Leonardo: el vuelo de la mente

El renombrado éxito editorial de «El Código Da Vinci», ha motivado un inesperado interés por la enigmática y fascinante figura del genio florentino.

Sin embargo, la novela escrita por Dan Brown contiene algunas informaciones inexactas, que se suman a los elementos de ficción que componen la exitosa obra.

Además, nos acerca un retrato muy superficial sobre la personalidad de Leonardo, aprovechando el atractivo que este genera como una mera estrategia comercial.

Por tal motivo, es particularmente destacable la aparición de una obra rigurosa y abundantemente documentada como «Leonardo: el vuelo de la mente».

El reconocido historiador Charles Nicholl, autor de destacadas obras históricas y de carácter biográfico, nos ofrece una de las más completas y esclarecedoras aproximaciones a la vida y obra de uno de los más descollantes artistas y pensadores de la historia.

Aunque la obra del singular creador ha sido centro de atención de numerosos biógrafos por su versación en prácticamente todas las ramas del conocimiento de su tiempo, se conoce bastante menos sobre su forma de pensar y su compleja psicología.

Este trabajo abarca todos estos aspectos y nos aproxima, mediante investigaciones y abundante bibliografía, a la cabal comprensión de la personalidad y los complejos mecanismos creadores de Da Vinci.

Asimismo, el libro también arroja luz sobre aspectos poco conocidos de su vida, como ser sus amistades, sus amores, sus costumbres cotidianas, sus opiniones sobre los más diversos temas y hasta su forma de vestir y hablar.

Por otra parte, la obra profundiza en el contexto histórico, artístico y social de su tiempo, brindándonos una impecable reconstrucción de la Italia del Siglo XV.

Además, Charles Nicholl retrata a Leonardo Da Vinci hasta en sus más mínimos gestos y costumbres, más allá de la genialidad de su producción artística y pensamiento.

Leonardo Da Vinci nació en las afueras de Florencia en un pequeño poblado llamado Vinci en 1452. Desde niño mostró aptitudes para las artes plásticas, principalmente el dibujo.

Poseía una gran capacidad de observación, lo que fue determinante no sólo para el desarrollo de su obra artística, sino también para el estudio de temas como la física (principalmente la mecánica) la música o el naturalismo (ahora biología).

Leonardo creció con su padre en Florencia. Desde temprana edad, se destacó en la pintura, la geometría, la mecánica y la música. Los abundantes escritos que dejó permiten afirmar que llegó a preconcebir el avión, el tanque de guerra, el paracaídas y un artefacto parecido al helicóptero. Además, realizó certeras observaciones sobre diversos restos de fósiles.

Sus primeros bocetos eran de tal calidad que tan pronto como su padre los mostró al pintor Andrea del Verrocchio, este tomó al joven de catorce años como aprendiz. Posteriormente Leonardo montó su propio taller como pintor independiente en Florencia.

Entre 1482 y 1499, trabajó para el duque de Milán Ludovico Sforza y mantuvo su propio taller, en el que trabajaban varios aprendices.

El duque se maravilló de todos los conocimientos que dominaba Leonardo: pintura, dibujo, mecánica, ingeniería militar y ciencias naturales. Podía concebir esculturas en mármol, bronce o terracota, también pequeños cañones (bombardas), trazar caminos y construir pontones.

Leonardo es más bien conocido por sus pinturas, entre las que destacan «La Gioconda» (actualmente en el museo del Louvre de París) y «La última cena», entre otras.

Charles Nicholl maneja impecablemente los tiempos narrativos, logrando una atrapante y minuciosa recreación de la sociedad italiana de su época, además de ofrecernos minuciosos detalles hasta ahora prácticamente desconocidos, sobre ese otro Da Vinci más humano y cotidiano, que podía destacar también como caricaturista y que hacía gala de un gran sentido del humor. *

( Editorial Taurus)

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