Sigue el festival de cine
Ahora, la monográfica-homenaje del Festival de Cinemateca, abrirá ese conocimiento y quizás el deslumbramiento al público uruguayo. Aunque aisladamente en los festivales internacionales de Montevideo se ha exhibido alguna película de este otro Kurosawa, esta muestra permitirá comparar películas que transitan por géneros y temáticas con personalidad propia. La experiencia es posible por la cooperación de la Japan Foundation de Tokyo y la embajada de Japón en Montevideo.
La muestra, selectiva, sólo con sus obras maestras reconocidas, está integranda por cinco filmes, a exhibirse en Cinemateca 18 entre hoy y el viernes 8. Los títulos en cuestión son La cura (1997, martes 4), Permiso para vivir (1998, miércoles 5), Carisma (jueves 6), Ilusión estéril (1999, viernes 7), Circuito (2001, viernes 7).
Vale la pena saber algo más de este Kurosawa. Lo primero que debe saberse es que no es pariente de Akira. Este homónimo nació en la isla de Kobe en 1955, estudió sociología, dibujó mangas (los cómics japoneses) y ejerció por un tiempo la crítica cinematográfica. Luego se convirtió en uno de los cineastas japoneses más prolíficos de los últimos veinte años, realizando más de una película por año y a veces tres. Su filmografía incluye un poco de todo, desde el porno-soft hasta la (falsa) fábula ecológica y desde el filme de yakuzas (los gangsters japoneses) hasta el thriller metafísico y el terror.
Occidente lo descubrió en París, en el Festival de Otoño de 1997. Allí se vio La cura, uno de los filmes que integra esta muestra del autor que se verá ahora.
El presente ciclo reúne varios de los trabajos más arriesgados de Kurosawa. que algo tienen en común: su carácter extraño, desconcertante, refractario a toda interpretación. El puro misterio se instala de entrada en La cura, que como Carisma más tarde adopta las formas de una investigación policial. En ambas, el personaje del investigador queda a cargo del notable Yakusho Koji, recordado protagonista de La anguila de Shohei Imamura. Tanto en una como en otra, el protagonista se desliza gradualmente hacia una realidad paralela, como quien pasa del otro lado de un espejo oscuro, posiblemente sin vuelta atrás.
En el corazón de La cura hay un serial killer, un manipulador genial con algo de antihéroe existencialista: que padece de una radical forma de amnesia, un borrado total de la memoria. Como forma de «llenar esos blancos» recurre a la hipnosis, convirtiendo a quienes se le cruzan en obedientes zombies asesinos. Lo curioso del filme es que, si su historia suena absolutamente bizarra, Kurosawa la cuenta de modo denso, pausado, en clave de oscuro enigma filosófico. En Carisma también hay un serial killer, pero no se trata de una persona sino de un árbol. Falsa fábula ecologista, a medida que avanza va borrando sus propias huellas de sentido. Un policía expulsado de la institución va a parar a un bosque mágico, dominado por ese extraño árbol. La comunidad del bosque es un intrincado microcosmos que el policía intentará entender, y el espectador con él. A la larga, es posible que jamás logre hacerlo.
Entre ambos filmes está Permiso para vivir, definido como «melodrama familiar sin familia». Un muchacho de 25 años despierta de un coma que duró una década. De allí en más, la película funciona a un tiempo como una variante de El hombre que cayó a la Tierra, con el protagonista «cayendo» sobre un mundo que ya no tiene nada que ver con el que alguna vez conoció y, como filme intimista, en el que intenta reunir a su familia atomizada. El encadenamiento narrativo presenta un aspecto engañosamente «casual», con una sucesión de episodios como islas y un humor desconcertante, siempre al borde del absurdo. Hasta que al final se redondea un círculo perfecto, que hace pensar en una fábula. Pero una que, de tan paradójica, desarma toda interpretación. Al fin y al cabo, nada tan distinto de lo que ocurre en La cura, en Carisma, tal vez en la obra completa de Kiyoshi Kurosawa. Y si Ilusión estéril trabaja sobre alienaciones y extrañamientos, Circuito es por su parte otro ejercicio de terror, donde lo extraño y sobrenatural adopta la forma de la tecnología de punta, lejana y aterradora. Una revelación. *
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