Calamaro se escribe con "Tinta roja"
Alguna vez, no hace mucho, Calamaro confesó a la revista Rolling´s Stone que el rock argentino no es su género preferido.
Esa inesperada verdad fue reafirmada con los últimos discos que el Salmón colocó en las disquerías. Primero fue El cantante, un trabajo donde se pasea elegantemente por un repertorio ajeno de boleros, folclore y tangos. El segundo fue El regreso, un disco que sorprendió a muchos por su gran dosis de cumbia y cuarteto.
Ahora la trilogía parece quedar cerrada con Tinta Roja, el CD que desde hoy estará disponible en todas las disquerías de nuestro país y que en Argentina ya vendió diez mil copias.
Tinta roja es simplemente una recopilación de los tangos más clásicos del cancionero rioplatense, como, entre otros, lo son «Sur», «El día que me quieras», «Mano a mano», «Como dos extraños», «Por una cabeza», «Tinta roja», «Milonga del trovador», «Melodía de arrabal» y «Nostalgias».
Claro, que son tangos en la voz de Calamaro, y con una muy interesante banda de músicos conformada por el flamenco Niño Josele a la guitarra, la armónica de Antonio Serrano, la trompeta de Jerry González, la voz de Montse Cortés, el guitarrista argentino Juanjo Domínguez, el uruguayo José Reinoso en piano y Alain Pérez en contrabajo. Y con la producción de Javier Limón, quien ya había trabajado con el Salmón en El cantante.
El resultado sin dudas es un disco de dos por cuatro muy distinto al que puede grabar cualquier varón arrabalero, pero con todo el sentimiento desgarrador y orgulloso que puede agregar quién recientemente volvió a la superficie tras una extensa temporada en el inframundo tóxico.
Según el propio Calamaro lo más interesante de este álbum es «ver si es de tango, de rock, de flamenco o las tres cosas a la vez».
Es cierto que este músico argentino consiguió su calidad de referente del rock argentino por su creatividad compositiva y no por su talento vocal, pero ello no va en desmedro de que acercarse al tango junto a Calamaro sea una experiencia que deba vivirse a pleno.
Habrá que acercarse entonces a esta nueva estación en el viaje de vuelta del Salmón, y disfrutar de lo que puede ser un gran descubrimiento o una trágica desilusión que sólo tendrá cura cuando en un futuro no muy lejano llegue otro disco con nuevas composiciones. *
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