Tiene la palabra

 

Hasta pronto contador

Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens

* Cuando uno como simple parte de la sociedad uruguaya y sin tener los medios para acceder a expresar las cosas que siente que por momentos lo lleva a uno a estar casi a punto de explotar, debe inevitablemente recurrir a vuestro medio, con quien tal vez se puedan tener coincidencias y discrepancias, pero que no permite dudar jamás de la amplitud y el respeto por vuestros lectores y de su consustanciación con la sociedad toda.

La situación del fútbol uruguayo en verdad me ha aburrido y les solicito si podrían publicar esto desde el lugar de alguien que está cansado de soportar un montón de cosas y carecer de una pluma, una cámara o un micrófono para exponer su punto de vista que en este caso y dado mi núcleo de amigos coincide prácticamente con todos… Les envío un afectuoso saludo.

En un rincón de mi memoria de niño, habita una canción que el paso de los años no ha logrado borrar y que a esta altura de mi vida creo que permanecerá indeleble hasta el último de mis días y con la cual muchos de sentirán identificados plenamente. «A Morena lo traeremos todos».

Pasó mucho tiempo para que comprendiera que a la mencionada maravilla musical se le suprimió una parte de lo que debió ser su estribillo eterno, sería algo así como: «a Morena lo traemos todos, pero lo paga el contador Damiani».

No podemos desconocer que en este presente convulsionado, el club de las once estrellas tal vez navegue por un mar de tempestades, tal vez la peor de su centenaria vida, pero los hechos que marca la historia no pueden analizarse excluyéndolos de un global para ser parte de un análisis genérico.

Existen muchas cosas que conllevan a esta dura realidad. Y sin dudas que en el diagnóstico de la situación aparecerán errores cometidos por la dirigencia del club, porque de falibles está lleno el mundo, pero excluyamos a Peñarol ¿y el resto del fútbol uruguayo qué?. ¿También es culpable el presidente de Peñarol de que poco haya cambiado, que la gente común no crea en nada de lo que rodea al más popular de los deportes?, ¿de que en este ciclo transcurrido desde noviembre de 1998 hayamos clasificado a un Mundial y quedado afuera de otro en ambos casos repechaje mediante lo que implica tener consolidados un quinto puesto en América?, ¿de haber fracaso permanentemente en las categorías juveniles, habiendo quedado fuera de Mundiales que permitían la participación de hasta cinco seleccionados de estas latitudes?, ¿de tener jugadores proscritps, periodistas oficialistas que olvidaron a Voltaire cuando decía «no estoy de acuerdo con lo que usted dice pero me pelearía para que pudiera decirlo» y otros tratados como parias por el simple hecho de pensar diferente, directores técnicos vetados y dirigentes denostados por defender el patrimonio de sus equipos?, ¿de tener jugadores proscritos, periodistas oficialistas que olvidaron a Voltaire cuando decía «no estoy de acuerdo con lo que usted dice pero me pelearía para que pudiera decirlo» y otros tratados como parias por el simple hecho de pensar diferente, directores técnicos vetados y dirigentes denostados por defender el patrimonio de sus equipos?, ¿de tener un proceso, perdón «proceso de selección» que en poco más de 7 años ha hecho desfilar a Passarella, Púa, Carrasco, Ferrín, Fossatti y ahora el maestro Tabárez?, ¿de haber arruinado deportivamente a una generación que en 1997 nos llevó a una final mundialista y que hoy en su mayoría son ricos de bolsillo y pobres de espíritu?, ¿de hacer spots sobre la «no violencia», y luego insultar periodistas, amenazarlos de muerte, insultarlos en lugares públicos y colocar gente que trabaje para la empresa que abandona su profesionalidad y salta a una platea a querer pelearse con hinchas?, ¿de colocar democráticamente en el tablero hoy no existente del estadio Centenario la leyenda «gracias Paco» y años más tarde no dejar colgar un cartel en la vía pública con la misma leyenda?, ¿de tener árbitros que hoy en día conocen más las leyes del ámbito penal que las reglas del propio juego?.

Y disculpen si sólo surgen preguntas pero desde que Tenfield, el zar del fútbol y su séquito reinan el fútbol uruguayo, sólo surgen preguntas, dudas e incoherencias. Ahora digo yo ¿todo es culpa del presidente de Peñarol? Señores de Tenfield, que la burbuja en la que viven no los confunda, el pueblo y la gente común no los quiere.

Esta nota tenía la intención de hacer la defensa de un hombre con mayúsculas que con más de 80 años, con errores y con aciertos, pero con un inmenso amor por el club que reina en su corazón, se les paró delante, mantuvo a Peñarol dignamente a pesar de los pesares y los hizo transpirar.

Los Imperios nacen, se consolidan y caen y generalmente son derrotados por la gente común, por el pueblo, por los rumores de esquina que se consolidan en la realidad, porque es lindo tener lo que el dinero puede comprar, pero también es lindo tener lo que el dinero no puede comprar, y si un día cayó Roma a orillas del Tíber ustedes caerán a orillas del Río de la Plata y en ese añorado momento vuestros nombres pasarán a la ignorancia colectiva y el del contador Damiani se grabará enletras con moldes de oro.

SERGIO VASCONCELOS – C.I. 1.977.131-3

 

Carajo, no es mala palabra

Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens

* Muchos puritanos del lenguaje que han surgido en los últimos tiempos se espantan por el léxico empleado por el ministro Mujica, dicho sea de paso, el político más votado en las últimas elecciones. Que ya es decir.

Pese a la existencia de temas mucho más urticantes y urgentes, sobre todo a nivel de algunos comentaristas radiales, la expresión «carajo» empleada por el inefable Pepe dio lugar a la mar de quejas, incluida la de algún ex ministro de Cultura, que sin embargo no repara ni critica cuando su líder político, también suele tener expresiones bastante poco académicas en sus apariciones en la prensa.

De acuerdo al diccionario Salvat en una edición que tengo a la vista, en la página 272 leemos: Carajo m.fam.miembro viril. Pene. Carajo, interj. caramba! De c.expr.ponderativa. Importar un c. No tener interés. Irse al c. Echarse a perder, acabar mal. Mandar al c. Despedir con malos modos.

Los puritanos que poco menos que condenaron la expresión del ministro Mujica, indudablemente (perdón por mi lunfardo) ¡la quedaron! Porque «carajo» está en el diccionario de la lengua española.

La mayor parte de los que criticaron la expresión de Mujica, muestran un sesgo nacionalista, más bien herrerista. A ellos, les recuerdo que para hablar mal, justamente los herreristas hace muchos años, tuvieron un representante legislativo que, en plena cámara y cuando se votaba una adjudicación de recursos, consultado al respeto dijo una famosa y célebre frase: «Mientras haiga, que les dean». ¡Basta muchachos!

HOMERITO – C.I. 889.678-6

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje