Dos obras de Dino Armas y Lilián Goligorsky, en Agadu
Ambas obras se refieren al servicio doméstico. La primera, «El motivo de la presente», divide en cuatro a la sumisa o rebelde doméstica; la segunda, «Día libre», es menos fantástica. En tanto la obra de Dino Armas, dentro de la levedad de sus lápices, tiene algún mérito en los diálogos, que resultan creíbles, la obra de Goligorsky es insostenible.
Como apunte del natural no llega a un mínimo de observación y agudeza; como pieza fantástica no tiene vuelo ni justificación. Ninguna de las dos obras, por descontado, llega a acercarse a las que Florencio Sánchez («Puertas adentro») y Roberto Arlt («Los 300 millones»), dedicaron al tema; y no hay el menor indicio de que, si del servicio doméstico se trataba, los autores conozcan «Un corazón simple» de Flaubert, «Por el camino de Swann», donde aparece Francoise, la sirvienta inmortal, Genet o tan siquiera «Sorprendida» de Joyce Cary. En particular es particularmente incómoda la prescindencia en esta obra a dúo de todo sentido social del servicio doméstico, salvo que entendamos al título como una alusión, casi subliminal, a Caperucita Roja («Para comerte mejor»), alusión en la que las alegorías se nos escapan mientras buscamos alguna correspondencia con el mundo de hoy, sobre quién puede ser el lobo y quién la niña.
En «Para servirte mejor», el servicio doméstico existe porque existe, porque es así y porque así debe ser. Está escrito en las estrellas. Pero sucede que nos hemos puesto a dudar de todo lo que está escrito en las estrellas; ya no escuchamos el evangelio de la resignación. Y obras como «Para servirte mejor», que pretenden anotar imparcialmente la realidad, están al servicio (aquí cabe la palabra literalmente) de una ilusión. Pero esta ilusión no es un sueño benigno, sino una quimérica utopía, hecha realidad, que ya ha cobrado un precio.
PARA SERVIRTE MEJOR, obra integrada por «El motivo de la presente» de Lilián Goligorsky y «Día libre» de Dino Armas, con María Aiello, Lucy Arregui, Chela Fernández, Mariela Camaño y Stella Palazzo. Vestuario de Lorenna Espósito, Escenografía de Alejandro Fleitas, luces de Laura Cabrera, dirección general de Alvaro Loureiro y Dino Armas. Estreno del 5 de mayo, Teatro Agadu.
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