Mañanitas clonadas
Los canales de televisión terrestre, o sea los canales abiertos, gratuitos, tienen una oferta matinal igual, en la que las únicas diferencias están en las simpatías o rechazos que provoquen los conductores, por lo que el «zapeo» puede ser una frustración amargante entre los primeros mates del día.
Los contenidos son casi idénticos. El centro de todos ellos está en una entrevista a un protagonista relevante de la semana. Aquí la búsqueda de exclusividades no da mucho resultado, ya sea porque no viene tanta gente importante, o porque si alguien tiene una mañana a una personalidad destacada es posible que al rato esté en otro de los canales o deberá esperar poco para verlo al día siguiente, pero que estará, estará.
Y al fin, solo encontramos entrevistas que cambian de escenografías.
Hay otras semejanzas. Así están los horóscopos, esas siempre delirantes, talentosas predicciones sobre si se podrán hacer negocios, si valdrá salir de casa, si encontraremos novia o lograremos quebrar la mala racha de la quiniela. Es archisabido que se trata de las secciones que no deben faltar -¿por una atracción fetichista, fatalista?- en ningún programa de televisión (tampoco desaparecen de diarios, revistas o radios), cosa que requerirá, alguna vez, un estudio por psicólogos sobre ese alimento diario de esperanzas o prevenciones con lo que se nos advierte que somos débiles humanos a merced del destino. Casi no hay variantes en la insustancialidad de lo que se promete, tan abierto el juego a que se tome como acierto cualquier cosa que se nos diga. Pese a ello, hay algún ejemplo, de augurios más amargos que otros.
Otra de las similitudes es el desfile de «pilchas» que hacen las co-conductoras. Esto, claro, tiene una explicación: es parte del «chivaje» o introducción de avisos en el programa.
La otra concordancia es la presentación de exquisiteces por conocidos expertos, lo que suele ganar la hostilidad de las amas de casa porque la oferta es mucho más tentadora que sus simples guisos, panchos o milanesas. Y mucho más caras, además.
Cada vez que comienzan a cocinar la tentación rompe las barreras de jugos gástricos y el ataque es más artero cuando se va a una tanda y nos dejan sin ver el final de la preparación, para luego sopapearnos con delicias que si las queremos degustar tendremos que gastarnos unos buenos pesos en el restaurante del o de la chef de turno porque hasta ahora a nadie se le ha ocurrido hacer el sorteo de esos platos entre los televidentes -se los comen ahí mismo los ayudantes de piso, malditos y envidiados-.
También en común están los meteorólogos, que están pasando por una mala época en las simpatías generales ya que si sigue a todos encontrará que unos contradicen a otros y pese a ello ninguno acierta salvo en los datos de ese día.
Canal 4 Monte Carlo presenta su «Buen día, Uruguay», con un aporte que puede calificarse como bueno con la presencia de una linda Adriana Da Silva y un muy correcto Leonardo Lorenzo, mientras que Sara Perrone muestra tan sólo apresuramientos que quizás, ojalá, con el futuro sepa frenar.
Canal 10 Saeta tiene «Con mucho gusto», que ofrece el desenfado y desfachatez de su conductor, Sergio Puglia, un comunicador con experiencia suficiente para aceptarle algunos claros malos humores, y con un background de conocimientos, que es un buen soporte pero a veces también genera un cierto alejamiento y aislamiento propio del divismo, de su indomable «yoismo». Su co-conductora Ana Nahum, muestra una soltura que hace juego con Puglia y además de ser buena periodista cuenta con la sonrisa más natural, más libre, menos forzada de la tele. Y hay, ahora, un tercer integrante, Jorge Gatti, periodista que está acomodándose e integrándose al tandem y por ahora parece bien rumbeado.
Teledoce tiene como atracción «Bien despiertos» con Gastón Solé, Mariano López, María García, la bellísima Eunice Castro y Andrea Menache, linda también. Parece mucha gente para poco contenido, con claras fallas en el tono periodístico, cuando se encara. Y, quizás, quizás, la debilidad mayor esté en la falta de química, buena sintonía, feeling del grupo.
Televisión Nacional también tiene su oferta matutina, «La noticia y su contexto», con un aire totalmente periodístico, repartido entre Ana María Mizrahi, más eficaz en radio, y con Gerardo Bleier, informador de primera clase pero que suele padecer de exceso de personalismo, olvidando a sus entrevistados para lucimiento propio, reflexionando, repreguntando encima de ellos. En una de esas mañanas encontramos que el director de cámaras abusa de planos donde Bleier era mostrado más elevado que los invitados y nos recordaba la jugarreta de los sillones manejados por Hitler y Mussolini para mostrarse más poderosos. Esto, claro, no se compadece con el buen periodista que es por lo que sería casualidad, casualidad malsana. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad