LIBROS

Hablar con ellos

En «Hablar con ellos», el escritor y periodista Mario Delgado Aparaín propone compartir diecisiete entrevistas realizadas entre 1980 y 2000 y publicados en medios uruguayos y extranjeros, que retratan elocuentemente personalidades y realidades.

En este libro, el autor corrobora todo su oficio periodístico, pero particularmente sus reconocidas cualidades de atento observador y retratista de personajes y situaciones.

Cada entrevista en sí misma es una historia, una lúcida narración que imprime una peripecia individual, por más que, en muchos casos, la aventura existencial haya adquirido dimensión colectiva.

Un ejemplo concreto de este aserto es el primer personaje convocado a las páginas de esta obra: Obdulio Varela, el emblemático capitán de la gloriosa selección nacional de fútbol de 1950.

El escritor aterriza el mito y lo humaniza, para descubrir al hombre que se oculta detrás de la leyenda impresa en el imaginario colectivo uruguayo.

El periodista saca el mejor rédito de su diálogo con el «Negro Jefe», quien reconstruye el dolor y la frustración de los brasileños tras la derrota, en una auténtica jornada de duelo nacional.

Obdulio se confiesa y reflexiona sobre la realidad, en un análisis que trasciende a lo meramente futbolístico, aludiendo  implícitamente- a nuestra fenecida Suiza de América.

Desde otro ángulo, el inconmensurable artista Hermenegildo Sábat, radicado hace más de cuarenta años en Argentina, expone su discurso en torno al arte contemporáneo y el rol de la pintura y la caricatura, esa especialidad a menudo menospreciada, pero tal vez más representativa que otras de las conductas humanas.

La entrevista con Delgado Aparaín también pretexta reflexiones sobre la prensa, el poder y los narcisismos exacerbados.

Esta variopinta galería de personajes incluye al abogado Javier Miranda, relevante figura de la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. El encuentro, que se concretó hace más de dieciséis años, cuando no se avizoraban respuestas al aún inconcluso tema de los derechos humanos, tiene mucho de autobiográfico.

Obviamente el tema central del reportaje es la épica por verdad y justicia, en un vivenciado relato que no soslaya los lacerantes recuerdos de la detención y desaparición de su padre, el escribano Javier Miranda, durante la dictadura.

Mario Delgado Aparaín modifica radicalmente la materia de su trabajo periodístico, cuando entrevista a Noel Matta, el personaje real que inspiró el cuento «El canto de la corvina negra». Se trata de un típico héroe literario, practica la pesca artesanal en las costas montevideanas para sobrevivir.

El interpelado denuncia la depredatoria pesca industrial y la contaminación ambiental, que atenta contra la fauna de nuestras aguas.

El novelista y narrador presenta una heterogénea gama de personajes reales pertenecientes a diferentes mundos, cada uno con su propia e intransferible identidad.

La poeta Marosa di Giorgio motiva un diálogo muy literario, en el cual afloran sus íntimos y oníricos universos, su sensibilidad y su fantasía de trazo cuasi surrealista.

Comparecen entonces los hijos de la creación, de una mujer entrañable, apasionada y apasionante, que siempre vivió en sintonía con una regla de oro irrenunciable: la libertad.

Desde los territorios de la poesía, la pluma del escritor viaja a la verde gramilla de un escenario deportivo, donde le aguarda el futbolista duraznense Antonio Alzamendi, aún en plena actividad.

También en este caso Delgado Aparaín descubre al hombre detrás de la aureola del ídolo, en un periplo que resulta singularmente revelador.

Demostrando su reconocida versatilidad, el autor transita el itinerario del celuloide, en una jugosa entrevista con el cineasta chileno Miguel Littín, que construye su singular análisis sobre la situación del arte cinematográfico, pero particularmente en torno al compromiso político y social del artista.

Como si se tratara de un osado explorador de sensaciones y sentimientos, Delgado Aparaín acepta el reto de presentar a un Alfredo Zitarrosa infrecuente, que, más que su monumental carrera artística, aborda retrospectivamente su faceta periodística y su encuentro con el inmenso Juan Carlos Onetti, entre otros.

