Mercedes Sosa regresó a los escenarios
La popular cantante argentina Mercedes Sosa regresó a los escenarios tras dos años de ausencia y cautivó al público de Buenos Aires en dos noches llenas de emoción en las que presentó su último trabajo, «Corazón libre». Ataviada con ropa negra y sentada sobre una pequeña banqueta, la intérprete presentó su nuevo disco, una selección de zambas, cuecas, chacareras y baladas, con la producción musical del compositor y cantante Juan «Chango» Farías Gómez y la edición del sello Deutsche Grammophon.
Sosa, de 70 años, sufrió en 2002 una enfermedad lumbar que la postró varios meses y la obligó a utilizar un corsé que comprometió su canto hasta que un largo proceso de recuperación le permitió reencontrarse con sus incondicionales seguidores. «Sólo el canto me devolvió la salud», dijo la intérprete que hizo gala de su voz profunda e inconfundible durante las dos horas de recital, que de todos modos estaba programado en dos partes con una interrupción que le permitió recuperar fuerzas. Uno de los momentos más emotivos de la presentación se produjo cuando sonaron las estrofas de «Una canción posible», cuya letra aborda las atrocidades cometidas durante la dictadura militar argentina (1976-83). Desde las primeras filas lo escuchó emocionada Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, la organización defensora de los derechos humanos que busca a los niños apropiados nacidos en cautiverio durante los años de plomo.
Cerca de ella también estaban varios hijos de desaparecidos que aplaudieron a la cantante con lágrimas en los ojos. «Dedico este tema de mi querido hermano Víctor, a las Abuelas de Plaza de Mayo que los ayudan a recuperar su identidad. Te quiero Estela», dijo Mercedes frente a un público que la ovacionó. Sosa se refería a Víctor Heredia, el popular cantautor cuya hermana, una militante del Partido Comunista, fue secuestrada y desaparecida por los militares. La cantante estuvo acompañada en escena por el acordeonista Horacio ‘Chango’ Spasiuk, y los guitarristas Eduardo Falú y Alberto Rojo. Sosa desgranó un repertorio que mezcló temas sobre historias de amor con otros que describen situaciones sociales difíciles en concordancia con el compromiso que siempre marcó su trayectoria de 40 años como cantante, compromiso que le valió el exilio en París y luego en Madrid.
Sobre el final del espectáculo y ganada por la emoción, la intérprete se excusó ante el público por no ofrecer los bises que le reclamaba un teatro lleno y se retiró «a descansar» en medio de los aplasusos. *
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