Arte

Notable fotografía alemana

Hacía mucho tiempo que en Montevideo no se veía una exposición de este calibre. Por muchas razones. Organizada por el exigente y célebre Instituto para las Relaciones con el Exterior, Alemania, el guión curatorial, idea y selección, pertenece a Wulf Herzogenrath (también se ocupa in extenso en la introducción brillante), el brevísimo prefacio del catálogo-libro pertenece a René Block, Wulf Herzogenrath y Ursula Zeller, los textos sobre los artistas corren por cuenta de Wulf Herzogenrath y Gabriele Muschter, mientras numerosas reproducciones en blanco y negro y en color completan la cuidada edición.

A diferencia de lo que sucede con las similares locales, el lenguaje es diáfano y comprensible, no recurren a teorías deficientemente asimiladas (quien piensa claro escribe con claridad, decía Paul Valéry), van directamente al tema y analizan con sintética visión a cada artista. La ventaja es múltiple: el catálogo es un instrumento de trabajo para el crítico, los artistas escogidos aparecen referidos con rigor y el visitante interesado puede recorrer el texto sin tropiezos ni fastidiosos vericuetos estético-filosóficos o citas de famosos, un texto accesible a todos los estratos culturales, especializados o no, sin necesidad de concesiones al didactismo escolar.

Partiendo de esa sólida base funcional, que es de respeto al receptor, la muestra Fotoarte ofrece al público una entera gratificación, absolutamente fuera de serie. Ocupa toda la planta baja del Museo Nacional de Artes Visuales y es, desde lejos, impactante. Obras de formato monumental, alternan con las de mediano tamaño, estratégicamente repartidas, en un ejemplar montaje. Los artistas son de primer nivel y los trabajos de una calidad indiscutible.

No es la primera vez que la fotografía alemana recala en Montevideo. Han sido numerosas a lo largo de varias temporadas y, hace pocos meses, una excelente pero distante, se hospedó en el Centro Municipal de Exposiciones. Lo que singulariza a Fotoarte es ser un corte transversal en un aspecto de la fotografía alemana contemporánea limitada a creadores que no son profesionales de esa técnica sino que recurren a la fotografía como soporte o ampliación de la pintura, la performance, la instalación, el videocreación o el grabado. Pero manejan la cámara como los mejores fotógrafos.

Fueron escogidos apenas ocho importantes nombres. De diferentes generaciones. «Las imágenes surgen en la imaginación, las imágenes surgen de imágenes, las imágenes se logran por modificación de la realidad mediante intervenciones del artista. La fotografía crea nuevas imágenes que sólo se pueden producir con su técnica. El artista utiliza los recursos de la fotografía como su paleta: modificaciones de formato, combinaciones de imágenes, a veces en dípticos y formaciones de altares, collages, procesos químicos y los llamados «errores», matices muy sutiles de las tonalidades, estrategias publicitarias de los medios de comunicación masivos, etc.¿ ¿No se debería hablar mejor de una «pintura con recursos fotográficos?», termina interrogándose en su magistral ensayo Wulf Herzogenrath.

Los enormes cibacromos de Thomas Florschuetz (autodidacta nacido en 1957) componen una inquietante serie de minimalismo erótico, Jürgen Klauke (1943, diseñador gráfico) es un performer que establece secuencias narrativas apoyándose en el lenguaje de su propio cuerpo o en el desvanecimiento del motivo por sustitución,

Dieter Appelt (1935, con estudios de música, foto, videos) instaura imágenes de violencia en fragmentos corporales tratados con minuciosidad científica, Anna (1937, con estudios en la Academia de Arte) y Bernard Blume (1937, Academia de Arte, profesor de arte y filosofía), triplican sus propuestas en desde la ironía de los polaroid al determinismo mágico o la diversidad de significantes en los bosques, Astrid Klein (1951, diseñadora) ausculta la arquitectura de manera ominosa, Sigmar Polke (1941, pintor, hizo una memorable exposición aquí mismo), formula complejas estructuras de poderosa sugestión, Klaus Rinke (1939, performer) registra sus acciones aunque no las documenta simplemente sino que apuesta a introducir el tiempo en un espacio escultórico, y finalmente, la gran Katherina Sieverding (1944, estudió con Joseph Beuys) hace autorretratos con el rostro, en apariciones y desapariciones, y devela, en Alemania se alemaniza, con grandes letras provenientes de la publicidad, los amenazantes problemas sociales que afligen a su país. No hay excusa posible para dejar de ver esta notable exposición que va solamente hasta el 9 de julio. *

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