El oficio de contar
El oficio de contar, que es tan añoso como el ser humano, se remonta ciertamente a la milenaria tradición oral, cuando aún no existía la escritura y las historias se narraban verbalmente.
Mediante ese vehículo privilegiado de expresión que perdura en la era contemporánea, memorables epopeyas, sangrientas guerras y apasionados romances viajaron raudamente en el tiempo, trasmitiéndose a través de las generaciones.
Esa suerte de liturgia de la palabra es, sin dudas, la esencia misma de la comunicación, que luego se condensó en signos grafológicos y, a partir de la invención de la prodigiosa y revolucionaria imprenta, devino en la universalización a la cultura.
En ese marco, el libro se transformó en un insoslayable referente por antonomasia, no sólo para ampliar y profundizar conocimientos que otrora eran virtualmente inasequibles, sino también para madurar el desarrollo del espíritu crítico y la construcción del yo social.
Consolidado el hábito de lectura, la literatura se convirtió en una poderosa herramienta no sólo de enriquecimiento intelectual y espiritual, sino también de transformación.
Uruguay un país de fuerte tradición cultural- ha desarrollado un sólido prestigio literario. Pese a recurrentes crisis, recetas recesivas y cataclismos económicos, la producción nacional mantiene un nivel cualitativo y cuantitativo envidiable.
No en vano varios autores uruguayos han logrado cosechar un multitudinario reconocimiento, tanto dentro como fuera de fronteras, en una suerte de fenómeno que no deja de sorprender.
Bien conocidos son los altos costos de edición que condicionan seriamente la actividad de nuestros autores. Sin embargo, el grado de compromiso de la mayoría de ellos, ha logrado vencer hasta los obstáculos aparentemente más insalvables.
En «El oficio de contar», el colega, crítico literario y escritor Nelson Díaz recopila relatos de once reconocidos escritores compatriotas, a los que adosa biografías y reportajes individuales.
Por las más de trescientas páginas de este libro, desfilan personalidades de la talla de Andrea Blanqué, Hugo Burel, Fernando Butazzoni, Tomás de Mattos, Mario Delgado Aparaín, César Di Candia, Carlos María Domínguez (argentino naturalizado uruguayo), Hugo Fontana, Milton Fornaro, Omar Prego Gadea y Henry Trujillo.
Esta auténtica antología de la narrativa uruguaya es, sin dudas, una invitación a transitar y compartir los universos literarios de un grupo de escritores de real excepción, bien conocidos por los lectores consuetudinarios.
Los once relatos que integran esta obra, que son obviamente independientes entre sí, trasuntan la intransferible pasión de los autores por la escritura, en un variopinto calidoscopio que mixtura el talento, la imaginación y la creatividad.
Todas las historias están fuertemente impregnadas de la identidad de su autor, lo que permite disfrutar, en todos los casos, de diferentes inflexiones emocionales, estéticas y estilos narrativos.
Sin embargo, más allá del valor intrínseco de cada relato, lo más revelador son los reportajes individuales realizados por nuestro colega Nelson Díaz, quien demuestra oficio y un sólido conocimiento de la obra de sus entrevistados.
Cada coloquio nos confronta a una fascinante experiencia de descubrimiento, como si los interpelados pronunciaran una confesión en primera persona.
Los reportajes, que son una suerte de ejercicio de introspección inducida, nos permiten conocer, por ejemplo, los siempre intrincados y complejos resortes del parto creativo.
En el decurso de estos jugosos diálogos, el lector podrá compartir situaciones, circunstancias y personajes, que reviven no sólo los territorios de la fantasía y ficción, sino también los de la realidad de sus propios autores.
Este excelente trabajo se complementa con las brillantes caricaturas de Hermenegildo Sábat, otro gran artista, lo que redondea una valiosa obra, que nos acerca a lo mucho de lo mejor del universo literario uruguayo. *
(Editorial Alfaguara)
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