Un hombre que se ahoga, en Buenos Aires
Irina, Masha y Olga son Claudio Tolcachir, Luciano Suardi y Claudio da Paisano y ni el más mínimo gesto permite pensar en que son mujeres. La pregunta que surge de inmediato es: ¿qué son? La obra parece así un negativo fotográfico de la pieza de Chejov, dotada de la misma doble sensación de extrañeza y semejanza con que veíamos, a veces, negativos de las fotografías familiares, cuando no existían cámaras digitales ni instantáneas Polaroid y una fotografía era toda una experiencia. La idea de Chejov está, así, hecha por fantasmas corpóreos, lo que se alía muy bien con la idea de fin de un mundo y quizás del comienzo de un mundo diferente, que nos evocan las palabras de Olga en el desenlace.
Consecuente con su planteamiento, Veronese prescinde de la escenografía, o mejor aun nos ofrece una negación de la escenografía. El escenario se limita a dos filas de butacas separadas por un espacio de no más de dos metros, butacas que parecen provenir de un cinematógrafo, otro arte de fantasmagorías, alusión que provee un segundo grado de irrealidad.
El movimiento de los actores es reducido, como si la acción se desarrollara en un mundo bidimensional: todo el efecto está confiado al texto. Curiosamente, este texto, que ha sido sometido a una cuidadosa distorsión, parece recobrar así, como un bonsai, lozanía y vivacidad. Es verdad que nos llega por un medio extraño, atravesando cuerpos donde el texto no ha podido reconocer el camino habitual; pero este tránsito de «Las tres hermanas» por el cuerpo de tres hombres, tan desprotegido, tan al aire libre, como si sucediera en un país extranjero, le ha recuperado vida, novedad y frescura, como lo que sentimos en ciudades que no son la nuestra cuando reproducimos la vida cotidiana, como salir a la calle o sentarnos a tomar un café.
De las últimas versiones de «Las tres hermanas» que hemos visto, «Un hombre que se ahoga» nos gratificó con la no escasa paradoja de resultarnos una de las más emotivas y comprensibles. *
UN HOMBRE QUE SE
AHOGA, de Daniel Veronese, versión de «Las tres hermanas» de Chejov, con Claudio Tolcachir (Irina), Luciano Suardi (Masha), Claudio da Passano (Olga), Julieta Vallina (André), Pablo Messiez (Natacha), Osvaldo Bonet (Anfisa), Marta Lubos (Chebutikin), Stella Galazi (Vershinin), Silvina Sabater (Kuliguin), Elvira Onetto (Tusenbach), María Figueras (Solioni) y Adriana Ferrer (Ferapont). Luces de Gonzalo Córdoba, diseño escenográfico y dirección de Daniel Veronese. En «El jardín de las musas». Buenos Aires.
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