Tiene la palabra
El general Pereira está errado y acertado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Acabo de leer las páginas 6 a 8 de la edición del jueves 20 de julio en las que aparece colaboración del señor Gral. (r) don Oscar Pereira y no resisto el deseo de escribir la presente.
Está, a la vez errado y acertado, el general que colabora aun cuando parezca un contrasentido.
He dicho y creo haberlo demostrado, que la llamada «ley de caducidad» es inexistente, por haber sido dada por un órgano: el legislador democrático, más allá de los límites de sus atribuciones.
Se ha confundido la vuelta a la Democracia con la «Institucionalidad Constitucional» que son situaciones diferentes.
Lo que se dice llamar «sanación institucional» está fuera de la potestad de pronunciamiento de un gobierno democrático.
El órgano con facultades para dictaminar sobre tales problemas es una Asamblea Nacional Constituyente, por lo tanto, lo que se ha hecho, en más de veinte años, no ha dado el más mínimo resultado, ni sin la menor duda, lo podría dar, por cuanto, se hizo, lo que no se debe, por quien carece de facultades apropiadas. El fin será el mismo que hasta ahora: nada.
Todos deseamos solucionar los problemas del país, pues, entonces, a tomar el toro por las astas y hacer lo que se debe, o sea: una Asamblea Nacional Constituyente, como debió habérsela hecho, en el año (1985) mil novecientos ochenta y cinco (ver acto 19) y allí no será preciso declarar la inexistencia de la ley de caducidad, será inexistente por sí misma, ni tampoco será posible que nadie se resista pasiva ni activamente, a nada pues estará frente al órgano con las facultades y la competencia debidas, para proceder a juzgarlo…. por todo lo ocurrido durante el período de facto… Los actos de un gobierno de facto, señor Director, están fuera de la razón y del derecho, por lo que, jamás pudo, pude ni podrá revisarlos. El legislador democrático, cuyas facultades existen dentro de los límites constitucionales y obvio resulta escribirlo «el facto» es exógeno… ¿Está claro?
Saluda muy atte.
MARTIN BIDEGAIN SACHETTI
¡Radicales, blancos y colorados están como locos!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La marcha del país, pese a una furibunda (y ordinaria) oposición, sigue bien. El «se acabó la joda» de Tabaré, ha descolocado a muchos, que incluso quieren imponerle al Presidente, lecciones de idioma español. Y se empleen los términos que se usen, lo expresado por el ganador de las últimas elecciones, es decir el hombre más votado por el pueblo soberano, es tan cierto como verdadero; ¡se acabó la joda!
Los blancos principalmente, ¡vienen haciendo el papelón del siglo! Nada les viene bien. Y utilizan como «tribuna» el matutino de Plaza Cagancha, eterno amigo de la dictadura y «caverna» de muchos ancianos de ideas perimidas, a los que sin embargo el doctor Larrañaga, no llama «prensa del colesterol».
Uno de los problemas más «grandes» planteados últimamente por los blancos, es de si Marina Arismendi nombró o no a un futuro yerno en el Mides. ¡Que tema bárbaro! (De paso, tanto Marina como Juan Castillo, dejaron «pegado» a Gandini, que nadie atina a explicarse, luego de su «recordada» actuación en el Correo, hoy día es senador del Partido Nacional!
Los colorados (a los que hasta Bordaberry Jr. se les «piantó» ahora) ya no saben para dónde agarrar! Las caras teatrales de Abdala, las opiniones de Hierro López, Sanguinetti que se debate entre la ruina política y la desesperanza académica, Ope Pasquet que viste bien pero no tiene un voto, García Pintos, que lucha porque los «verdes» no lo dejen solo, sinceramente dan lástima!
¿Y qué decir de los radicales, a los cuales hasta Raúl Sendic (h) les cantó «Adiós muchachos» Siguen en «La Juventud» preocupados por los «pinchazos» telefónicos y en la «36», donde a veces se pasan un mes sin teléfono por falta de pago, tirando «caca» a diestra y siniestra, sin que nadie o muy pocos les den pelota!