Sin embargo, el repertorio del autor no se agota en la mera reproducción de reportajes realizados a celebridades de la cultura y el deporte. En efecto, la entrevista con Raquel, una prostituta callejera, modifica radicalmente el ángulo de percepción de la realidad.

El autor condensa el drama de la marginalidad y la angustia de la protagonista, que vende su cuerpo al bajo precio de la necesidad, para espantar al siempre ominoso fantasma de la pobreza de su horizonte existencial.

Otro de los entrañables héroes de la cultura que comparece a esta convocatoria periodística y literaria, es el emblemático humorista Julio César Castro. De algún modo, Juceca  depositario de la añosa tradición oral- fue también un retratista de hábitos, costumbres y culturas, en una poética que refiere al absurdo y la ironía de trazo sarcástico, pero también al desencanto.

En este caso, aflora también el cuento no sólo como género narrativo, sino como auténtico arquitecto de fantasías y decodificador de identidades.

Uno de los reportajes más atrapante es, sin dudas, el realizado al genial escritor argentino Jorge Luís Borges, quien, de algún modo, se sincera con el entrevistador.

El coloquio, que resulta sorprendente y revelador, descubre a un Borges descendido del pedestal de intelectual elitista, aunque no menos agudo en sus sentencias y controvertidos juicios críticos.

Por su parte, el intransferible arte de fabular está representado por Juan Capagorry, quien descubre muchos entretelones de su creación que se nutre de lo insólito, en una suerte de aguda radiografía de las conductas humanas.

En esta novedosa selección de reportajes largos, Mario Delgado Aparaín otorga también protagonismo a otras expresiones artísticas, como la escultura. Con la presentación de Wilfredo Díaz Valdez, la búsqueda tiende al encuentro con la originalidad, de un creador que trabaja modificando objetos preexistentes.

En este caso, el diálogo responde a las expectativas del lector, que accede a los secretos del trabajo en madera, mediante la aplicación de fascinantes técnicas de elaboración artesanal.

El autor corrobora su reconocida sensibilidad social, cuando otorga un privilegiado espacio a historias mínimas de seres humanos comunes y corrientes, como la empleada doméstica Ramona Caraballo.

En más de un sentido, este reportaje es un docudrama que abreva de la realidad, porque narra la peripecia vital de una mujer nacida en el Interior pero emigrada compulsivamente en su infancia a Montevideo.

El relato desnuda, nuevamente, el grotesco rostro de la pobreza crónica y la injusticia social, pero   más allá de la internalizada resignación- aflora una esperanzadora rebeldía.

Las tres últimas entrevistas toman como ejes a personajes que brillaron con luz propia en sus respectivas actividades profesionales.

El escritor argentino Daniel Moyano condensa el espíritu de la creación literaria de compromiso, que, en este caso, está intrínsecamente asociada a una dolorosa experiencia de exilio durante la dictadura que asoló a su país.

En tanto, Enzo Francéscoli se presenta en una faceta diferente, que soslaya explícitas referencias a la mera práctica del fútbol, abordando, en cambio, el oneroso precio de la fama y la pérdida de la intimidad derivada de la veneración colectiva.

Otra historia novedosa y fascinant
e es la del fotógrafo Daniel Mordzinski, cuya cámara ha registrado a los más célebres escritores contemporáneos.

En este libro, que se puede leer sin un orden predeterminado, Mario Delgado Aparaín ensaya diversos modelos de entrevista periodística, que discurren entre la tradicional estructura de pregunta y respuesta, la conceptualización y el relato de trazo deliberadamente literario.

En todos los casos, el autor se adentra en mundos y territorios escasamente transitados, hurgando en las facetas desconocidas o poco abordadas de sus interlocutores.

Aunque algunos observadores parezcan no comprenderlo, la inclusión de algunos personajes desconocidos y la reconstrucción de historias mínimas responden a la necesidad de corroborar que los héroes no sólo están en la cima sino también la cotidianidad.

Fiel a su vocación de narrador y atento observador, Mario Delgado Aparaín construye un variado calidoscopio humano, en una obra elocuente, sensible y reveladora. *

(Editorial Alfaguara)

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