CRONICA DE UNA FUGA, DE ADRIAN CAETANO, TRIUNFO EN EL FESTIVAL DE CINE DE LIMA

Nuevo lauro para un cineasta uruguayo

Crónica de una fuga obtuvo el premio más importante del festival al lograr la mayor votación del público, seguida de la película brasileña Casa de Arena, de Andrucha Waddington. La película de Adrián Caetano, basada en un hecho real ocurrido en Buenos Aires en 1977 durante el gobierno del dictador Jorge Rafael Videla, narra el secuestro de un joven por comandos y su convivencia con el horror en una prisión militar a la espera de su destino. El premio del jurado a la mejor película recayó sobre la argentina El custodio de Rodrigo Moreno, cuyo protagonista Julio Chávez recibió la distinción de mejor actor. Un total de veintiocho producciones de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, México, Perú y Uruguay compitieron durante los diez días que duró el festival, convertido desde hace un decenio en la mayor celebración del cine en Perú a cargo de la universidad Católica del Perú. La brasileña Lilian Taublib (Crimen delicado, del director Beto Brant) y la chilena Blanca Lewin (En la cama, de Matías Bize) compartieron el premio de mejor actriz. En la cama obtuvo también el premio al mejor guión, en tanto que la mexicana Mezcal se llevó el premio a mejor fotografía. El premio por mejor ópera prima fue para la brasileña Cine, aspirinas y buitres, de Marcelo Gomes.

Crónica de una fuga, que será estrenado próximamente en Montevideo, está ambientado en la Buenos Aires de 1977, y cuenta la historia del arquero de un cuadro de fútbol que es secuestrado por los esbirros de la dictadura argentina y es trasladado a un centro clandestino de detención en el barrio de Morón. Durante el encierro, este hombre llamado Claudio conoce a Guillermo y ambos esperan que en algún momento cambie su suerte. Un día, tras varios meses, Claudio, Guillermo y otros dos compañeros de encierro logran abrir una ventana y saltan al vacío. El destino les da una segunda oportunidad, para ellos el futuro comienza a construirse a partir de ese mismo instante. (El filme está basado en un episodio extraído de un libro autobiográfico escrito por Claudio Tamburrini).

La película no apunta al melodrama sino a géneros cinematográficos cuyos destinatarios habituales suelen ser varones: el cine de terror y suspenso, las historias de presos que se fugan. El realizador acierta al no sacar su cámara de esa lóbrega mansión donde los jóvenes permanecen encerrados, de manera que cuando ocasionalmente pueden ver algo del exterior se siente más profundamente esa reclusión.

También –si bien la primera parte del filme resulta francamente angustiante– resulta plausible su decisión de desestimar el sensacionalismo, desdeñando, por ejemplo, las escenas de tortura física a la que son sometidos los personajes para provocar meros sobresaltos, aunque vale recordar que se trata de una ficción atractiva antes que la reconstrucción de dramáticos hechos verdaderos. *

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