Tiene la palabra

¡Bravo Dr. Gros Espiell!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como simples ciudadanos del Uruguay, queremos aplaudir la brillante gestión que desempeñó el Dr. Gros Espiell junto a la delegación que nos permitió un contundente triunfo de 14 a 1 en La Haya, en el planteo por la instalación de las plantas procesadoras de celulosa en nuestro territorio.

Recordamos muchas expresiones adversas (incluso algunas venidas de la propia izquierda), cuando el prestigioso jurista fue designado embajador de Francia. Ni sus amigos blancos lo aceptaban, siendo indiscutible los muchos servicios que el Dr. Gros prestó a la colectividad oribista, a quien personalmente conocemos desde 1958, cuando lo tuvimos como Secretario de Redacción de Tribuna, un órgano de prensa blanca de vida muy efímera, que había sucedido a la vieja e inolvidable Tribuna Popular de los Lapido.

Discutido groseramente desde un semanario izquierdista y criticado por correligionarios blancos cuando el Dr. Tabaré Vázquez lo designó en dicho destino diplomático (lo que incluso le aparejó un quebranto de salud, luego superado) su elección para defender la posición de Uruguay en el litigio con Argentina, también demostró el acierto del Sr. Presidente.

El Dr. Gros Espiell, es uno de los más talentosos jurisconsultos que hoy por hoy tenemos y al cual hay que agradecerle esta brillante actuación, junto a la delegación que lo acompañó.

¡Vaya un abrazo doctor!

JAVIER LUNA ISLAS

 

El cobarde payaso Gilberto Vázquez

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* He leído en su diario y en los noticieros de la TV todo lo concerniente a la fuga y captura de Gilberto Vázquez y confieso que todo el hecho da para sumirse en una especie de depresión con retroactividad.

Lo deprimente del caso es ver que cobardes payasos como el coronel Vázquez nos aterrorizaron durante más de una década. Gente como este pobre hombre fueron los que pasaron por valientes mientras torturaban mujeres y hombres encapuchados y esposados.

Sus maestros nazis se portaron con mayor dignidad durante los juicios de Nurenberg. Es decir que estos soldaditos aprendieron de sus maestros de la SS sólo la tortura, la mentira y el asesinato.

Encarar las consecuencias de sus actos no estaba en sus libros de aprendizaje. Si algo positivo se puede extraer de toda esta tragicomedia es que si la historia se repite al menos sabemos con quién estamos lidiando. Un saludo cordial señor Fasano.

OSCAR MUSETTI – [email protected]

 

Secuela de la dictadura: interrogantes desde EEUU

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Mi familia fue desarmada en la dictadura, mi padre fue preso y torturado por ser comunista, mi madre acosada para que nos regalara –cosa que hizo– jamás volvimos a vivir juntos, ni en una misma ciudad, ni en un mismo país. Ahora una tercera generación de «uruguayos» está siendo educada en el extranjero, se pone la mano en el corazón al escuchar estrofas de otros himnos, y lo que no puedo comprender, es que esa gente siga gozando de las instalaciones y las comodidades que les brinda el Estado uruguayo, oficinas con internet, y vaya saber que más, después del daño tan grande que han causado, ¿se ha hecho todo lo posible por castigarlos?

JOSE SILVEIRA

 

Réquiem de último minuto

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Mientras lavaba los platos con la grasa de la noche anterior me enteré de la terrible noticia. Tenía mi misma edad. La misma que toda una generación, aquella que quedó pendulante entre la modernidad y la dictadura, entre la crisis y el cambio de siglo. Me percaté de una infinita tristeza, sin embargo jamás había compartido nada junto a él. O si como suele suceder en este confín del mundo donde nos encontramos sin querer, tal vez en alguna parada de ómnibus, en alguna sala de teatro o en alguna cola de oficina pública.

En efecto, dominó la mala nueva, recorrió Montevideo, los teléfonos no tardaron en sonar al unísono; sentimos la obligación de comunicarnos lo que desconocíamos, y sin saber más de lo necesario fuimos padeciendo un funeral ajeno que parecía pertenecernos irremediablemente. La madrugada del 6 de julio había detenido el día, una ironía del destino que terminaba por desbaratar nuestra inocuidad, este laberíntico aburrimiento cada vez más peligroso y traicionero. Una habitación, una mesa, unos vasos, una silla, un llamado de atención.

La final de la Copa del Mundo, el presidente reconciliándose con el enemigo de turno, un militar que escapa en nombre de unos cuantos a su justa condena y una guerra interminable entre un malo conocido y un malo por conocer no fueron suficientes argumentos para encubrir el asombro que parecía avergonzarnos sin saber porqué. La caravana fúnebre se desliza sin reconocer semáforos, transita por las arterias de la ciudad como un veneno mortal sin antídoto, petrificando el tiempo que nos queda.

Nos vemos prendados a una honestidad que nos obliga a desenmascararnos, a renegar de la poesía de inodoro y a desmentirnos en público, todo por una sencilla razón: miedo. Miedo a conocer nuestros propios motivos y a vernos reflejados en un espejo que nos deforme sin previo aviso. Miedo mezclado con locura y con la duda que dejara el último influjo de droga cuando corra por nuestro cuerpo como una amenaza de descontrol, de caos irreparable. Sería conveniente a la historia que le haya temblado el pulso, que se haya negado aunque sea un instante, tal vez fue así.

O tal vez fue el gatillazo más firme de todos, la bala más certera e inescrupulosamente mortuoria, la que dejó aquella última imagen, aquella última escena. Los brazos vencidos, la cabeza caída y la sangre goteando silenciosamente en una habitación dormida.

HERMES

 

Por qué lo blancos no arreglaron el problema de la granja

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lamentable los personajes que aparecieron junto a los granjeros: el ex ministro de Ganadería, Aguirrezabala (el mismo que apañó lo denunciado por Mujica de acomodados) y el mediático diputado lacallista Di Leonardi. ¿Por qué cuando fueron cogobierno no arreglaron el problema de la granja, el endeudamiento de ellos, etcétera? Seguramente fue por su incapacidad a la hora de gobernar y tomar las decisiones que debieron haberse tomado. Me ofusca que los granjeros se dejen llevar de las narices por esta manga de vivos.

WALTER CORREA – C.I. 1.900.137.238

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