Tiene la palabra

Del Fondo de Solidaridad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Con relación a la carta publicada el día miércoles 19 de julio, firmada por la Sra. María A. Piñera, referida al Fondo de Solidaridad, cumplimos con informar lo siguiente:

Es erróneo que la contribución al Fondo de Solidaridad grave actualmente el ejercicio profesional, sino que grava la condición de «egresado universitario».

Por ende, la profesional en cuestión debe regularizar su situación con el Fondo, para quedar exenta del aporte, si cesó en todas sus actividades laborales, procedimiento que es debidamente informado en nuestras oficinas.

Ante cualquier duda o consulta, tanto la Jefatura del Sector Profesionales o bien a esta Gerencia General, se encuentran a disposición para evacuar las mismas.

Agradeciendo la publicación, saluda muy atentamente

CR. DANIEL SAKS –  GERENTE GENERAL – FONDO DE SOLIDARIDAD

 

Desorganización en la Facultad de Ciencias de la Comunicación

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lamentablemente me veo obligado a dirigirme a los medios de comunicación para demostrar la desorganización que al día de hoy existe en la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

No soy sólo yo quien está desilusionado. Hay muchos alumnos que están pasando por lo mismo que yo, y realmente no merecen el trato que reciben de parte de los funcionarios de la facultad.

Por cierto, bedelía está abierto dos horas a la semana, y por lo general no son muy puntuales para abrir y atender al público, pero sí debo reconocer, que son muy puntuales para cerrar (ironía pura, por si hay algún despistado). Pero no sólo ellos son responsables de la desorganización de nuestra facultad, hay también un gremio de estudiantes que se supone es el nexo para hacer llegar nuestras quejas o dudas ante el decano, Alvaro Gascue. ¿Quiénes componen este gremio? Son cuatro alumnos que entraron en primer año conmigo. ¿Qué función cumplen ellos hoy? En principio sólo uno de ellos sigue asistiendo a clases. Los otros tres, se los puede ver en el patio jugando al truco, trabajando en la cantina o en la fotocopiadora, u organizando fiestas o campeonatos de fútbol. El problema grave no es éste, sino que fueron electos a tan sólo cuatro meses de haber comenzado las clases. ¿Un integrante de un gremio no debería conocer el funcionamiento, la estructura, y las personas que componen esa estructura, para saber manejar las dificultades que se presenten con los alumnos? En fin, ese es sólo un aspecto que demuestra que estamos a la deriva.

Otro aspecto realmente serio, refiere al dictado de clases. Es imposible pensar a esta altura, que un profesor renuncie el día anterior al comienzo de cursos. Pero mucho más increíble, es que no se consiga un sustituto durante un año entero. Para ser más claro, esto sucedió el año pasado, cuando el profesor de Economía y Comunicación, renunció un día antes del comienzo de clases.

Pero al profesor nunca se le comunicó que debía retomar las clases en marzo de 2005. Esto provocó la disconformidad del profesor con el proceder de los funcionarios de la Facultad, y la falta de seriedad para manejar aspectos administrativos, tan simples como hacer un llamado telefónico para hacerle saber al profesor que debía retomar los cursos. Ese año, no se dictó una clase por curso.

A mediados de mayo, el gremio de estudiantes, a quien ya hice mención anteriormente, irrumpió en los salones, manifestando de forma enérgica que no iban a tolerar esa situación, y decían que si no se llegaba a una solución antes de junio, ellos iban a tomar medidas drásticas. ¿Cuáles eran estas medidas drásticas? Llamar a concurso para conseguir estos cuatro profesores que faltaban para completar el equipo docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. A mí me surge una duda, ¿quién iba a pagar el sueldo de estos profesores, que iban a ser electos por 4 jóvenes sin experiencia?

Aún hoy no tenemos ni un horario, ni un profesor fijo. Hasta el decano, tuvo que dictar algunas clases, dada la urgencia del caso.

Otro aspecto en el que me gustaría detenerme es en el tema de las carteleras.

Aparentemente cumplen una función de información educativa para los alumnos. Pero en Ciencias de la Comunicación se utilizan para informar sobre fiestas de facultades, cronogramas de partidos de fútbol del campeonato interno de la facultad, avisos de jóvenes que enseñan violín, clases particulares, y ofrecimiento de alquileres de apartamentos.

En cuanto a las carencias económicas, la falta de equipos de práctica, y la falta de espacio para la comodidad de los alumnos, no me quejo, porque soy consciente que no es un problema que concierne a los funcionarios, sino al poco capital que el gobierno invierte en la educación en general.

Con esta carta no me hago muchas ilusiones de obtener respuestas o cambios, pero sé que estoy aportando mi grano de arena, y no me quedo sentado soportando que nos pasen por encima, como si fuéramos alumnos de un colegio, que necesitan que los padres se vayan a quejar con la directora. Soy consciente que quizás estoy arriesgando mi carrera y cosechando varios enemigos enviando este mail a todos los medios de comunicación, ya que estoy incluyendo mi nombre y mi cédula de identidad, pero al menos no me acobardo.

Sólo espero que lean este mail, ya que considero que la mayoría de los receptores del mismo, son egresados de la facultad, o al menos están en el mismo rubro, y es por eso que espero un mínimo apoyo. Atentamente,

FABRIZIO TORIANI – C.I. 3.588.020-3

P.D. Si alguien desea comunicarse conmigo hacerlo al 094.724.953

 

¿Cuál es el sentido del valor de la canasta familiar?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* ¿Cuál es el sentido, el contenido, el valor de la canasta familiar? Creo que fue creado el término a fin de señalar el monto mínimo que necesita una familia tipo para llenar sus necesidades esenciales: alimentarse, atender su salud, su educación, vivir bajo techo, vestirse, pagar transporte, etc.

Por lo tanto, esa cantidad debe mantenerse intocable a fin de poder cubrir mínimamente con las mencionadas necesidades esenciales. Esta loable medida no se condice con los términos y escalas de la discutida política tributaria. Si se mantiene un mínimo imponible de 7, 10 y hasta probable 15 mil pesos mensuales, se verá afectada seriamente aquella meta fijada en unos 27.000 pesos.

Estimamos que debe establecer ese mínimo no imponible en las proximidades de esta cantidad. Por supuesto que, después de este mínimo, la tasa a aplicarse puede muy bien fijarse en un 20% o más aún, a fin de compensar el monto del dinero que se perdería atendiendo a este razonamiento. Saluda muy atte.

AURELIANO BONJOUR – C.I.410.468-2

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