Ultimo filme (in)moral de Woody Allen
Con una anécdota básica sobre profesor de tenis que logra trepar en la clase alta británica, el célebre realizador de Annie Hall propone un ejercicio sobre la ambición llevada hasta las últimas consecuencias. En dicha propuesta, Allen concreta una de sus realizaciones más sombrías desde Crímenes y pecados, un siniestro ejercicio fílmico que delata cierta cuota de inmoralidad e, incluso, puede llegar a reflejar una visión clasista sobre la hipocresía. Son graves acusaciones –es cierto– pero si cualquier espectador atento pasa revista al formato conceptual de Match point (el «punto ganador» que concede la victoria en un partido de tenis), quizás arribe a conclusiones similares. Baste pasar revista al acontecimiento básico en el que dos integrantes de la clase medio/baja (irlandesa y estadounidense) exponen su carácter arribista y adúltero en contraposición con una refinada flema londinense tan cristalina como bienintencionada. Como es previsible, la tragedia (ambientada con premonitorios fragmentos de ópera) desemboca en un par de asesinatos fríamente calculados pero, según la versión de Woody Allen, la impunidad o el castigo pueden surgir del azar antes que de la justicia. Es una mirada despiadadamente frontal que, sin embargo, atrapa por la contundencia de su caligrafía narrativa, una sutil vuelta de tuerca y el ajustado guión que –en su momento– resultó candidato al Oscar dentro del rubro Mejor Guión Original. No fue la única distinción que recibió el filme ya que, además, fue seleccionado como Mejor Película Europea en la XX Edición de los hispánicos Premios Goya y también recibió varias candidaturas a los Globos de Oro por Guión, Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actriz de Reparto (Scarlett Johansson). Las condecoraciones justicia es decirlo no podrían calificarse de injustificadas porque el largometraje logra un parejo nivel de excelencia (la actuación del elenco, la espléndida fotografía de Londres y un depuradísimo libreto que, a pesar de Dostoievski, apunta más a la culpa que al castigo). Es una producción notable aunque uno sale de la sala con cierto regusto amargo. Al fin de cuentas puede que Allen tenga razón; la vida no es justa y todo depende de qué lado caiga la pelota de tenis al rozar la red. Match Point. (Gran Bretaña; 2005). Escrita y dirigida por Woody Allen. Con Jonathan Rhys Meyers, Matthew Goode, Emily Mortimer, Scarlett Johansson, Brian Cox, Pewnélope Wilton; James Nesbitt, Alexander Armstrong, John Fortune y Ewen Bremmer. *
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