Algunos infortunios del vicio
Hay un apunte leve y rápido de la conducta masculina, de nuestra ceguera, sobreestimación y soberbia; hay chistes picantes dichos desde el escenario; hay escenas sueltas que ilustran la ciencia de los tres en materia de sexo; antes de comenzar, Denevi, en off, afirma que todo lo que se verá se funda en hechos reales, lo que creemos, porque en materia de lances amorosos la imaginación humana es inagotable y la vida es sorprendente. Si se quiere hay un desarrollo, en tanto los tres comienzan a atisbar la posibilidad de que sus mujeres también sean infieles, con lo que nos acercamos al siglo XXI. «Cómo ser un marido infiel y no morir en el intento» cumple con su propósito de entretenimiento y diversión, y los esquicios se suceden sin más orden ni concierto que el que marca la inspiración o la ocurrencia. Hay que anotar que Denevi ha tratado de actualizar el tema y de ir algo más allá de los casos conocidos y por demás trillados; pero en el punto no se va más allá de un cierto pulimento, de una primacía del buen gusto, de un cuidado artesanal en la edición de las bromas y los chistes. Cuenta Denevi con un elenco donde la natural y extrovertida gracia de Franklin Rodríguez se combina bien con el estilo de decir impávido y muy eficaz de Diego Delgrossi, con la buena actuación de Diego González y con el encanto, discreto pero siempre presente, de Daniela Marotta. *
COMO SER UN MARIDO INFIEL Y NO MORIR EN EL INTENTO, de Franklin Rodríguez, Diego González, Diego Delgrossi y Daniela Marotta. Vestuario de Cristina Cruzado, música de Alfredo Leirós, dirección de Jorge Denevi. En teatro de la Candela, Ellauri 308.
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