Educación popular y DDHH

La memoria es el sustento de la construcción colectiva de la identidad de los pueblos, porque en ella residen las costumbres y las tradiciones, dos rasgos sin dudas intransferibles que atañen al ser nacional.

Sin embargo, el elemento vertebral de este fenómeno constructivo es, sin dudas, la historia, porque sintetiza los momentos cruciales del pasado y los insoslayables legados que se deben transmitir a las nuevas generaciones.

No en vano las nuevas autoridades de la educación pública han asumido la necesidad de otorgar un particular protagonismo al estudio de la historia reciente, en un trabajo de recreación que excede a lo meramente temporal, cognitivo o académico.

Es que un proceso formativo que trascienda a lo curricular debe estar impregnado de una indispensable transparencia, con el propósito de arrojar luz sobre la oscuridad y recuperar la verdad largamente silenciada y escamoteada a los jóvenes.

En las actuales circunstancias, el desafío es interpelar intensamente al pasado, condición sine qua non para interpretar adecuadamente el presente y comenzar a construir el futuro con un sentido ético diferente.

La reactivación del doloroso trauma de los desaparecidos durante la dictadura, es una buena oportunidad para realimentar un debate siempre perentorio y necesario, sobre los luctuosos acontecimientos acaecidos en los años más oscuros.

En «Educación popular y derechos humanos», el colega Alberto Silva y la docente Mariana Albistur elaboran un trabajo conjunto que documenta las actividades por ambos organizadas.

Las experiencias de taller contenidas en este libro, corroboran la necesidad de disparar la reflexión a partir de la discusión y el análisis de acontecimientos contemporáneos, que son el fruto de una larga ecuación de causalidades.

Sin embargo, uno de los elementos cruciales es el diálogo de la memoria con los derechos humanos, que son los presupuestos del pensamiento humanista y la democracia recuperada.

El libro contiene plausibles aproximaciones al concepto de educación popular, que constituye un espacio horizontal y abierto a la participación ciudadana sin restricciones.

Las técnicas y las dinámicas seleccionadas para la ejecución de estas actividades, constituyen auténticas estrategias para la construcción de una nueva ética social que traspase las a menudo infranqueables fronteras de lo teórico.

De este modo, un tema tan renovadamente vigente como el de los derechos humanos trasciende al ámbito meramente político, institucional y vertical, para transformarse en una suerte de compromiso colectivo que seguramente comparten la mayoría de los uruguayos.

Uno de los elementos fundamentales que se procesa dialécticamente en este libro, es el relativo a los valores, cuya consolidación es indispensable en una coyuntura histórica sin dudas favorable.

Este valioso trabajo, que reivindica la participación como sustento de los procesos de transformación, no es una mera práctica revisionista, sino un intento de ejercicio pleno de la democracia.

«Educación popular y derechos humanos» es la documentación, en formato literario, de una imprescindible experiencia de recuperación de nuestra memoria. *

(Edición La Rueda de Amargueando)

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