El deseo de superar circunstancias difíciles, buscar la dignidad y un lugar en la sociedad
* Mañana en Cinemateca 18 será estrenado el filme «El hijo», una película dirigida por los belgas Luc y Jean-Pierre Dardenne, cuyo relato se centra en un profesor de carpintería -conmovido por una tragedia familiar- y que trabaja una escuela de rehabilitación para jóvenes delincuentes.
La trama del filme muestra que el hombre comienza a obsesionarse por un adolescente al que se ha negado a aceptar en su taller. Hay un misterio en el chico, y el profesor comienza a seguirlo, a buscar sus raíces por calles, edificios y centros de formación. El espectador demora en conocer los motivos de esos personajes.
Porque eso es fundamentalmente esta película de los belgas hermanos Dardenne: una historia de personajes, a los que se mira con piedad porque se adivina en ellos el deseo de superar unas circunstancias difíciles y buscar la dignidad. Con cámara nerviosa y al hombro que recorre obsesivamente los pasillos y recovecos (imagen del laberinto mental del protagonista), con abundantes primeros planos y el objetivo situado en la nuca del personaje, con un ritmo deliberadamente lento y escasos planos/contraplanos, el filme expresa visualmente las duda y perplejidades de ese maestro, volcando sobre su espectador un misterio que se despeja de a poco. El primer punto de giro del guión revela una identidad. Lo que sigue profundiza en las relaciones entre los personajes y su lucha por encontrar un lugar en la sociedad.
El estilo, austero y desnudo (bressoniano, se ha dicho), acompaña ese mecanismo de descubrimientos. En una de las fases del aprendizaje, el protagonista lleva al muchacho a la serrería para enseñarle a reconocer cada madera, con sus características y utilidades, y más sutilmente comunica su propia filosofía de la vida, que se resume en la idea de que conviene conocer debidamente el interior de las personas para sacar de él lo mejor que tienen. Pero los Dardenne tienen el buen criterio de no editorializar su tema: los diálogos son los indispensables, los silencios hablan por sí mismos. La mínima trama fluye muy naturalmente ante su inquisitiva cámara, y el elenco resiste hasta el asombro su juego de primerísimos planos. El rendimiento que los Dardenne obtienen del gesto y el cuerpo de sus intérpretes raya en lo excepcional.
Directores
Los hermanos Dardenne habían llamado la atención con La promesa (1996), una historia sobre los dilemas éticos de un joven belga enfrentado al drama de la inmigración. Antes habían hecho varios cortos y documentales y un par de largos (Falsch, 1987, Je pense à vous, 1992), pero La promesa los colocó en la mira de la crítica y de los jurados de varios festivales internacionales. Tras ese filme se afirmaron con Rosetta, que prolongó su compromiso social y humano, y luego hicieron las no estrenadas en Montevideo El hijo (2002, que ahora descubre Viva la diferencia) y L’enfant (2005), que confirmó en ellos a dos talentos mayores. *
EL HIJO (Le fils). Bélgica 2002. Directores, Luc y Jean-Pierre Dardenne. Libreto, Luc y Jean-Pierre Dardenne. Fotografía, Marc Marcoen, Montaje, Marie Helene Dozo. Productores, Luc y Jean-Pierre Dardenne. para Les Films de la Fleuve. Elenco: Olivier Gourmet, Morgan Marinne, Isabelle Soupart, Nassim Hassalini, Kevin Leroy, Anne Closset
Compartí tu opinión con toda la comunidad