LIBROS

Milagro en los Andes

En «Milagro en los Andes», Fernando Parrado, uno de los sobrevivientes del accidente aéreo acaecido hace ya casi treinta y cuatro años, construye un sólido, detallado y documentado libro, en el que recrea la pesadilla y el heroísmo de un grupo de jóvenes estudiantes y deportistas, que desafiaron a la muerte y regresaron a la vida.

En esta novela autobiográfica, el autor y protagonista narra su propia experiencia de 72 días a la intemperie, en el gélido desierto nevado de la cordillera de los Andes.

Su relato, aunque bastante conocido a partir de los testimonios de los sobrevivientes y de la novela «Viven», de Piers Paul Read, es singularmente revelador, por tratarse de la versión de uno de los participantes directos en esa auténtica épica de supervivencia.

En el primer tramo de este conmovedor libro, que según el autor hace justicia con algunos de los protagonistas que no quedaron bien parados en el best seller de Read, Parrado recuerda su vida y la de muchos de sus compañeros antes del terrible accidente.

Ello explica, en buena medida, la fortaleza física y espiritual de ese puñado de osados jóvenes, que les permitió emerger de ese infierno de frío y soledad y regresar a la civilización.

El narrador evoca parte de su infancia compartida y su experiencia de estudio en un colegio católico, que le posibilitó formarse en la disciplina, el esfuerzo colectivo y el espíritu corporativo.

Aunque el espacio que dedica al rugby parece una exageración y hasta una frivolidad burguesa, las características particulares de este deporte ciertamente lo justifican.

Se trata, en efecto, de una actividad en la que la estrella es el equipo en sí mismo, que forma a sus practicantes en el sacrificio colectivo, cualidad que resultó crucial para consumar el denominado milagro.

El autor reconstruye parte de la historia de su familia, abundando también en referencias a entrañables amigos, algunos de los cuales quedaron definitivamente enterrados en las cuasi inaccesibles montañas aldinas.

De todos modos, más allá de esas anécdotas personales ligadas particularmente a los afectos, el cuerpo fundamental del relato es obviamente, el referente a la terrible tragedia acaecida hace casi treinta y cuatro años, cuando Uruguay vivía un clima de violencia interna que ya anticipaba el advenimiento de la dictadura.

Narrado la odisea día a día, el protagonista nos instala inicialmente en el vuelo del avión Fairchaild de la Fuerza Aérea Uruguaya, que, al ingresar en una zona de turbulencias sobre la cordillera, chocó contra los nevados picos, se despedazó y se precipitó a tierra.

Por la atenta descripción del siniestro aéreo, el relato resulta un retrato impactante de la tragedia. Sin embargo, ese tramo de la historia es apenas una sinopsis de lo que se avecinaba: el doloroso calvario de un grupo de seres humanos confinados en un laberinto de hielo y desolación, que los expuso al rigor de un clima despiadado, el hambre y el total desamparo.

La vigorosa narración transmite todo el estupor y el intenso miedo experimentado por el protagonista, que debió cargar además sobre sus espaldas, con el agobiante dolor de la irreparable pérdida de su madre y una hermana.

Fernando Parrado reconstruye minuciosamente todo ese paisaje de desolación, que debió enfrentar con fe inquebrantable, para que las fuerzas no abandonaran su cuerpo y la cordura no mutara en locura.

Desde las primeras secuencias de este relato, Parrado retrata lo sucedido con singular realismo y crudeza, permitiendo al lector visualizar el heroísmo del grupo de sobrevivientes y aún de otros que no regresaron pero lucharon hasta el límite de sus resistencias.

Uno de los capítulos más impactantes y removedores, refiere naturalmente a la decisión de los sobrevivientes de alimentarse con la carne humana de los compañeros fallecidos para no morir de hambre, lo que  en su momento- alentó la inmoral práctica sensacionalista de algunos inescrupulosos medios de prensa.

El autor reconstruye todo el dramatismo de ese momento crucial, en el cual la mayoría de los jóvenes aceptó resignadamente que esa era la única alternativa para mantenerse con vida.

