Tiene la palabra

Preguntas a la Comedia Nacional

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Fui con mi esposa el sábado 17 a ver Titus Andronicus de Shakespeare por la Comedia Nacional. Disfruté el espectáculo, que me pareció de nivel. Algunos rubros (escenografía, música) están bien logrados. Celebro además que se decidan a dar una obra de gran teatro, cuando la cartelera desborda de títulos con escasa relevancia.

Quisiera hacer, más que cuestionamientos, algunas preguntas a la dirección de la Comedia Nacional y a los responsables de este espectáculo.

El hecho de que se traiga a escena un episodio histórico que está lejos del conocimiento de la inmensa mayoría de los espectadores hubiera requerido, en un concepto, que en el programa entregado a cada uno se explicara sucintamente de qué se trata, se ubicara el contexto histórico. En el programa se dedica a este aspecto un párrafo de generalidades, mientras la mayor parte del texto se destina a hablar del director y su trayectoria. Me consta que muchos espectadores se sintieron desconcertados. Les resultaba dificultoso entender la intrincada trama.

Otro aspecto. En el elenco me encuentro con una línea que dice: William Kempe, Jaime Yavitz. Ese personaje no está en Titus Andronicus. ¿Por qué aparece aquí? Cuando recibí, anexo al programa, un cartoncito con el nombre de Kempe, pensé que mi pregunta tendría su respuesta. Pero no se explica nada. Me cuentan que era un clown de la época isabelina y murió durante una epidemia. Pero, ¿por qué razón misteriosa viene a parar a esta pieza? En el cartoncito se sugiere que quizá Shakespeare se dirigía a él cuando pone en boca de Hamlet (acto III, comienzo de la extensa escena II) sus consejos a los comediantes. Efectivamente, algo de lo que dice Yavitz en uno de sus parlamentos se parece a ese texto. Pero sigo sin saber por qué se traspuso a esta obra. Y si hay una razón, ¿por qué no la comparten con el inocente espectador? No quiero coartar la libertad del director de hacer lo que mejor le parezca. Pero una explicación no vendría nada mal.

Yo creo que hay que tener respeto por el espectador. Y partir de la base de que no todos están obligados a ser especialistas en historia romana, en todas las obras de Shakespeare y sus personajes. No quiere decir que haya que situarse a los niveles de los menos cultos, sino que hay que elevar al conjunto a la comprensión del espectáculo artístico. Y para eso, además de hacer las cosas bien, hay que explicar, ilustrar, ser didáctico. Además de los ejemplos de casa, recuerden lo que decía Machado.

Una frase final para destacar la calidad humana, la eficacia y la buena onda que trasmite el personal del Solís desde que uno pisa el teatro. Esto va para todos y cada uno de los muchachos y muchachas, en sus distintas funciones.

VETERANO II

 

El mundo del revés 

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Nuestra época, es la época de valoración de los adultos mayores, hasta el punto de que ejercen funciones de gobierno político y religioso en nuestro país y en todas partes del mundo. El conocimiento y la experiencia constituyen un tesoro que se ha ido acumulando a lo largo de los años y que es un deber volcarlo en la comunidad, teniendo en cuenta además que la expectativa de vida se ha extendido y que hoy hombres y mujeres de 80 años nos dan un ejemplo de vida, de lucidez y de sentido común que despiertan envidia en aquellos muchos más jóvenes. Sin embargo existe un Reglamento sobre Límite de Edad de los docentes, aprobado por el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República en el año 2002 y que se aplica estrictamente en la Facultad de Derecho, por el cual, al llegar los docentes a la edad de 70 años se considera que no pueden ejercer más sus funciones, se publicita la edad de los mismos al solicitar la reelección y a partir de esa edad la persona se transforma, quedando repentinamente incapacitada para seguir ejerciendo las mismas funciones que ejercía el día, la semana o el mes anterior, además de sentirse discriminado con el estigma de la edad. La mayoría ejerció durante muchas décadas funciones docentes con responsabilidad, enormes sacrificios, retribuciones indignas y con una infraestructura deficiente para apuntalar la enseñanza pública universitaria y evitar su desmoronamiento, la mayoría conserva por supuesto su total lucidez y se encuentra justamente en una etapa en que puede dedicar más tiempo a la docencia, a la investigación y a la orientación de los que siguen la carrera docente. Lo lógico sería flexibilizar la norma y dejar a cada Facultad que resuelva si corresponde aplicarlo o no, según la naturaleza de la docencia que se imparte, y extender el límite de edad, teniendo en cuenta evaluaciones docentes, informes, etc. así como también habría que tener en cuenta en una reelección de docentes mucho más jóvenes, la responsabilidad, asistencia y dedicación a la tarea docente. En conclusión: en el año 2006, cuando se ha extendido en muchos años la expectativa de una buena calidad de vida, la Universidad de la República discrimina y prescinde de aquellos docentes que ha formado y que constituye un capital valioso que queda desplazado con las consecuencias personales e institucionales que eso implica. Yo estoy muy lejos de estar en la situación a la que me refiero, pero la conozco como estudiante y por el respeto que me merecen muchos profesores que sí se encuentran en esta situación y que les queda todavía mucho tiempo para dedicarse a la tarea docente con lucidez, conocimiento y con la calidez que la vida y la experiencia les ha dado y se manifiesta en el trato con los estudiantes.

