Tiene la palabra

¿Quiénes conforman el fútbol?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El fútbol no son los jugadores, no son los dirigentes, no son los periodistas, no son los representantes, son las instituciones. Si las instituciones son fuertes, sólidas, solventes, se tendrá por consecuencia un buen fútbol, un espectáculo de fútbol. Si las instituciones son débiles, sin recursos, sin proyecciones de futuros, tenemos el fútbol uruguayo actual. La solución es muy sencilla: cada uno de los actores de lo que debería ser un espectáculo, tienen que desempeñar el rol que están destinados a desarrollar. Por lo tanto, los jugadores, son jugadores de la institución que defienden, ya que ésta (la institución) es la que los forma, tanto física, táctica y técnicamente, a su vez son la vidriera que estos (los jugadores) tienen para mostrarse y progresar en el ambiente del fútbol. Estos son la materia prima de las instituciones y principal ingreso económico de las mismas. Los dirigentes deben defender los intereses de las instituciones, ya sea en lo económico o en el ámbito específico de las competencias. Es inconcebible que una institución sacrifique lo económico (resultado a largo plazo) sobre el resultado específico de un torneo (resultado a corto plazo). A su vez cuando apuntan a lo segundo terminan debiendo favores que le cuestan su futuro y su independencia. Los periodistas, cronistas, redactores y reporteros no deben «cagar donde comen»; estos viven (se supone) de los sueldos que se les paga para cumplir sus funciones. En consecuencia si estos quieren seguir viviendo de su profesión, no deben matar al fútbol. Los relatos actualmente llevan siempre una calificación despectiva cuando un jugador se equivoca. Es insultante tanto para el jugador como para el que lo escucha, eso es matar al fútbol.

Con todas estas calificaciones producen un efecto en la gente que es el rechazo a concurrir al espectáculo del cual ellos mismos viven. Estos (los periodistas) no sólo perjudican al espectáculo con calificaciones peyorativas, sino también a las instituciones, ya que influyen en las personas que concurren al mismo y con el marketing de las instituciones.

Estos elementos (las personas que concurren y el marketing) son el segundo ingreso más importante de los clubes. Los representantes, deben ser simplemente intermediarios entre las instituciones para vender ese producto que las mismas producen. No pueden transformarse en instituciones dueñas de pases (está prohibido por ley), no deben quitarle poder a las instituciones. Los pases de los jugadores (materia prima de las instituciones) son el principal ingreso de las mismas, el cual le pertenece por derecho y por hecho. Estas instituciones son las que forman al jugador, son las que realizan todo el trabajo y por lo tanto les pertenece la mayor parte del pase, luego una parte pertenece al propio jugador en tal o cual institución. La realidad actual, muestra que las instituciones deben poner dinero para poder disputar un partido de fútbol en nuestro país, ya que la gente no va al espectáculo, los periodistas inventan calificativos despectivos (con mucha imaginación por cierto) de los jugadores cuando se equivocan y esto impacta en la gente que decide no ir al espectáculo.

Los dirigentes sacrifican lo económico (resultado a corto plazo), y cuando lo inmediato ya pasó se encuentran en una situación más difícil de la que se encontraban. Así las instituciones siguen perdiendo independencia económica y por lo tanto pierden más que dinero, su futuro. Los representantes son dueños de pases de jugadores de las instituciones lo cual está prohibido por ley, las instituciones no reciben dinero alguno por la venta de esos jugadores, estas (las instituciones) por lo tanto pierden su principal ingreso. El representante no realiza trabajo alguno con la materia prima, sólo la coloca, sin embargo se lleva toda la torta. No compró los ingredientes, no le pagó al cocinero que la hizo, esperó que el horno la cocinara y en un acto de gula se la comió solo. Ah… y se fue sin pagar. Pero si todavía faltaba algo, para seguir matando al fútbol, tenemos unos políticos ineptos, que miran para el costado cuando la realidad les está golpeando la puerta de su casa y una Justicia deprimente, deprimida y sin recursos. Espero equivocarme, pero a la partida de defunción le falta nada más que la firmen, porque el nicho ya está pronto, y los enterradores esperan la orden. Mis más respetuosos saludos:

TOMAS RUIZ DIAZ – [email protected]

 

Polémica sobre el señor Addiego

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Con estupor e indignación leímos en el ejemplar del diario El País del domingo 21 de mayo, la transcripción de las afirmaciones realizadas por el diputado Alvaro Lorenzo sobre el Dr. Addiego en la Comisión de Constitución y Códigos de Diputados, al considerarse un proyecto de ley que pretende dejar sin efecto las «Honras Fúnebres» que deben decretarse ante el fallecimiento de los gobernantes que ocuparon cargos durante la dictadura.

«No me gustaría que se le hicieran honras fúnebres a Addiego» dijo el diputado Alvaro Lorenzo, según dicha transcripción.

Por cierto que el Dr. Addiego, que culminó su brillante carrera como magistrado judicial en la Suprema Corte de Justicia, y de cuyos principios morales y democráticos no es posible dudar, no merece semejante destrato.

Menos mal que siempre hay alguien que quiso poner las cosas en su lugar como sucedió con el diputado Alvaro Alonso, quien aseguró –al parecer infructuosamente– que el Dr. Addiego «no tuvo compromiso con la dictadura», porque es «un ciudadano que tiene una particular vocación republicana».

El Dr. Sanguinetti, primer Presidente de la República elegido por el pueblo luego de la dictadura, de ninguna manera podía recibir el mando de un dictador, pero por algo la República tiene Constitución, la que prevé todos los casos posibles de acefalía presidencial.

El diputado Alvaro Lorenzo debe leer la Constitución y especialmente los artículos 155 y 156, y se enterará que en esa circunstancia y hasta la transmisión del mando, correspondía que asumiera la Presidencia de la República el presidente de la Suprema Corte de Justicia que era el Dr. Addiego, quien, por otra parte, contó con la aprobación de todos los partidos políticos, es decir, del pueblo soberano.

JUAN CARLOS GAMBAROTTA CABRERA – C.I: 407.093-6

 

Asistencia a medias en el Sanatorio del Banco de Seguros

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Desde hace varios meses los accidentados del trabajo, que se asisten en la Central de Servicios Médicos del Banco de Seguros, padecen largas demoras para atenderse en policlínicas, fundamentalmente en las últimas horas de la tarde.

Todo se origina en un conflicto que mantienen los médicos del Banco, por problemas de equiparación con el GEPU, que tienen otros profesionales, caso de los abogados, lo que les permitiría percibir un sueldo mayor. Por esa razón, se fija un cupo de asistencia de 12 obreros en su horario, luego de lo cual, estos son pasados a Emergencia o al internista, lo que hace que se acumulen pacientes y la espera se prolongue por varias horas.

Un funcionario administrativo planteaba ayer un interrogante: Si esto ocurriera con los administrativos, trabajando «a reglamento», ¿qué medida tomaría el director técnico administrativo Dr. Gustavo Marañón? Sin duda, «nos encajaría una suspensión sin piedad», agregó. «Pero con los médicos, que también son funcionarios, no
se anima».

El Directorio tampoco ha tomado las medidas que corresponden. Y eso que muchos médicos en las mutualistas donde también trabajan, no adoptan medidas de este tipo, donde el que paga los platos rotos es el obrero accidentado.

Por el prestigio del BSE y por la atención que merecen los obreros asegurados, algo hay que hacer. ¡Y pronto!

EVITA – C.I. 1.456.789-5

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