Tiene la palabra
Una cierta injusticia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me cuestioné al decidirme a escribir estas líneas porque podrían ser polémicas. Y lo van a ser.
Estoy convencida como todos los uruguayos honestos de la gran sensibilidad, humanidad y equidad de nuestro gobierno.
Sé la capacidad que tiene para lograr, aumento de la recaudación fiscal, un real crecimiento del PBI, así como bajar la inflación, estabilizar el dólar, lograr confianza mundial en nuestros bonos de deuda pública, aumentar el consumo interno y las exportaciones. Ni hablar de los logros sociales como establecer Consejos de Salarios, la imprescindible protección sindical, la creación del Plan de Emergencia y aún más todavía la implementación de medidas que cumplen con los Derechos Humanos. También destaco algunos aspectos de la Reforma Tributaria, que en cierta medida cambia el anacronismo que teníamos en ese aspecto.
Hay que reconocer todos estos emprendimientos y muchísimos logrados sobre una base de un país totalmente devastado, con los tropiezos lógicos de quien quiere cumplir con compromisos en solitario ya que la actitud de los partidos de oposición es de hostigamiento, como si ellos no fueran responsables del estado calamitoso del país.
Pero, destaco que yo como muchos tuve la necesidad de salir a trabajar a los 14 años, eso me permitió pagar con mucho sacrifico una carrera docente la cual culminó con gran prestigio, aunque fui destituida casi al final de ella.
Yo cumplí con el Estado haciendo todos los aportes y pagando todos mis compromisos.
Yo cumplí con la sociedad tratando de dar de mí lo mejor que pude en el desempleo docente, amé tanto a los niños, amé tanto a los adolescentes y amé también a los adultos que querían superarse, con gran sacrificio en escuelas nocturnas.
Yo cumplí con mi conciencia haciendo la elección que creí, creo y seguiré creyendo que es la mejor para mi país y en ese contexto eduqué a mis hijos y me confundió en un abrazo solidario con todos mis compañeros.
Ahora a esta altura de mi larga vida pensé que tendría que cosechar lo que largamente sembré en tantos años de sacrificio.
Lamentablemente luego de tantos años de lucha, cuando creía estar tranquila con cierto bienestar económico (no más allá de una canasta básica) recibo con tristeza un castigo de mi querido gobierno; somos muchos los que lo recibimos.
Parece que con la próxima reforma tributaria una merecida jubilación, fruto de trabajo de toda la vida, es pasible de una quita importante ya que el impuesto al IRP que ahora es del 2% se quintuplicará. Creo que esto va más allá de un contexto solamente tributario sino que se resiente lo humanitario.
Convengo que los que ganen más paguen más y los que ganen menos paguen menos, pero en otro orden de la vida. Para que no se cree confusión, repito que estoy totalmente de acuerdo con este principio, pero me cuestiono si todos los jubilados hicieron correctamente todos los aportes correspondientes, o si otros contribuyentes no lo hicieron y por lo tanto sus jubilaciones son deprimidas, si determinadas leyes no los ampararon o de lo contrario si hay leyes especiales que favorecen a determinados cargos públicos y de los otros.
El ingreso jubilatorio es un ahorro de toda vida laboral. Es paradójico, «como usted ahorró previamente a la vejez para poder disfrutar cuando ésta llegara del merecido bienestar, unos menos otros más, ahora se lo quitamos».
Creo en mi humilde percepción que se debe sumar y compensar, no restar a esta altura de la vida y en esta coyuntura del país, pues es sabido que muchísimos jubilados están cooperando, ayudando a sus hijos que fueron despedidos de sus trabajos, a nietos que comienzan a formarse, los que se amparan en sus adultos mayores que lucharon toda la vida para permitirse así sentirse útiles todavía.
Considero que es muy loable lo que quiere hacer el gobierno pero puede ser muy injusto.
Me despido con un saludo militante de una vieja frentista que lo será hasta que el destino disponga.
NB – C.I. 643.71-8
In Memorian, Claudio Willimam
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* De pronto recordé aquella conversación cuando le pregunté si me podía orientar, y me contestó: «Como diría Wilson, es mi oficio». Yo buscaba afanosamente datos sobre Francisco Simón y el me alertaba: «Batlle no le perdonó a nadie que estuviera contra el Colegiado, sólo a Williman, a Serrato y a Campistegui, porque pertenecían a la que Jorge llama la generación del Quebracho. Sabe, Serrato no fue porque estaba con gripe.
Mire esta foto, deslumbra a quienes me visitan, es de 1905 y esta Batlle sentado en un asado en casa del diputado Ponce, con Williman, Viera, Serrato, Manini y Arena. ¡Cuatro presidentes en una foto! Así siguió con sus anécdotas espontáneas. ¿Qué será de la foto?, qué silencio en su archivo. Ha quedado en suspenso una clase.
Como decía Quijano: «Andan por nuestra historia muchos misterios sobre los cuales la muerte ha echado siete llaves» y usted lo sabía. Descanse en paz.
SUSANA YAÃEZ LATORRE – I.P. 200.125.26.157 – [email protected]
AM LIBRE por Internet ¿está con problemas?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy uruguayo, estoy viviendo desde hace unos años en Buenos Aires, y quería comentarles que siempre leo su página Web, así como también escucho por internet 1410 AM LIBRE, pero desde hace más de un mes que no logro sintonizar la emisora, es más, no puedo escuchar ninguna emisora de Montevideo salvo un par de FM. Lo curioso es que mi hermano está viviendo en España y puede escuchar a la perfección cualquier emisora de Uruguay. ¿Es posible que desde Argentina estén bloqueando servidores uruguayos? Me agradaría que me pudieran informar sobre el tema. Muchas gracias.
LEONARDO VIDAL – I.P. 201.255.223.155 – [email protected]
Los jóvenes siguen emigrando
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El tema que plantea en la columna amarilla el Sr. Antonio Pippo es de gran importancia para el país. Todos los llamados que hace el Estado requieren menos de 35 años.
Tengo bien claro que esto es un desastre pues todo técnico desempleado, con gran experiencia, no tiene más remedio que emigrar.
Mi hijo, ingeniero mecánico, y un segundo, químico, que trabajaban en Norteña cuando ésta fue sepultada (con la presencia de Lula y nuestro Presidente) tuvieron que emigrar. Uno está en San Pablo y otro en Argentina.
Norteña fue comprada para liquidarla y hoy simplemente acopia cebada y algo germina como malta, para Montevideo 5%, y el resto para Brasil.
En otras palabras estamos quedándonos con los amanuenses y la gente que hemos formado y con 10 o más años de experiencia que queden desocupados tienen que irse, el Estado no les da trabajo.
Es un disparate. Mi hijo muy bien podría estar en Artigas pues se especializó en montaje y recuperación de maquinaria en industrias.
Así vamos.
C.I. 761-160-8
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