El humor en serio
El dibujo humorístico, en sus infinitas variantes existentes, no siempre accede a la elusiva manifestación estética. Desprendido del soporte de diarios y revistas, de sus referentes inmediatos, apenas si puede subsistir en una exhibición. Se agotan con rapidez como las noticias del día. La risa fácil (y hasta tonta) ha sido sustituida por la sonrisa y la reflexión, convertida en vehículo de cultura al ampliar el espectro comprensivo en una dimensión inesperada e inteligente. Hay nombres para retener: Chaval, Folon, Topor, Savignac, Siné, Bosc, Maurice Henry, André François, Effel, Tim, Ronald Searle, Charles Addams, Steinberg, Robert Crumb, Levine, Sábat, Quino, Copi, Vasco, provenientes de variados países, personalidades que marcaron con su estilo la historia del humor en el siglo XX más allá de fronteras nacionales.
A falta de comentario escrito, el dibujo humorístico se vio obligado a potenciar su elocuencia, a encerrar en sí mismo la buscada reflexión, conquistar su autonomía al fin. Porque, salvo raras excepciones, como las mencionadas, el dibujo consistió en una representación figurada banal, complementada por una leyenda más o menos divertida. Así, el dibujo estaba tan alejado del arte como su leyenda de la literatura.
Bellas Artes del argentino Rep (Miguel Repiso), en el Centro Cultural de España, invita a un recorrido especial por el mejor humor, hecho de sutilezas y divertidos hallazgos. Ya el título anticipa los móviles que lo sostienen, la historia de la pintura, desde sus orígenes hasta el siglo XX.
No es usual la temática, exclusivamente dedicada al arte. No apuesta, desde luego, al receptor masivo sino al conocedor de movimientos, artistas y obras consagradas. Es un diálogo inteligente entre un público inteligente, capaz de descifrar, de inmediato, el mensaje del implícito codificado. Sin pensar en los festejos de multitudes, Rep provoca la amplia sonrisa (que puede estallar en una incontenible carcajada) con la lucidez de sus dibujos deliberadamente planistas, cerrados y sintéticos que describen un personaje o una situación con la elegancia de un trazo firme que conduce la mirada en su doble condición de contenido y forma. Enmarcados siguiendo un estilo acorde a la época (aunque es una incógnita el referido a la prehistoria) la exposición, como un guión cinematográfico, desenvuelve un talante de sugestivos comentarios que van más allá de las obras elegidas para internarse en observaciones eruditas e inteligibles. No es por cierto, para personas poco familiarizadas con el arte. Los artistas bien (in)formados, los críticos y los conocedores son los privilegiados destinatarios del humor de Rep. Son los que podrán disfrutar los problemas de Vermeer con la firma, el largo dedo de Modigliani, el susto de Picasso al recibir una visitante normal, el duelo Matisse- Picasso, el incidente casero en lo de los Escher, el aprendizaje de Warhol, el contagio de Lichtenstein, el velatorio de Keith Haring, el desnudo de Sivori, el neorrealismo de Berni o las referencias de Romero Brest.
Algunos dibujos tienen leyenda. Pero otros, como El Grito de Munch (ver foto), carecen de cualquier texto o palabra y la eficacia del humor se desprende de un gesto gráfico de notable hallazgo inventivo, uno de los más memorables de la serie, así como las sombras de Giorgio de Chirico o los personajes de Magritte. En ellos, la captación lineal del referente pictórico es tan autosuficiente y persuasiva, la imaginación tan diáfana que ubican a Rep entre los más originales dibujantes humorísticos de la actualidad. Un talento que también se proyecta en un enorme panel negro donde recompone las ciudades de Montevideo y Buenos Aires en su minucioso e inventado urbanismo que le llevó cuatro días de labor. Las obras se exhiben hasta el 8 de julio y fueron publicadas por la Editorial Sudamericana, en 2004, para mayor disfrute y gratificación. *
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