Entre continuidad y ruptura
La nutrida cartelera de exposiciones indica diversidad de opciones para el aficionado. La pintura y el dibujo tienen en el entrañable maestro Guillermo Fernández (Por tierras de la memoria, Universidad Católica) un oficiante notable, de impostación barroco-goyesca, con bondades expresivas en el óleo (San Pedro, La poeta innominada) y un intenso retrato de Paco Espínola como puntos altos de una selección irregular, bien colgada e importante catálogo.
En el otro extremo de la ciudad, Devociones populares italianas del siglo XIX (Museo Blanes), con un erudito catálogo, tiene interés didáctico e histórico. El encanto del arte popular religioso se desvanece en obras de poca imaginación que en la propia Italia, al igual que en otros países, especialmente Portugal, alcanza niveles de singular estatura inventiva. Tampoco, en el mismo museo del Prado, resulta atractiva la muestra de Manolo Lima, con algunos retratos sólidamente resueltos, aunque la monotonía se impone sin revalorizar un talento que se prodigó en demasía en una exitosa receptividad social.
El grabador Hernán Rodríguez (Sala Carlos F. Sáez) proviene de la historieta y se nota en las xilografías en blanco y negro, aunque por el dominio técnico ejemplar, escapa a la inmediatez narrativa pero acumulando un detallismo que, si revela virtuosismo, complica en exceso la lectura de las imágenes siempre en clave metafórica. En cambio, las monocopias, sobrias y sensibles en el trazo, de hábil manejo de grises. Veinteañero, con buena formación, tiene un futuro cierto si sabe adecuar con rigor la forma y los contenidos despojados de la hojarasca acumulativa para entretenimiento retiniano.
Los collages del cubano Carlos Martínez Luis (Marte Upmarket) son una abusiva dependencia de Jiri Kolar, ese genial creador checo que reinventó la técnica. En las dos vidrieras, bien dispuestas, obras de Ian Lester, pinturas, y Antonella de Ambroggi, de discreto interés.
El dibujante español El Roto (Andrés Rábago, Madrid, 1947), colaborador del madrileño diario El País, editó Vocabulario figurado, libro en el que recoge 220 dibujos publicados en ese matutino entre 2004 y 2005. Como sucede en la mayoría de los casos, fuera del contexto periodístico, los trabajos en una galería no funcionan tan bien. Los temas se inician con Abrazos y terminan en Zona Cero recorriendo un amplio espectro de sátiras sobre los comportamientos sociales que surgen todos los días en las noticias. Texto e imagen, convencionales, tienen su gracia, más literaria que dibujada, al revés de Rep, que allí estuvo hace pocas semanas (Centro Cultural de España). En la misma institución de la calle Rincón, Con los ojos del otro, videoartistas brasileños, presentados por el curador Agnaldo Farías y un montaje logrado de cabinas aisladas, concita moderado atractivo. Incluso los reconocidos talentos de Rivane Neuenschwander y Cao Guimaraes, con lustrosa trayectoria internacional (ambos invitados a la próxima Bienal de San Pablo), tienen mejor que los dos ejercicios aquí presentados. Lia Chaia, dibujando todo su cuerpo desnudo con birome roja, es de fuerte impacto, el refinamiento de Brígida Baltar es convincente aunque demasiado extenso en contraste con The Waves de Angela Detanico / Rafael Lain, sobre textos de Virginia Woolf, de apenas 32 segundos, una pequeña joyita del video, al igual que Bulimia de Fernando Lindote. Existen otras obras y otros representantes del video brasileño que reforzarían esta discreta selección. Buena y punto. Los uruguayos Martín Sastre y Juan P. Fabra Guemberena manejan conceptos más audaces y de mayor contundencia en la imagen.
La ruptura de los códigos establecidos se instalan en El jardín de Boris, imágenes digitales e instalaciones de Alfredo Ghierra (Instituto Goethe), la IV Muestra de harto—–espacio (Cerrito e Ituzaingó), la intervención urbana Bocabase de Ricardo Lanzarini, efectuada en pleno temporal de lluvia y viento (Durazno y Lorenzo Carnelli) y Plataforma Soundtoys (Alianza Francesa), la misma noche, la misma lluvia, con la participación de Brian Mackern, Dimitri della Falle y Hernán González. Por su importancia innovadora, por tener el futuro asegurado, el comentario de estas muestras quedan para una próxima nota. *
Pintura de Guillermo Fernández.
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