Artes Visuales en Europa

Imparable construcción de nuevos museos

Nelson Di Maggio

Mientras en América Latina se cuenta con proyectos casi nulos (uno en Brasil, tres en Buenos Aires y La Plata, el Museo Costantini, la renovación del Museo de Arte Moderno, el Museo de Arte Madí, en Uruguay, desde hace décadas no existe ninguna inquietud, salvo proyectos modestos que no inciden en el imaginario social), en Estados Unidos y Europa la construcción de nuevos museos, especialmente dedicados a obras actuales, no cesa.

A la par de la aparición de nuevas bienales (Bruselas, Ljubjliana, Estambul, Dakar, Johannesburgo, Seúl, Santa Fe), manifestaciones culturales (Hannover, Québec) y ferias de arte (Basilea en Miami), los museos se multiplican a un ritmo alucinante. El imperio Guggenheim ya está instalado en Nueva York, Berlín, Venecia y Bilbao, levanta su nueva sede en Nueva York a cargo del arquitecto deconstruccionista Frank Gehry, para acoger obras recientes, así como colecciones del Museo del Ermitage de San Petesburgo, que a su vez, frente al Palacio de Invierno, construye una nueva sede para exhibir parte de la colección Guggenheim de Rothko a Mapplethorpe. Un intercambio cultural hasta hace poco impensable.

Otra sucursal del Ermitage ruso habrá en pleno centro de Londres, mientras que una sucursal se abrirá en Amsterdam en 2006, con la inauguración de «Los tesoros de Catalina la Grande». También la Universidad de Harvard se propone reagrupar sus tres museos (Fogg, Busch-Reisinger, Sackler) de acuerdo a un proyecto de Renzo Piano situado a la orilla del río, como la Tate Modern, recientemente inaugurada.

En París, se reacondicionó el Centro Pompidou (obra de Piano y Rogers), se acelera la del viejo Museo Guimet y la nueva sede del Museo Branly para artes primeras, de Jean Nouvel, arquitecto francés autor del Museo de Arte de Lucerna, Suiza, y del Instituto del Mundo Arabe.

Renzo Piano también construye el Museo Paul Klee en Berna que estará situado en las colinas que rodean la ciudad, así como el Centro de Esculturas Ray Nasher en Dallas en pleno centro y la participación en Centro de Expansión de Artes Woorduft de Atlanta.

Los alemanes no se quedan atrás. Una dependencia del famoso Vitra Design Museum (obra maestra de Gehry) en la frontera suiza, se construyó en Berlín en el barrio Prenzlauer Berg. En Nuremberg, el arquitecto Volker Staab construyó el Nuevo Museo, mientras que se modernizó la Pinacoteca de Arte Moderno de Munich a cargo de Stephan Braunfels.

El problema, ya impostergable, es la distribución de las obras que todavía siguen los caminos convencionales cronológicos. Y aunque la adopción temática adoptada por la Tate Modern no parece una solución acertada, la insatisfacción en la manera de presentar las colecciones se acentúa cada día. Hay un inmovilismo y una falta de capacidad innovadora, además de, en los museos sobre arte contemporáneo, no recoger la producción actual, aquella que se puede ver en galerías, encuentros periódicos internacionales y ferias de arte. El desfasaje entre una experiencia diaria y las colecciones museales se acorta en algunos casos. Los museos suizos y franceses han resuelto abolir la brecha que separa la producción de los artistas vivos jóvenes y los trabajos que exhiben.

El Museo de Arte Contemporáneo de Basilea es un ejemplo. Situado a la orilla del Rhin, es una dependencia del Museo de Arte, el mayor del país. Está enclavado en el barrio de Sankt Alban, y está a una distancia de veinte minutos de la sede central. Es una construcción de grandes ventanales acristalados adosados a una vieja fábrica y un curso de agua atraviesa el interior de manera ingeniosa. El fuerte es la Colección Emanuel Hoffmann, un préstamo permanente al museo, y las continuas adquisiciones. Hay once vitrinas de Joseph Beuys (1921-86) conteniendo múltiples objetos y esculturas, una síntesis de su vida y obra, indispensable para la comprensión de su personalidad. Katharina Fritsch depliega 224 mascotas pintadas de negro en círculo que aprisiona a un muñequito blanco.

La estética de la repetición objetual (lo hizo con ratas gigantes o con hombres en torno a una mesa, sus obras más emblemáticas) es una característica de esta alemana de primera línea. Son pocos los autores y las obras pero muy significativos. De Bruce Nauman y Gary Hill están sus videos famosos, Ilya Kabakov con instalaciones, de la misma manera que Peter Fischl/David Weiss, las fotografías de Jeff Wall, Cindy Sherman y Thomas Ruff, el minimismo numérico de On Kawara comparte el espacio con Donald Judd, Sol LeWitt y esculturas de Stephan Balkenhol, los objetos de Robert Gober, y Andrea Zittel.

Entre las piezas temporarias figuran dibujos del videasta Nam June Paik, una instalación plana del turco Hüseyin Bahri Alptekin (Estambul, 1957 ), bolsitas de plástico conteniendo barritas de jabones usados en hoteles, que lleva el nombre «Hospitalidad», una alusión a las ventas callejeras de todas las ciudades del mundo y la memoria del viajero. Un museo, estimulante sin duda que además distribuye piezas escultóricas de Joseph Borofsky en el techo y de Richard Serra y Enzo Cucchi en los jardines. (Séptima de una serie de notas sobre un viaje a Suiza y Francia).

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