Tiene la palabra

«(…) ver a los indios formar el escuadrón y aprontar los morenos, el corazón…»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En un momento en que orientales de todas las banderas miramos un juicio internacional sobre el Río de los Pájaros, yo quisiera plantear una cuestión de justicia, hasta creo que no sólo humana e histórica sino que tiene que ver con nuestra identidad como pueblo.

Hemos visto que este asunto que se debate ha provocado en los pueblos orientales y al otro lado del río como canta Drexler, un brote de búsqueda de identidad o nacionalismo en algunos casos utilizado por algunos; creo que no preciso aclarar esos casos.

Mirando el otro día a los Blandengues en su cambio de guardia, pensaba en aquella estatua de bronce que estoy segura distaba mucho de lo que habría querido el General, ya lo he mencionado, pero bueno está ahí y no hay más nada que hacer.

Pero creo firmemente que sí hay muchas cosas que corregir y no es un asunto trivial frente a todos los problemas que enfrenta el país.

Porque de desconocerlo estaremos negando un gajo de nuestra verdadera patria a los jóvenes que son nuestro tesoro, nuestra mejor inversión y esperanza, cómo vemos avanzar la forestación y recular o desaparecer el monte indígena, cambiando nuestro mirar al paisito. Creo que no podemos permitirnos seguir viendo la injusticia de qué hacemos con nuestras raíces imaginándonos al General por un segundo.

Y no quiero ser romántica, lo sabemos recorriendo cuchillas y montes de árboles nativos, pues quien lo acompañaba, sabemos que los más infelices, ante los intereses de muchos, entre ellos la tribu charrúa, no precisamente los que lo pusieron en estatuas de bronce que nos miran desde cárceles y escuelas vacíos de contenido social, de justicia e igualdad.

Me explico: mi hijo está preparando en la escuela el tema del prócer y no aparecen aspectos de su vida que sí nos revelarían mucho de nuestra identidad que abarcaba en sus sueños la Patria Grande en ambas márgenes y que fueron derrotados no sólo por extranjeros sino como él mismo lo dijo por malos americanos.

Escuchando al señor Carlos Maggi cuando cuenta o comenta increíbles detalles, como cuando Larrañaga fue a Purificación o al Sitio de Montevideo donde se habla reiteradamente de la tribu charrúa humillada en un circo en Francia, masacrada en Salsipuedes por defender intereses de estancieros, pero también escuchando su accionar junto a Artigas. Me pregunto: por qué la maestra y yo misma no hablo de ellos, legítimos dueños de este territorio y que Artigas reconoció cuando dijo en el Reglamento de Tierras quiénes serían agraciados o en una misiva, ellos tienen el principal derecho, deben gobernarse solos.

La cuestión que planteo es concreta: yo vivo en el departamento de Rivera que lleva su nombre por el mentor de la masacre de charrúas de quienes había aprendido las artimañas como las tácticas con caballadas y cansancios en ejércitos. Muy bien, sin connotaciones políticas, yo como madre, ciudadana y profesora que estoy aprendiendo, y sobre todo habitante del departamento de Rivera reivindico que así como el general Rivera en cuestión lleva su recuerdo y homenaje en este departamento, los charrúas lo lleven también para que mi hijo sepa, mis alumnos y todos los uruguayos que ellos fueron la otra parte de una cuestión que nos lleva a las raíces de nuestra identidad de emigrantes, pero de pueblo autóctono también.

El principal parque con monte indígena se llama Gran Bretaña, yo propongo que lleve el nombre de Salsipuedes o de Vaimaca o de Andresito, gobernador de Entre Ríos desaparecido en la Isla de las Cobras, indio guaraní que era importante en el comando artiguista.

Con tristeza crucé en un viaje por una provincia argentina y un pueblo lo tiene en una estatua Andrés Guacurari Artigas. Y nosotros, uruguayos, no sólo hicimos estatuas del prócer y lo encasillamos sin contenido que de la tribu charrúa tenemos un conjunto que es un pálido y patético recuerdo. Todos sabemos que Artigas fue olvidado hasta que se lo necesitó y se lo fue a buscar donde en una fosa común decía «Aquí yace Don José Artigas»… olvidado, como olvidados los charrúas.

Sé que puede parecer sin importancia, pero viendo la transmisión de La Haya sobre el juicio a la contaminación del Río de los Pájaros, pongo en juicio nuestro olvido y reclamo un lugar en mi departamento para su memoria y es cuestión de identidad.

No sólo reconocerlos como garra charrúa en el Maracaná de antes sino mirando nuevos amaneceres.

¡Oh, contradicción!

Pongo mi número de teléfono por si alguien está interesado en esa reivindicación, que me parece justa, incluso me atrevo a invitar a los profesores que quieran venir a explicar a estas generaciones que no somos un país sin valiosas descendencias negras y nativas. Así como Artigas creo que tuvo sus últimos años con quienes realmente quería, él nunca quiso volver a Montevideo, creo que hizo su Purificación rodeado de negros.

Atte.

ISABEL BERRUTTI FIELITZ – C.I. 3.227.940-5 – TEL. RIVERA: 29054

 

¿Discriminan  a los jóvenes del Interior?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En el mes de febrero la Dirección de Cultura del MEC anunció la apertura de inscripciones para el Taller de Teatro a cargo de la docente Isabel Pérez, exclusivamente para jóvenes del Interior residentes en Montevideo. Los cursos dieron comienzo efectivamente recién a mediados del mes de abril. Dicho taller se llevó a cabo en el propio local de la Dirección de Cultura (San José 1116); la semana pasada se comunicó a los alumnos que las clases no podían dictarse más en ese local y que debían trasladarse a la Sala Acuña de Figueroa en la Biblioteca Nacional. Dado que los horarios también fueron alterados, varios alumnos se vieron impedidos de seguir asistiendo. Debo agregar que como la Sala Acuña es utilizada para dar conferencias, esta semana los cursos se dictaron en otra sala que amablemente los funcionarios de la biblioteca habilitaron para la ocasión. Debido a esto los que concurrimos a este curso nos sentimos un tanto despreciados. Es por ello que decidí averiguar las razones de estos cambios, que dudo tengan que ver con el proyecto de país productivo del cual tanto se habla.

Actualmente la sala de Dirección de Cultura no está siendo utilizada con ningún fin. Los funcionarios con los cuales hablé me explicaron que allí «van a hacer otra cosa», algo que todavía parece no estar definido. Por lo tanto se podría decir que fuimos despojados de nuestro local sin razón alguna y quizás por simple capricho.

Hubiera sido interesante que antes de tomarse estas decisiones alguno de los altos funcionarios de la Dirección se acercara para apreciar el aporte que se hace con este Taller. No quiero parecer drástico, pero no dudo que haya quien piense que esto se hizo para reprimir no sólo a la juventud, sino que también a la cultura y al Interior; justamente los temas que los gobiernos centrales más suelen dejar de lado. Parece un tanto estúpido cómo de un país pequeño, algunos pretenden hacer su propio pequeño país.

VICTOR PRATTS – [email protected]

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