición del propio presidente a la despenalización del aborto, un reclamo recurrente de la agenda femenina.
Este tema es también el eje único y excluyente del aporte que comparten Laura Gioscia y Cristian Pérez Muñoz, quienes, en un artículo de corte editorial y acento crítico, rechazan toda limitación a un amplio debate sobre esta demanda colectiva.
En tanto, María Inés Torres construye su análisis de este primer año de gobierno progresista, en torno a las políticas culturales.
La especialista valora como muy auspicia la gestión de la Dirección de Cultura del MEC, particularmente en lo atinente a la promoción y la descentralización.
Este cambio cualitativo tuvo también una visible confirmación en la asignación presupuestal otorgada a este rubro, que está intrínsecamente asociado al crecimiento intelectual y social de la población uruguaya.
Romero Pérez Antón construye su trabajo en torno al diferendo binacional provocado por la construcción de las plantas de celulosa en Fray Bentos. El autor no soslaya algunos cuestionamientos al gobierno uruguayo en el manejo de este tema, planteando un horizonte pesimista sobre una eventual solución.
En un extenso ensayo, Fernando Filgueira y Sergio Lijtenstein ponen bajo la lupa los grandes desafíos del gobierno en materia de emergencia social, en lo que atañe a la focalización de las políticas para los sectores más vulnerables.
Los autores no sólo se refieren a los planes meramente asistenciales, sino también a la articulación de estrategias en materia educativa.
En la segunda parte de este libro, intitulada «Instituciones y actores», se aborda, en profundidad, el funcionamiento del gobierno y los poderes del Estado.
Uno de los temas vertebrales del análisis atañe a la composición del gabinete ministerial, de fuerte acento político, que reúne a los cabezas de lista del Frente Amplio. A juicio de los analistas, esa integración ha favorecido una mayor cohesión y disciplina política.
No obstante, se considera que la ventaja de poseer mayorías parlamentarias tiene su flanco vulnerable, por eventuales discrepancias que deriven en actitudes disidentes.
Con abundancia de cuadros comparativos, se corrobora que este es el más activo de los últimos cinco gobiernos de post dictadura, en la sanción de leyes y homologación de decretos, aunque se percibe una notoria centralización de las decisiones en el Poder Ejecutivo.
También se ensaya una profunda evaluación del comportamiento del oficialismo hacia la interna de la fuerza política, así como del rol cuasi irrelevante y testimonial de la oposición.
Asimismo, se analiza el relacionamiento con el empresariado y los sindicatos, en un período pautado por cambios sustantivos en una materia sin dudas muy sensible.
En el último capítulo consagrado a las políticas públicas y las reformas proyectadas por el nuevo gobierno, se ahonda en el análisis de temas cruciales, como educación, salud, vivienda, emergencia social, seguridad social, seguridad ciudadana, política exterior y administración de derechos humanos.
Más allá de inevitables
salvedades, la conclusión del trabajo, observado en su conjunto, es que el gobierno progresista ha operado algunos cambios sustantivos respecto a sus antecesores.
De la comparación entre los contenidos del programa electoral y lo ya ejecutado, surgen importantes coincidencias y algunas diferencias, atribuidas a una mayor dosis de pragmatismo y realismo político.
Este informe, elaborado por politólogos de nivel académico, está concedido con un lenguaje bastante accesible, que facilita la comprensión del lector.
Los autores logran un plausible equilibrio entre la valoración- que jamás se traduce en estridente ditirambo- y la crítica, que soslaya todo propósito de menoscabo a los esfuerzos de la aún joven administración.
Seguramente, el lector podrá coincidir o discrepar con las miradas que ensayan los analistas. Sin embargo, este documento constituye un valioso intento se acercamiento a un proceso de cambio político histórico, que, sin dudas, alimenta renovados debates.
(Ediciones de
la Banda Oriental)
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