C.I. 3.092.302-4

 

Puertos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ningún porteño en los años del novecientos podría pensar que Buenos Aires podría dejar de ser la Reina del Plata, heredera legítima del Virreinato del Río de la Plata, ¿quién podría disputarle su señorío y poder arrancado de los brazos del Imperio Español? Un horizonte límpido y brillante le aseguraba su futuro provisorio y así fue durante siglos.

El basamento geológico y la influencia de los ríos sobre la región, providencia incambiable por la voluntad humana, más el progreso de la tecnología naviera han puesto en serio riesgo esa certeza del siglo XIX.

Las palabras Buenos Aires y Argentina se confunden como una única nación en el concierto mundial, aunque no es así, Argentina es una unión federal de varias provincias o naciones muy distintas entre sí y en especial con la Provincia de Buenos Aires que gobierna la República.

Pequeños acontecimientos en otros momentos intranscendentes han crispado los nervios del gobierno de Buenos Aires adoptando una postura de enojo con su vecino inevitable, el Uruguay, como si este tuviera la culpa de que su horizonte se haya oscurecido. El puerto de Buenos Aires y su ciudad va perdiendo su señoría como Reina del Plata frente a una inevitable competencia de los Puertos de la Banda Oriental. Uno de ellos son los frecuentes alijos de buques de ultramar en Montevideo para que puedan entrar al puerto de Buenos Aires, algo de impacto popular, la exclusión de Buenos Aires en el periplo de los grandes barcos de cruceros turísticos que no entran en el puerto de Buenos Aires por su calado, y por último el puerto ignorado e imperceptible de Nueva Palmira que en un futuro inmediato va a tener una intensa actividad con la exportación de entre 3 y 4 millones de toneladas por año que serán trasbordadas a grand
es portacontenedores con celulosa de madera uruguaya e incluso argentina.

Tres hechos, entre otras cosas, que se agolparon en los últimos años recientes y futuros. Hechos que ahora parecen irremediables como ser la creciente velocidad de sedimentación de las aguas del Paraná frente a Buenos Aires y el cambio de modalidad tan radical que se ha perfeccionado con el transporte marítimo. Ambas circunstancias podrían haber sido previstas por los responsables del Puerto que no hicieron las obras de ingeniería fluvial para asegurarse canales profundos que mejorarán los accesos al mismo, ahora es tarde y la guerra de los puertos se vuelve a instalar después de doscientos o trescientos años, el error primero fue el de la marina Española Colonial que llegaron al Río de la Plata con «Buen Aire».

LUIS E. AHSAAS – C.I. 4.29007-7

 

IMM debe controlar reparaciones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La IMM debe controlar los desastres que deja OSE en las veredas, luego de las reparaciones.

Tengo como ejemplo el caso del 24/05/06 en Casavalle y Rufino Blanco Fombona. Ya temprano en la mañana había una gran rotura, la que fue reparada en la misma mañana, pero si usted mira el lugar, quedó una gran montaña de tierra que no permite circular por la vereda.

La IMM solicita a los vecinos mantener las veredas en buenas condiciones. ¿Por qué no le pide lo mismo a OSE?

MONICA GARCIA  – C.I. 1.803.033-4

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