SE CUMPLEN HOY 40 AÑOS DE LA MUERTE DE JULIO CESAR PUPPO

Cuando Montevideo se quedó sin El Hachero

En todas sus crónicas, recogidas en diarios, semanarios y revistas, se advierte un sentido de observación y de atención muy agudos para descubrir las características de la urbe montevideana. Mostrándo un mundo, por momentos, desconocido y fascinante y que constituyeron sus temas recurrentes. En todo lo suyo, los nombres de calles, de bares, y los escenarios futbolísticos, fueron los espacios físicos que determinaron su escritura, trasmitiendo el genuino hálito de todo lo popular.

Había nacido en la barriada del Cordón, el 10 de junio de 1903. En el año 1923 se inició como periodista deportivo en las páginas de El Diario, que estaba dirigido por Héctor R. Gómez. Lentamente sus notas fueron cobrando una inconfundible personalidad, aliento de calle y notable calidad de escritura que se afirmó, cuando ingresó a El País y comenzó a convertirse en un auténtico maestro del periodismo, eligiendo a la ciudad como su escenario lírico. Luego la fuerza de sus innumerables notas, adquirieron mayor relevancia a su paso por Fútbol Actualidad, El Nacional, El Sol, Mundo Uruguayo, Marcha y la inolvidable revista Peloduro.

 

Crónicas de El Hachero

Cuando en 1940 apareció su libro Crónicas de El Hachero, Julio César Puppo decía en el prólogo: “Quienes me animaron a reunir en un tomo estas notas periodísticas, las consideraron de valor como pintura de un ambiente y sus costumbres. Y yo, que las escribí para el diario sin pensar en ello, al releerlas, me lo creí. Porque es tanto el cariño que le tengo a este Montevideo nuestro que, se me ocurre, lo menos que podía hacer era asimilar en sus detalles, todas esas cosas suyas que admiro, que quiero.”

Sin embargo la escritura de Julio César Puppo, muchas veces, no fue reconocida como era debido. La ubicación de sus notas en las páginas deportivas de los diarios sirvieron para que los indiferentes y poco afectos a la cultura física menospreciaran, con arrogancia intelectual, la calidad de sus trabajos, sin advertir que tenían en su lenguaje, un encanto singular y mucho de alto vuelo literario.

 

Ese mundo del bajo

En su segundo libro Ese mundo del bajo, editado por la desaparecida editorial Arca, en el correr de 1965, El Hachero reunió una serie de crónicas; “…que son un ejercicio de buen humor, de enternecida gracia, de buena literatura, esa de nuestra gran tradición de costumbristas y memorialistas, esa que corresponde a un narrador cabal.”, estampó en la contratapa del libro Angel Rama.

En las páginas de este libro toma fuerza la desaparecida calle Yerbal, que fue el centro del bajo montevideano en los años veinte y treinta, que se extendió a toda la Ciudad Vieja con su vida tumultuosa, frecuentemente fuera de la ley, pero inventiva, libre, generosa, a la que muy joven se asomó Julio César Puppo, de la que quedó prendado y deslumbrado y a la que consagró, gran parte de su talento de escritor. El Hachero, a esa altura, comenzó a formar parte con sobrados méritos de la nómina de escritores de más alta consideración que ha tenido nuestro país.

Pintó como pocos las vivencias y las experiencias de los años veinte, treinta y cuarenta, del siglo pasado, en nuestra ciudad, sus crónicas, siguen teniendo interés narrativo y aliento vital, con su prosa inteligente, para quienes lo descubran, sepan leerlo y releerlo.

Falleció en la ciudad que lo vio nacer el 15 de julio de 1966.*

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