Según Parrado, el inicial dilema moral se desmoronó paulatinamente luego de varios días, ante la contundencia de la realidad y la inminencia de la muerte por inanición que acechaba a las víctimas que sobrevivieron a la dantesca tragedia colectiva.

A medida que evoluciona la historia, el protagonista traslada al lector todas las emociones compartidas con sus compañeros de penurias, que devinieron en angustia cuando se enteraron que la búsqueda había cesado.

Ensayando un detallado retrato de las reacciones individuales, Fernando Parrado nos instala en ese momento supremo de estupor, en el que todos asumieron que estaban librados a su suerte, rebeldía y fortaleza física y espiritual.

La descripción del estado de conmoción golpea como una bofetada, como si, de algún modo, compartiéramos la terrible peripecia de los protagonistas.

Esa conmovedora sensación de interminable pesadilla está representada, por ejemplo, en el compungimiento provocado por cada nuevo fallecimiento y en los fallidos intentos iniciales por regresar a la civilización, escalando escarpadas montañas congeladas con rumbo incierto y sin mínimas condiciones para soportar el frío y vencer los accidentes topográficos.

La narración registra las vicisitudes padecidas por los jóvenes durante 72 interminables días, en los que soportaron inenarrables penurias.

Esta auténtica crónica existencial condensa la tragedia en toda su dimensión humana y emocional, que excede al mero ángulo de observación individual del propio Fernando Parrado.

En efecto, esta biografía novelada no se limita a la recreación de una experiencia personal sin dudas intransferible. Este es el registro de una peripecia colectiva, que hace justicia con el denodado esfuerzo de todos, aún de quienes jamás regresaron de ese inconmensurable desierto de rocas y nieve.

Uno de los pasajes más elocuentes y emotivos de esta extensa obra, es el consagrado a la reconstrucción la excusión final a pie entre las montañas, un extenso y tortuoso periplo que permitió a los jóvenes iniciar el ansiado regreso a la civilización, cuando las fuerzas y las energías parecían estar al borde del colapso.

La minuciosa cronología encuentra obviamente su punto culminante el 21 de diciembre de 1972, diez días después de la partida de Fernando Parrado y Roberto Canessa, cuando ambos encontraron al arriero chileno.

Por supuesto, la historia deviene en emoción inenarrable, cuando se consumó el rescate de la totalidad de los dieciséis sobrevivientes y el posterior encuentro con sus seres queridos, luego de más de dos meses de temor, desaliento, angustia e incertidumbre.

Casi treinta y cuatro años después de la tragedia-milagro que registró inicialmente Piers Paul Read en su exitosa «Viven» y documentó el cineasta Frank Marshall en un filme de escaso vuelo artístico, Fernando Parrado construye una historia elocuente y conmovedora, que soslaya toda sensiblería.

Concebido en formato novelesco y mediante una escritura ágil y sumamente descriptiva, este libro narra la versión de uno de los más relevantes protagonistas de esta auténtica epopeya de supervivencia.

La información contenida en el relato está ordenada mediante una rigurosa cronología, que abarca, al margen de las referencias biográficas previas y posteriores, el extenso periplo de este grupo de deportistas uruguayos, que desafiaron osadamente las reglas de la lógica y la razón.

El lenguaje empleado por el autor, que contó con la co
laboración del periodista Vince Rause, es siempre explícito y sin concesiones, lo que otorga realismo y autenticidad a la narración.

Fernando Parrado comparte con los lectores hasta el más mínimo detalle de lo sucedido en las implacables montañas andinas, en una obra contundente y despojada de eufemismos.

Motivado por la necesidad de retratar la realidad, el autor y protagonista no soslaya ni las situaciones más crudas y patéticas padecidas por las víctimas del luctuoso accidente aéreo.

Al margen de eventuales juicios de valor y de la personal interpretación de cada lector, «Milagro en los Andes» es bastante más que una novela biográfica. Es un testimonio apasionado y frontal, que reflexiona sobre el amor, la solidaridad, la fe inquebrantable y la rebeldía ante el destino. *

(Editorial Planeta)

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