Crónicas de un fin de siglo
La historia se nutre, casi siempre, de memorables épicas y relevantes acontecimientos, pero también de anécdotas y peripecias mínimas, que atañen a la cotidianidad.
Esos relatos -auténticos retratos de la realidad- han alimentado recurrentemente a la literatura costumbrista, que ha sabido abrevar de personajes, situaciones y circunstancias.
Los registros, a menudo fascinantes, son el fruto del ser y el devenir que se coagulan en el tiempo, hasta transformarse en una suerte de herencia perpetua.
Esa materia prima intransferible se alimenta también de mitos y leyendas, para construir un variopinto imaginario colectivo que trasciende y perdura a través de las generaciones.
Todo ello constituye el sustento de la identidad cultural, una referencia sin dudas insoslayable cuando se invoca la pertenencia a un espacio geográfico o un origen común.
Nuestro país, fundado como otras naciones latinoamericanas por el compulsivo mestizaje entre inmigrantes y nativos, es un buen ejemplo de mixtura cosmopolita.
En «Crónicas de un fin de siglo», Heber Raviolo desarrolla un prolijo trabajo de recopilación, que le permite registrar diversas estampas del naciente Uruguay de las dos décadas finales del siglo XIX.
La ardua tarea de investigación le permitió rescatar del ostracismo, 73 artículos periodísticos de Sansón Carrasco, seudónimo literario de Daniel Muñoz, quien fue el primer Intendente de Montevideo entre 1909 y 1911.
Este extenso libro de sesgo retrospectivo, nos permite instalarnos en el Uruguay de hace más de un siglo, que, a despecho de disputas políticas y caudillismos exacerbados, iniciaba su marcha hacia la modernidad.
En estas crónicas, de las cuales hasta ahora 45 jamás habían sido publicadas en un libro, el legendario Sansón Carrasco que alcanzó ganada fama en su época- registra minuciosamente la cultura ciudadana de un tiempo histórico dinámico, turbulento y transformador.
Los textos, que abordan diversos aspectos de la cotidianidad de los uruguayos del siglo XIX, rescatan, entre otros aspectos no menos relevantes, sitios característicos de un Montevideo que comenzaba a expandirse y personajes relevantes, que con su espíritu emprendedor, contribuyeron al progreso de la sociedad.
Los artículos incluidos en este libro dan cuenta de ferias, mercados, tranvías a caballo, locomotoras a vapor, barrios nacientes, balnearios emergentes y espectáculos populares.
La pluma del cronista que emerge del pasado reclamando su lugar en la narrativa nacional, recrea la actividad de los inmigrantes, las legendarias corridas de toros, la cultura negra del candombe, las riñas de gallos, los carnavales, las payadas en las canchas de pelota vasca, las fiestas, el teatro, la música, los viajes en diligencia y la producción literaria y artística.
«Crónicas de un fin de siglo» es un retrato vívido de un tiempo histórico sin dudas singular, que no soslaya ninguna faceta de la sociedad uruguaya de las dos últimas décadas del siglo XIX.
Esta obra es, sin dudas, un elocuente registro que recupera parte de nuestra memoria histórica, a través de textos, dibujos y fotos. Ello nos permite redescubrir un pasado realmente fascinante.
(Ediciones de Banda Oriental)
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