Escrito por: HUGO ACEVEDO

En “Imágenes de un imperio”, el escritor argentino Ricardo D. Salvatore construye un inusual ensayo polÃtico e histórico, que indaga en los orÃgenes de la hegemonÃa estadounidense en el continente sudamericano.
En este afinado trabajo de reflexión, el autor interpela a la historia pasada y presente, con el propósito de construir un sólido razonamiento en torno a las estrategias de penetración imperialista aplicadas por los Estados Unidos en América Latina, en el marco de su ofensiva hegemónica.
El especialista soslaya los habituales abordajes reduccionistas, que se limitan a la mera observación del fenómeno desde un ángulo convencional, el cual refiere únicamente a la agresión militar y la injerencia económica.
Obviamente, aunque Salvatore no renuncia a esa tesis que nace del examen de la verdad histórica, prefiere concentrar su análisis en la expansión cultural y la naturaleza representacional del fenómeno neocolonialista, concebido como un proyecto minuciosamente planificado durante más de un siglo.
El investigador extrapola las representaciones simbólicas del antiguo imperio británico en sus colonias africanas y asiáticas, con la construcción del imaginario imperial norteamericano.
En ese contexto, el autor va trazando las lÃneas maestras de este modelo colonial contemporáneo, cuyos orÃgenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIX.
En ese contexto, plantea el tema en términos de paradigma dominante, que asienta su hegemonÃa sobre la superioridad militar, económica y hasta étnica, en una visión claramente segregacionista y miope de la riqueza multirracial de nuestro continente.
Salvatore observa que, a diferencia de las estrategias de agresión militar y manipulación polÃtica y económica aplicadas en América Central y el Caribe, las tácticas de penetración en América del Sur han sido más sutiles y menos estruendosas.
Sin embargo, esas técnicas de ingenierÃa imperial han resultado igualmente eficaces para la consolidación de un proyecto de conquista, sobre un continente apetecible como mercado y propicio al desarrollo de un modelo capitalista ortodoxo.
El ensayista identifica los complejos mecanismos de apropiación cultural operados por el imperialismo hemisférico y articulados mediante procesos a mediano y largo plazo, que, en muchos casos, siguieron un riguroso criterio cientÃfico.
Ricardo D. Salvatore revela la amplia baterÃa de recursos empleados por los conquistadores norteamericanos en América del Sur, que incluyó la exploración geográfica, el mapeo y un profundo trabajo de investigación, con el propósito de conocer costumbres, culturas, identidades, fortalezas y eventuales debilidades.
Esos operadores, que fueron auténticos pioneros del proyecto neocolonial, transformaron a nuestro continente en un apetitoso bocado para eventuales inversores. Muchos de ellos, como lo confirmó el tiempo, no eran empresarios sino meros oportunistas y corsarios de la modernidad.
La teorÃa aplicada invocó una nueva modalidad de tutelaje, que reemplazó a los antiguos imperios europeos y aniquiló la independencia otrora conquistada con sangre y sacrificio.
Salvatore analiza los diversos componentes y relaciones de causalidad que concluyeron en la construcción del proyecto imperial más poderoso de la era contemporánea.
En ese contexto, el ensayista redescubre el potente impacto paradigmático de algunas representaciones. Un ejemplo de este fenómeno son las muestras y exposiciones internacionales, mediante las cuales el nuevo modelo hegemónico fue permenando el imaginario de los paÃses periféricos y vendiendo la cultura de consumo como referente dominante.
El autor revela que en estos grandes escaparates internacionales, se plasmó toda una concepción ideológica y económica, que oponÃa los productos industrializados norteamericanos a las materias primas latinoamericanas. Ello desnudaba las severas limitaciones y la notoria falta de disponibilidad de tecnologÃa de nuestro continente.
En el decurso de su obra, el escritor argentino da cuenta del trabajo de investigación ejecutado por los colonizadores norteamericanos, con el propósito de conocer la realidad de
Sud América, su historia, su cultura y particularmente sus riquezas, futuro botÃn del capital financiero internacional y las corporaciones.