Subió la recaudación de la DGI, adelantamos pagos de deuda externa, bajó la desocupación, ¡hasta más boletos se venden! y pese a las «manijas» asustando con la inseguridad, el país marcha, haciendo ventas de carnes a México, levantando «pasteras» en el Interior que agonizaba sin industrias y fundamentalmente, gobernando un Presidente que no quiere corruptos ni fundidores de entes!
UBERFIL LEITES
Carta abierta al presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Por la presente me dirijo a usted para expresarle, como ciudadana, que no logro entender el aparente desinterés de su gobierno frente a un mal que va infiltrando la juventud de nuestro país, la que corre el riesgo de dejarse llevar hacia una de las peores trampas de las que no se puede salir sin gran sufrimiento, tanto por parte de la víctima como de su familia que en muchas ocasiones se reduce a una madre, que sola, en vano, trata de liberar a su hijo y liberarse a sí misma de un infierno tan desesperante que sólo quien bien ama puede imaginar.
Es cierto que en estos últimos días se han asestado golpes contundentes al narcotráfico, sin embargo, nada nos dice que los culpables sean merecedores de un castigo ejemplar… abundan los casos de narcotraficantes que se evaden sin dejar rastros, son recapturados o no, y cuando sucede, aún la Policía trata de protegerlos tapándoles el rostro para que no sean reconocidos por los televidentes o por las víctimas. ¿Por qué, si en innumerables ocasiones se trata de reincidentes?
Por otra parte, son múltiples las causas por las que una persona que ha tenido la suerte de nacer aparentemente sana, inteligente, audaz, como la gran mayoría de nuestros jóvenes, cae como ingenuo ante la tentación de todo lo que a la corta o a la larga hace mal: los excesos. Y esto, porque todo lo que nos rodea nos impulsa a excedernos… ¿será porque nadie logra poner límites efectivos? Todos estamos involucrados en esta realidad: los padres, la familia, es muy cierto pero, ¿pero y el gobierno?
No deja de extrañar que no se logre un consenso de interrelaciones entre Poder Legislativo, Judicial, Ejecutivo y los diferentes ministerios en un tema estrechamente vinculado al ataque de la minoridad que va desde la más tierna infancia hasta los 18 años el flanco más indefenso de cualquier sociedad.
El tema: la pasta base.
Es por esto que pedimos a usted, Sr. Presidente, que explique a todo nivel, como hombre de ciencia, con la claridad que lo hizo en la campaña «antitabaco»: los efectos sicofísicos de esta sustancia en un ser que no ha alcanzado su pleno desarrollo, en qué parte del cerebro determina su efecto nocivo, cuáles son sus consecuencias inevitables.
Creo que en nuestro país hay un vacío legal con respecto a este problema y pienso, como uruguaya, que el Parlamento debe legislar como caso de extrema urgencia leyes de represión más severas que las actuales para que la Justicia tenga los elementos necesarios para dar escarmiento a estos delincuentes que están provocando un severísimo daño a nuestra juventud.
No deseo extenderme en el tema para no distraerlo demasiado pero los uruguayos confiamos en su inteligencia, su capacidad y su sensibilidad para prestar atención a este flagelo que cada día incluye mayor número de víctimas.
Pero me permito insistir, es poniendo en evidencia la sordidez que se ampara en las sombras de la desinformación, dand
o pelos y señales de cada uno de sus modus operandi, de cada lugar donde se esconden los que tienen interés en que todo quede en la oscuridad de la ignorancia para mantener el poder que les otorgan sus grandes ganancias y por sobre todo, reitero, haciendo hincapié en las consecuencias nefastas que la drogadicción provoca en los menores de edad (los adultos que hagan lo que prefieran, siempre y cuando su conducta no afecte a nadie más), así todos podríamos respirar profundamente, con más confianza, sabiendo que el gobierno en su conjunto trabaja en un mismo sentido.
No cabe duda que usted, como nosotros, deseamos que los menores de edad vivan en una sociedad sana y libre.
Tengamos en cuenta el número tan reducido de habitantes de nuestra República.
Querer que todos por igual tengamos derecho a una vida digna, de buena calidad aunque austera –porque somos un país pobre– ¿es acaso pretender demasiado?
Muchas gracias por su atención.
J.B. – C.I. 1.076.904-0
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