Señor de la niebla

La literatura histórica admite variados abordajes, que siempre discurren entre la mirada escrutadora y testimonial y una visión bastante menos rígida y humana.

Este género, de reconocido éxito editorial, adquirió un renovado auge después de la dictadura, por la casi obsesiva búsqueda, tanto de autores como de lectores, de una presunta identidad perdida.

Es que el gobierno autoritario que asoló a nuestro país durante once largos y oscuros años, no se limitó a conculcar las libertades públicas y lanzar sobre nosotros el aparato del terrorismo de Estado.

La terrible experiencia dictatorial también tuvo otras secuelas que aún experimentamos en carne propia, como la demolición sistemática del conjunto de valores inherentes a nuestra convivencia democrática.

En los más de dos decenios que han transcurrido desde la reinstauración de las instituciones y la soberanía popular, la literatura se ha transformado en una auténtica tabla de rescate de nuestro ser nacional, presupuesto que naturalmente trasciende a toda eventual consideración chauvinista.

Sin embargo, es claro que la historia admite múltiples miradas, que, aún transitando por otros canales bastante menos testimoniales, igualmente apuestan a la siempre ardua tarea reconstructiva del pasado.

Uno de los autores uruguayos que ha cultivado en forma más prolija y acendrada el género histórico es Alejandro Paternain, fallecido hace dos años.

Docente, narrador, ensayista y periodista, Paternain propuso otras miradas, que mixturaban, a menudo en tono paródico, el realismo con lo fantástico.

Más allá de su reconocida versatilidad, casi toda su obra tiene una impronta que realmente le identifica: la observación de la historia en un tono que discurre entre la parodia, la ironía y la aventura.

De su extensa producción literaria cabe destacar, muy particularmente, títulos referentes como «Crónica del descubrimiento», «La batalla del Río de la Lata», «Las aventuras de Lucy Bristol», «La cacería», «La ciudad de los milagros», «Aguas de Nazareth», «Los fuegos del Sacramento» y «El escudo de plata», entre otros.

En «El señor de la niebla», novela reeditada en formato de bolsillo, Alejandro Paternain recupera para la literatura la figura del marino francés Etienne Moreau, mítico corsario, contrabandista y pirata, quien en 1720 invadió nuestras costas.

El relato recrea las aventuras de este personaje sin dudas singular, que fue duramente combatido por Bruno Mauricio de Zavala.

Apelando a su indudable virtuosismo y oficio narrativo, el hoy desaparecido escritor construye una novela de aventuras, pobladas de férreos guerreros, pícaros de los mares, hombres solitarios y aborígenes que luchan contra los dos bandos.

Como es habitual en su narrativa, Paternain cuida al máximo los detalles de recreación de época, situando al lector en los territorios históricos de la región que habitamos, que naturalmente aún no conformaban un país.

Con su reconocida sabiduría, el escritor articula la riqueza de los personajes con la fascinación de los ambientes, retratando un litoral atlántico uruguayo abierto a los aventureros, los saqueadores de riquezas y las apetencias de las coronas europeas. *

 

(Coedición Fin de Siglo y Sudamericana)

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