Continúan los homenajes a Pablo Picasso
«Después de Cervantes en 2005, 2006 es el año de Picasso, incluso aunque no tenga necesidad de tales conmemoraciones», consideró Bernardo Laniado-Romero, director del Museo Picasso de Málaga (Andalucía), que expone la colección, inédita en España, del Museo Picasso de Antibes (Francia). Desde hace dos meses, con numerosos actos se continúa conmemorando a lo largo y ancho de España el 125 aniversario de su nacimiento en Málaga, los 70 años de su nombramiento como director del Museo del Prado en Madrid, puesto al que nunca asistió, y sobre todo la vuelta a España hace 25 años del célebre Guernica. Picasso pintó esta obra histórica, símbolo de los horrores de la Guerra Civil Española (1936-39) en 1937, para condenar el bombardeo de la localidad vasca de Guernica por los nazis, aliados de las fuerzas fascistas de Francisco Franco. El Prado y otro gran museo de Madrid, el Centro de Arte Reina Sofía -donde se encuentra el «Guernica»- conmemorarán conjuntamente en estos días de junio la «repatriación» en 1981 del cuadro conservado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (Moma), después que Picasso se negara a volver a España mientras que durase la dictadura del general Francisco Franco que fue derribada recién en 1975 tras la muerte del dictador. Esta celebración será un acontecimiento «excepcional», afirmó la ministra española de Cultura, la socialista Carmen Calvo, al tiempo que se harán «esfuerzos extraordinarios» para tributar homenaje a este prodigioso y prolífico creador del Siglo XX. Picasso (1881-1973) siempre conservó su nacionalidad española, e incluso Francia le negó la naturalización en 1940, según recientes revelaciones. No obstante, el maestro del cubismo, que ya en 1901 había visitado París, capital de las vanguardias, pasó prácticamente su vida en Francia y no volvió nunca a España desde 1939, negándose a volver mientras Franco siguiera en el poder. A diferencia, por ejemplo, de Dalí, que siguió en España a pesar del régimen franquista. «Tuvo propuestas (para volver), pero no quería traicionar la memoria de sus amigos que habían sufrido, en carne propia, el franquismo», recordó a la AFP su nuera, Christine Ruiz Picasso. Opiniones políticas aparte, «en Francia se había unido a todos esos creadores excepcionales, sus amigos, que enriquecían su propia creación. Además, la mayoría de sus parejas eran francesas», precisó. España, sin embargo, nunca perdió de vista su «gloria nacional». El primer Museo Picasso de la historia se abrió en 1963 en Barcelona donde Picasso solía pasar mucho tiempo durante su juventud. Allí se expone una gran muestra sobre su «Pasión por el dibujo». La efervescencia de la capital catalana le inspiró la pintura considerada como «fundadora» del cubismo, Las señoritas de Aviñón (1907), retrato de unas prostitutas barcelonesas de la calle de Aviñón. Y Málaga, orgullosa de su nuevo Museo Picasso (2003), en el corazón del casco antiguo, quiere explotar mejor la dimensión artística «regional» de un hijo demasiado tiempo dejado de lado. «Pablo siempre fue un andaluz, un malagueño», afirmó la consejera de Cultura del gobierno regional de Andalucía, Rosa Ruíz Torres, cuando hace dos meses presentó la exposición «Los Picasso de Antibes», un conjunto «mediterráneo». «Sí, era andaluz, el toro y la muerte marcaron su obra. Amaba Barcelona, pero se enfadaba cuando lo calificaban de pintor catalán», confirmó Cristina Ruiz Picasso, cuyas donaciones permitieron la apertura del Museo de Málaga.
Sin duda, pero «decir que era de aquí o de allá sólo puede reducir a este genio universal. No hay fronteras para un personaje como Picasso», según Laniado-Romero. *
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