El primer gran impulso hegemónico se registró en la primera mitad del siglo XX, cuando, aprovechando la crisis de las economÃas europeas seriamente castigadas por dos grandes guerras, Estados Unidos intensificó el intercambio comercial y la exportación de bienes y servicios con destino a esta región.
Ello fue una suerte de ensayo del futuro modelo de dependencia, que luego se acentuó y consolidó durante la guerra frÃa, cuando la bipolaridad planetaria impuso una encarnizada contienda ideológica con el bloque socialista liderado por la URSS.
Demostrando poseer un amplio dominio de la materia analizada y nutriendo su obra de abundantes referencias históricas, el autor evoca las numerosas expediciones emprendidas a América del Sur, como si este continente fuera una suerte de nuevo mundo a conocer.
Estas auténticas travesÃas de descubrimiento combinaban el interés cientÃfico con el comercial, que ya se insinuaba en las postrimerÃas del siglo XIX.
Para facilitar una mejor comprensión del tema, el ensayista recuerda el acelerado proceso de transformación del capitalismo norteamericano desde su primigenia fase comercial a la corporativa, que coincidió con un vigoroso perÃodo de expansión extraterritorial.
En ese contexto, el investigador también analiza la mutación representacional del sistema, cuyo eje vertebral siempre ha sido la cultura del consumo masivo, que responde a una maquinaria de producción a gran escala.
Un componente sin dudas muy relevante de esta construcción simbólica que enfatiza el autor, refiere al paradigma del deseo y la estética de la fascinación, que se corresponden con el correlato de las presuntas grandezas del american dream.
Salvatore descubre un novedoso ángulo de observación de la historia de la dependencia que padece nuestro balcanizado continente y el origen del saqueo contemporáneo.
Esa suerte de fatalismo que perdura en el tiempo, interpela al pasado de la sangrienta conquista española y la no menos salvaje aventura imperial lusitana.
La doctrina hegemónica, cuya expansión corrobora este libro, es un proceso de largo aliento expresado mediante múltiples manifestaciones, que permitió al capital trasnacional ingresar como una cuña a territorios económicamente muy rentables.
La obra demuestra, mediante múltiples relatos y referencias reales, que la superioridad cientÃfica y tecnológica permitió al imperio ir apropiándose de las riquezas de los paÃses sudamericanos, que no disponÃan de los recursos financieros y materiales para construir un desarrollo sustentable.
Uno de los aspectos sustantivos del razonamiento del investigador refiere al discurso imperial, que siempre proclamó ÂimplÃcita o explÃcitamente- la presunta inmadurez polÃtica del continente sudamericano, caracterizada por la inestabilidad institucional y el cerril caudillismo crónico. Otro factor insoslayable es la diversidad étnica, una recurrente fuente de conflictos.
Esta tesis, que representa el núcleo del secular sofisma de la superioridad, tuvo siempre el propósito de justificar las polÃticas de tutelaje, bajo el apócrifo pretexto de que América del Sur era una suerte de hermano menor de la potencial del Norte.
En este revelador ensayo polÃtico e histórico, Ricardo D. Salvatore observa el tema del imperialismo y la depen
dencia bajo una lupa amplificada y escrutadora.
Sin desestimar la denuncia de las agresiones militares, la injerencia polÃtica y la manipulación económica, el autor opta por elaborar una investigación sólida y minuciosa, que apunta a determinar los orÃgenes teóricos de la dominación y el expansionismo hegemónico.
El escritor corrobora que el avasallamiento que padecemos contemporáneamente no es fruto de la casualidad, sino de un complejo entramado de relaciones causales.
En tal sentido, corrobora que el actual tutelaje es el corolario de un centenario proceso de apropiación, estrategia desarrollada mediante la investigación de campo y una adecuada manipulación del discurso simbólico y representacional.
“Imágenes de un imperio” es una obra indispensable, que nos desafÃa a interpretar adecuadamente el presente y comenzar a construir el nuevo proyecto emancipador. *
(Editorial Sudamericana)
OTRAS NOTICIAS EN LARED21