Diario de un demócrata uruguayo

José Enrique Rodó (1871-1917), escritor, político y pensador uruguayo, fue una de las figuras más emblemáticas de la denominada generación del 900.

Considerado un referente del modernismo, este intelectual es recordado por obras de la talla de «Ariel», libro publicado en 1900, «Liberalismo y jacobinismo», «Motivos de Proteo», El mirador de Próspero», «El camino de paros» y «Epistolario».

Su producción crítica y ensayística lo transformó en una figura relevante de su tiempo histórico, constituyendo, sin dudas, lo más elocuente y decantado de su herencia cultural.

Sin embargo, su actividad no se agotó meramente en la literatura, ya que también fue periodista, docente universitario y político, siendo electo en tres oportunidades para ocupar un escaño en la Cámara de Diputados, por el ala conservadora del Partido Colorado.

En «Diario de un demócrata moribundo», el escritor y docente uruguayo Fernando Loustaunau construye un novedoso ensayo de trazo eminentemente filosófico, que ingresa en las intimidad de los últimos días de vida de José Enrique Rodó.

En realidad, ésta es una suerte de diario íntimo autobiográfico del intelectual compatriota, en el que el autor de «Ariel» analiza el estado de la cultura de su tiempo y expone su particular percepción del mundo y la sociedad.

El autor reconstruye lo que tal vez sucedió en las postrimerías de la existencia biológica de Rodó, ya enfermo y agonizante, pese a sus jóvenes 46 años de edad.

Como se sabe, el escritor dejó de existir el 1º de mayo de 1917, en Palermo, Sicilia, luego de nueve largos meses de viaje por Europa, en su calidad de corresponsal de la revista «Caras y Caretas». Aunque su destino final era París, su quebrantada salud sucumbió y la muerte lo sorprendió en Italia.

En este trabajo, el autor recrea la previsible atmósfera de soledad que aquejaba a José Enrique Rodó, la cual se respira intensamente como si se tratara de una severa condena.

En este contexto, el libro es una suerte de aventura introspectiva, que se consagra en un individual ejercicio evocativo y de reflexión personal.

Loustaunau ensaya una apelación a la memoria histórica y emocional del único personaje de la obra al que humaniza, haciéndole descender del pedestal en el que suelen ubicarlo otros apólogos, intérpretes y autores.

A través de la pluma del ensayista, Rodó se reencuentra con la percepción de su Uruguay, tan lejano geográficamente pero tan cercano afectivamente.

Por entonces, nuestro país se encontraba en plena ebullición reformista, bajo la égida de José Batlle y Ordóñez y su controvertido colegiado. Este monumental personaje de la historia política nacional tuvo una fuerte incidencia en el propio autor de «Ariel».

Las reflexiones contenidas en este libro discurren siempre entre la pasión y la apelación a la espiritualidad, con el arte como vigoroso motor y eje de la reflexión.

«Diario de un demócrata moribundo» es un infrecuente ejercicio filosófico, que indaga en el José Enrique Rodó real, más allá de la admiración, la lisonja y el mito. *

(Editorial Planeta

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