Tiene la palabra

Aparicio Saravia ¡vive!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Habrá patria para todos, con todos, de todos. Habrá patria para todos porque Aparicio vive.

A 150 años del nacimiento del general de los desamparados, como se llamó a sí mismo Aparicio, sus ideas, su sacrificio, su lucha por un país descentralizado y productivo, acompañado por la honradez administrativa y la justicia tributaria están vivos en el corazón y en la mente de todos los uruguayos y todos los latinoamericanos.

La protesta y el reclamo de justicia social del pobrerío rural que él acaudillaba, expresado en la consigna «aire libre y carne gorda» tanto como en la frase de «dignidad arriba y regocijo abajo», tiene más vigencia que nunca en un mundo brutalmente desigual, tanto en la relación entre los hombres como entre los pueblos.

La búsqueda de la democratización de la sociedad uruguaya y la lucha por una democracia de masas moderna, dejando atrás el sistema electoral elitista y fraudulento, que se manifestó, entre otras formas, en la consigna «sufragio libre», estuvieron detrás de la modernización política del Uruguay de comienzos del siglo XX. Pero cuando recordamos que todavía en 1971 hubo un gran fraude electoral en nuestro país, por el que se le robaron las elecciones a Wilson Ferreira, como comprueban los documentos norteamericanos desclasificados en el 2002, tomamos conciencia de cuán inacabado está ese proceso de democratización definitiva que Aparicio y sus combatientes alentaron.

El federalismo del general de dos patrias, que conmovió al Brasil con la revolución Federalista, ideario federalista que Aparicio alentó hasta su muerte (como sostuvieron desde Nepomuceno Saravia hasta Eduardo Víctor Haedo), tiene la mayor vigencia imaginable en esta, nuestra América del Sur y en este tiempo histórico.

A la vez la dimensión mundial -y no sólo nacional, sudamericana y latinoamericana- de Aparicio Saravia se evidencia particularmente en el episodio de la intervención de la flota de guerra norteamericana en 1904, por pedido del presidente José Batlle y Ordóñez al presidente Roosevelt. En ese preciso punto la historia universal se encuentra con la gesta de Aparicio y con el giro de los gobiernos uruguayos del 900 desde la órbita del imperio británico al dominio de la nueva Roma, como le llamó Herrera al naciente poderío de los Estados Unidos, a comienzos del siglo XX. Y mientras abundan hoy las versiones periodísticas acerca del desembarco del comando Sur en el Uruguay, con Aparicio a la cabeza y en el corazón decimos: no a toda posible supeditación de nuestro país a los intereses militares estratégicos de los Estados Unidos o de cualquier otra potencia militar mundial.

El vuelo del Aguila del Cordobés, apenas comienza. El siglo XXI verá su culminación.

Llegará inexorablemente el tiempo en que los uruguayos todos rindan auténtico homenaje al General de los Desamparados; el tiempo en que los latinoamericanos todos rindan homenaje al federalista general de dos patrias; y lo hagan también los humillados y ofendidos, antiimperialista del mundo entero.

MARCELO SARAVIA – [email protected]

 

Apoyo a Cuba

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Termino de recibir un mensaje para firmar por la soberanía de Cuba y he pensado que LA REPUBLICA podría publicar este enlace para que sus lectores tengan la posibilidad de brindar su apoyo a Cuba. El enlace es: //www.porcuba.cult.cu/index.php?cont=declara.php&lang=1&declara=4.

Sin otro particular les saluda atentamente.

JOSE CATTOLICA

 

Nuevos puestos para 25 a 35 años, ¿los que tienen más de 35 qué?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Consideramos totalmente injusto el llamado realizado por varias instituciones públicas por ejemplo: BSE, BROU, Ancap, Antel, etc. ¿Se olvidaron de aquellos mayores de 35 años sin empleo?

Voy a tirar una idea: fijar dentro del cupo ofrecido públicamente un cupo del 33140% para aquellas personas mayores que tengan entre 35 y 45 años.

Con ello seremos más justos con todos. Bien sabemos en qué condiciones viven aquellos sin empleo, basta mirar las colas agolpadas varias cuadras frente a las instituciones arriba mencionadas.

Gracias don Fasano por atender este mensaje.

JULIO C. GOMEZ

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